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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Novillada

Elena Baeza (Málaga)
Redacción
viernes, 17 de noviembre de 2006, 08:21 h (CET)
Si están leyendo bien novillada.org, no voy a hablar de toros porque entre otras cosas no me gusta la tauromaquia. Me voy a referir a un grupo de jóvenes, bastantes responsables, que han organizado una convocatoria para mostrar el rechazo a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Será el sábado día 18 de noviembre, a las 17 horas, bajo el lema “EpC, no”. “No estamos dispuestos a dejarnos aborregar, ni adoctrinar por el gobierno”, les he oído en un programa hablando y con mucha razón, sabiendo bien lo que dicen. En este caso, ya no son los padres, sino ellos mismos los que nos están dicen “dispuestos a dejar de forma sucia y arma de adoctrinamiento que le metan con calzador unas ideas que no aceptan”.

Efectivamente como es bien sabido por todos esta asignatura conlleva un peligro de adoctrinamiento ideológico, en la escuela según las teorías y objetivos del gobierno de turno, incluso contra el derecho de los padres, que nos ampara en el artículo 27 de la Constitución a que nuestros hijos reciban la educación moral y religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones. También la nueva asignatura se impone en contra de lo que en su día dictaminaron el Consejo Escolar del Estado y el Consejo de Estado. El Ministerio de Educación se ha negado a negociar los contenidos, burlándose por tanto de las entidades más representativas del sector. La marcada laicidad de esta asignatura, que toma como punto de partida que la palabra “Dios” carece de significado para los españoles y establece una marcada diferencia entre la moral pública y la privada, imponiendo un mínimo común ético obligatorio para todos los españoles que “solo el Estado puede garantizar” y que dictaminaría qué conductas son dignas o no de respeto. Y otro ataque al artículo 16 de nuestra Constitución en el que obliga a tener en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y que, año tras año, la escogen casi el 80% de los padres. Tenemos el derecho a ser reconocidos y tratados como cualquier otro grupo cultural, sin discriminaciones ni restricciones por el hecho de ser católicos o queramos estudiar religión.

Jóvenes valientes sí, por eso animo desde este periódico a que os unáis a estos jóvenes para apoyarlos en lo que piden, porque están en su derecho.

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