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Nace un entrenador
Antonio Álvarez Rodrigo
Josep Guardiola anunció el martes su retirada del fútbol profesional. Poco se ha hablado de ello para la categoría que tiene el catalán. Más bien, la noticia ha pasado desapercibida. Quizás en ello tenga que ver el hecho de que muchos pensaban que ya se había retirado. Pero no. Guardiola gastaba sus últimas pinceladas de buen juego en el Dorados de Sinaloa de Méjico.
Con Guardiola se va un estilo refinado y pausado. Una manera diferente de ver y entender el fútbol. El catalán nacido en Santpedor era único en su especie. Ese tipo de jugador que ahora busca la selección. Un cinco elegante, listo, con buen golpeo de balón y, sobre todo, con capacidad de liderazgo.
Afortunadamente Guardiola no se va del fútbol. Su intención es la de seguir vinculado, pero como entrenador. Sin duda, y desde mi punto de vista, una decisión acertada. Oficialmente es entrenador desde el pasado mes de junio. Pero no hubiera hecho falta ninguna titulación para acreditar su sabiduría futbolística.
Sólo con decir que en su paso por el AS Roma apenas jugó porque no coincidía con la ideas del entonces entrenador, Fabio Capello, dice mucho de su buen gusto. Fue en Italia donde sufrió su peor pesadilla: dar positivo en un test de nandrolona. Pero eso quedó en el olvido.
En plena polémica sobre Luís Aragonés, y más tras la derrota de anoche frente a Rumania, yo propongo a Josep Guardiola como seleccionador. Sin embargo, el ex culé prefiere entrenar a los niños, ya que no quiere saltarse ninguna etapa. Otra muestra más de que es todo un profesional.
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