Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Cumbre Rusia-UE: Mal presagio

Serguei Kortunov
Redacción
martes, 14 de noviembre de 2006, 23:14 h (CET)
El 24 de noviembre, en Helsinki, se celebrará la Cumbre Rusia-Unión Europea siendo principal el problema relativo a la negativa de Moscú a ratificar la Carta Energética europea y el protocolo de tránsito que ésta lleva adjunto.

La Carta establece las reglas comunes de extracción, venta y transporte de agentes energéticos y exige aplicar las tarifas de tránsito únicas. Lo principal es que el citado protocolo prevé acceso no discriminatorio de todos los productores de petróleo y gas a las redes de tránsito de cualquier país asociado a la Carta. Esta tesis precisamente no conviene a Moscú, que exige firmes garantías de la Unión Europea para los suministros de sus agentes energéticos en el contexto de la apertura del mercado energético en el continente.

Está claro que ese capítulo será principal en Finlandia. Otro factor de interés de la próxima Cumbre es que en 2007 se expira el plazo de vigencia del Acuerdo de Asociación y Cooperación (AAC) firmado entre Rusia y la Unión Europea.

Sin embargo, es más importante evaluar las perspectivas de la cooperación con la UE en general. Es poco probable que la próxima Cumbre sea capaz de asegurar progreso al respecto. Tampoco se debe esperar la firma de un nuevo AAC enjundioso en 2007 entre la FR y la Unión Europea. En la presente etapa tanto Rusia como la UE se proponen asumir mayores obligaciones en comparación con las refrendadas en el mencionado Acuerdo. Además, últimamente se registra un retardo substancial del ritmo de asociación y cooperación debido a la escalada del diálogo político sobre cuestiones de principio, lo que obedece no a las malas intenciones, sino a las circunstancias objetivas. El proceso negociador entre Rusia y la UE encaminado a profundizar la integración económica podrá ser desatollado del punto muerto con el ingreso de Rusia en la OMC. Pero la creación de la zona de libre comercio entre la Federación Rusa y la UE –lo que responde también a los intereses del AAC y la OMC- es un objetivo plenamente accesible en el futuro inmediato.

Hoy la Unión Europea y Rusia son sujetos internacionales que se distinguen por completo de los existentes hace 15 años. A principios de la década del 90 la Unión Europea estaba en ascenso, mientras que Rusia atravesaba una profunda crisis económica y se encontraba en medio de un desconcierto absoluto respecto a su futuro tras desintegrada la URSS. Entonces, Europa consideraba a Rusia como una especie de “gran Polonia”, a la que se podía aplicar los mismos criterios y estándares que con respecto a los países de Europa Central y Oriental. Por su parte, Rusia veía en la UE una estructura integracionista que se desarrollaba con buen éxito y a la cual ella estaba dispuesta a asociarse incluso en condición de “dócil aprendiz”.

Pues ahora la situación es totalmente distinta. Según opinión prevaleciente en Rusia, la Unión Europea se encuentra en situación de profunda crisis, secuela de su ampliación e incapacidad de “digerir” los nuevos países miembros. Además, el fracaso de la constitución europea puso de relieve la crisis de su identidad. Al contrario, Rusia ha superado (o está superando con éxito) la crisis y con cada año que pasa se convierte firmemente en centro de fuerza autosuficiente e independiente. En el contexto de la creciente pérdida de confianza como tal de la UE, y, a la vez, del fortalecimiento de la situación económica de Rusia, en ésta viene arraigando la comprensión de que hoy no tiene sentido impulsar la integración en las condiciones de la UE. El camino de desarrollo europeo ha dejado de carecer de alternativa para la clase política de Rusia ya consciente de que la UE deja de ser ejemplo a seguir, puesto que Rusia tiene un ritmo mucho más alto de desarrollo económico. Los políticos rusos vuelven sus miradas al Asia en impetuoso desarrollo. En todo caso, Moscú se siente hoy sujeto absolutamente independiente de Europa que no requiere ayuda de nadie: en cambio, todo el mundo necesita a Rusia. En este contexto, las esferas elitarias de Rusia coinciden en la opinión de que en modo alguno Rusia ha de ingresar en la UE, ni tampoco adaptarse al sistema jurídico europeo (muchos piensan incluso que este camino llevará a la desintegración del país).

No se puede minimizar la circunstancia de que en el diálogo Rusia-UE predomina como antes la agenda negativa que incluye cuestiones como incompatibilidad de las legislaciones de las partes y evidente falta de deseo de armonizarlas, conflicto de intereses en el espacio postsoviético, dobles estándares de la UE respecto a la situación, derechos de la población rusohablante en los países bálticos y el problema pendiente de solución del exclave de Kaliningrado. Las impertinentes críticas de la Unión Europea de que en Rusia existen la llamada “democracia dirigida”, las “tendencias autoritarias del régimen de Putin”, las elecciones parlamentarias y presidenciales “injustas”, la “justicia selectiva”, los métodos policíacos de presión sobre el gran capital, el cierre de las cadenas TV y periódicos indeseables para el Kremlin, y así sucesivamente.

Como resultado, la única forma de asociación y cooperación en las relaciones entre Rusia y la UE es el diálogo político basado en concesiones recíprocas sobre los problemas más acuciantes para ambas partes. Naturalmente, ese mecanismo no corresponde a la cooperación estratégica ni a los desafíos contemporáneos de la globalización. Conviene señalar, al fin, una circunstancia importante más. Lamentablemente, en Rusia es muy fuerte aún la influencia que ejercen los ocultos grupos de cabilderos no interesados en el paso a los altos estándares técnicos y jurídicos de la UE, ni a los auténticos mecanismos de mercado llamados a regular la economía.

En estas condiciones que de hecho excluyen la probabilidad de progreso en las relaciones entre Rusia y la UE en un futuro previsible, es sumamente argumentada la oferta de examinar la forma alternativa de eurointegración, es decir, la Comunidad Económica Europea. En la presente etapa hace falta crear un mecanismo de trabajo de la asociación, aunque sea en el marco del Consejo “Rusia-OTAN”. Rusia ha de asegurar la participación de empresarios y representantes de la sociedad civil en el diálogo con la UE.

El carácter actual de la cooperación con la UE obedece ante todo a dos circunstancias. En primer lugar, Rusia está interesada en elevar la capacidad competitiva de su economía y del país en conjunto, y en la necesidad, dimanante de esto, de efectuar la modernización nacional en la más amplia acepción de esta palabra.

El presidente de la FR presentó el problema relativo a la capacidad competitiva global como idea nacional. Naturalmente, la capacidad competitiva contradice hasta cierto punto la idea de la cooperación estratégica y a veces se ve suplantada con la competencia deshonesta. En realidad, la competencia de los sujetos no ha de perseguir los fines de violar el equilibro mediante la liquidación del rival.

En segundo lugar, en el contexto de la globalización, es necesario comprender la inevitable integración de Rusia en la economía mundial y, particularmente, en el espacio económico, jurídico, humanitario y político de Europa. Ambas tareas se hallan entrelazadas y exigen que Rusia acepte el tipo innovador de desarrollo, que postula la necesidad de elaborar e introducir las altas tecnologías capaces de abrirse paso a la sociedad rusa a la época postindustrial.

La comunidad mundial evalúa altamente el potencial de Rusia en este ámbito, mientras que su realización se ve dificultada por el atraso de las formas de gestión de negocios y de regulación de la actividad económica por parte del Estado, así como por la insistencia a especializarse en las materias primas. También es evidente que sin mantener una cooperación seria con los países industrializados de Europa, Rusia no podrá pasar con éxito al tipo innovador del desarrollo.
En vista de lo expuesto, la perspectiva estratégica de la cooperación con la UE está relacionada con las altas tecnologías y los importantes proyectos innovadores. Rusia puede hacer alarde de sus adelantos en las tecnologías del siglo XXI e investigaciones fundamentales interdisciplinarias; lo que le falta es aprender a comercializarlas. Pues Europa sabe transformar las altas tecnologías en productos comerciales. Para unir las posibilidades de Rusia y la UE en este capítulo, sería necesario crear fondos conjuntos de capital de riesgo. Tal es una vía maestra tendente a dar solución a un problema de vital importancia tanto para Rusia como para la UE.

Si tal perspectiva se haga realidad, no serán necesarias una nueva declaración política en forma de un nuevo AAC ni siquiera la Carta Energética, ya que comenzará una asociación real, y no declarativa (como ahora), en el ámbito de la economía. Esta asociación ha de sentar la base de un Gran Proyecto Europeo realizado con participación activa de Rusia. A estos efectos, Rusia habrá de mostrar voluntad política en el sentido de avanzar hacia los civilizados estándares técnicos y jurídicos europeos, y, por su parte, la Unión Europea, liberarse de su tono de mentor y postura de socio mayor con respecto a Rusia.

____________________

Serguei Kortunov, Presidente del Comité de Planificación de Política Exterior, para RIA Nóvosti.

Noticias relacionadas

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios

Como hamsters en jaula

​Hermanos: estaréis de acuerdo conmigo de que los acontecimientos políticos están pasando a una velocidad de vértigo

La revolución del afecto como primer efecto conciliador

Nuestro agobiante desconsuelo sólo se cura con un infinito consuelo, el del amor de amar amor correspondido, pues siempre es preferible quererse que ahorcarse

¿Qué se trae P. Sánchez con Cataluña?

Se dice que hay ocasiones en la que los árboles no nos dejan ver el bosque

¿Nuestros gobernantes nos sirven o les servimos?

Buscar la justicia, la paz y la concordia no estoy seguro de que sea al principal objetivo de los gobernantes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris