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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Cae el ídolo de pies de barro del nacionalismo

El catalanismo, el surgido después de la Guerra Civil, ha tenido un gran promotor
Miguel Massanet
martes, 29 de julio de 2014, 07:07 h (CET)
« ¡Ay de los que añaden casas a casas
y juntan campos con campos,
hasta no dejar sitio
y vivir ellos solos en medio del país!»
(Is 5,8). Miqueas

En 1925, un sujeto, Victor Lusting planeó vender la Torre Eiffel a una serie de magnates de la industria metalúrgica, a los que reunió y convenció para que pujaran por hacerse con tan conocido monumento del que, sin duda, quien lograse adjudicárselo, sacaría importantes beneficios. El “favorecido” en la puja fue un tal André Poisson que pagó por ella una cuantiosa cantidad de dinero de la que se benefició el pícaro Lustíng, que huyó con una maleta llena de dinero hacia Viena en la que vivió durante unos años como un verdadero marqués.

El catalanismo, el surgido después de la Guerra Civil, sin duda, ha tenido un gran promotor, un personaje que se puede considerar como el verdadero impulsor del catalanismo, después del impasse que supuso el periodo de 40 años en el que el general Franco los tuvo a raya, durante el cual cualquier actividad de tipo subversivo tuvo que mantenerse en secreto; lo que significó que, para la mayoría de los catalanes, su espíritu independentista, si es que lo tenían, había quedado relegado en lo más profundo de sus sentimientos, lo que no les impidió continuar con sus negocios, disfrutando de la vida y hablando en su lengua vernácula sin que, salvo en los primeros años posteriores a la guerra, nadie se metiera con ellos si lo hacían. Con la llegada de la democracia las pocas trabas que pudieran quedar para hablar, escribir, enseñar, publicar libros, rotular calles y escribir nombres comerciales en catalán desaparecieron. Sin embargo, hubo algunos, los más extremistas, los inconformistas con el régimen democrático, a los que no les bastó volver a los tiempos de libertad, recobrar sus costumbres e instituciones y conseguir una situación privilegiada por la que recobraron el gobierno de la autonomía recibiendo, a través de un más que generoso Estatuto de Autonomía, no sólo sus antiguos privilegios sino que consiguieron que el Gobierno central les otorgase una serie de concesiones que, prácticamente les otorgaba el estatus de un autogobierno.

Aún así, señores, los nacionalistas no quedaron satisfechos y, encabezados por el señor Jordi Pujol y Soley, un médico catalán, políglota que pronto se dio a conocer por sus tendencias revolucionarias secesionistas y que, en 1.960, fue detenido en lo que fue conocido como “los sucesos del Palau de la Música” (quizá ahora este nombre nos recuerde unos recientes fraudes relacionados con esta institución y con sus administradores; que han afectado directamente a CDC). En 1.974 fundo Convergencia Democrática de Catalunya. Luego fue consejero del gobierno provisional de Catalunya y diputado por Barcelona en el Congreso de Diputados. Una meteórica carrera política que culminó cuando fue elegido Presidente de la Generalitat en 1.980, puesto que conservó hasta el año 2003. Durante su mandato convivió con Suárez, Felipe González, Aznar y, quizá lo que fue su trago más amargo, con el señor Tarradellas a su regreso del exilio. Tampoco ha estado libre de roces y tensiones su relación con UD del señor Durán y Lleida.

Pero el señor Pujol no se limitó a actuar en el ámbito político, si bien dejó aparcada su carrera de medicina para entrar en otro negocio más lucrativo, como su puesto de Vicepresidente ejecutivo de la Banca Catalana. Su primero problema surgió cuando unos pocos meses antes de la quiebra de dicha entidad parece que sacó una importante cantidad de dinero de ella, lo que dio lugar a que fuera imputado y hubiera sido procesado (8 jueces pidieron su procesamiento) si una mayoría de jueces no hubiera tomado la decisión de no hacerlo, pese a que las acusaciones de los fiscales dejaban evidenciada la responsabilidad que, en el crak de la entidad, tuvo el mismo señor Pujol. Sin embargo, apenas se libró de los cargos que pesaban sobre él quiso convertir el intento de procesamiento en un ataque deliberado a su persona por parte de sus enemigos del resto de España, apelando al victimismo que ha venido esgrimiendo durante los años que estuvo en activo. En un mitin de su partido les echó la culpa a sus enemigos políticos, especialmente al gobierno central, de haberle querido eliminar por sus actividades separatistas. Hoy, a la vista de lo que hemos conocido, a nadie le cabe la menor duda de que los fiscales tenían la razón y que, posiblemente, debieron pesar sobre los jueces que lo exoneraron muchas presiones por parte de estamentos afectos al nacionalismo catalán.

El papel que ha representado la familia Pujol-Ferrusola en el catalanismo y, últimamente en el independentismo catalán, de nadie es desconocido así como los negocios discutibles en los que han estado involucrados muchos de sus siete hijos; hasta el punto de que, alguno de ellos, está encausado por delitos atribuidos al ejercicio de su cargo público en el Parlament Catalá. No obstante, parecía de don Jordi, el gran patriarca, el gran pachá de la familia, el promotor y figura principal del separatismo y la persona a la que la gran mayoría de los catalanes reverenciaba, permanecía ajeno a los negocios más o menos legales de sus hijos. No ha sido así

Todo, sin embargo, no ha sido más que un gran engaño, una hipocresía que alcanza cotas de un estratagema o tomadura de pelo colectiva, que no puede considerarse más que una traición a su pueblo, si se tiene en cuenta que, el dinero que debía haber mantenido en Catalunya para ayudarla en su proceso independentista, se lo llevó al extranjero; con la doble finalidad, según se desprende de lo conocido recientemente, de evitar pagar al fisco la cantidad correspondiente de impuestos y tener una cantidad lo suficientemente importante en los paraísos fiscales, por si las cosas se ponían mal en Catalunya poder escapar, él y su familia ( como hicieron los grandes magnates de la República cuando Franco ganó la guerra), a otros países donde estuvieran a salvo y pudieran continuar viviendo sin pasar estrechez alguna.

Y uno se pregunta, ante tamaño fiasco, ¿cómo van a explicar en CDC, a sus afiliados y simpatizantes, que quien ha sido su ídolo haya resultado, ni más ni menos, que un simple embaucador? Un personaje que se ha valido de quienes confiaron en sus palabras, para enriquecerse, defraudar al fisco y acabar demostrando que, toda la parafernalia que se movía a su alrededor, no era más que una pantalla para ocultar sus grandes negocios. Y que nadie se crea que su confesión haya sido espontánea y fruto de un arrepentimiento tardío, nada de esto porque, informaciones procedentes de inspectores de Hacienda indican que, desde la Agencia Tributaria, ya se estaba a punto de destapar todo el tinglado y lo que ha hecho el señor Pujol no ha sido más que anticiparse a lo que ya era inminente: las actuaciones de la inspección para destapar todo este melón de irregularidades y deudas con Hacienda.

Es evidente el desconcierto que ha causado en CDC este episodio y, también resultan dramáticos los esfuerzos que, desde la formación, se están haciendo para evitar que acabe siendo el principio del fin de un partido que, el señor Mas y su nacionalismo ya habían puesto en el disparadero, al que nada más le faltaba esta bomba informativa, para acabar de desacreditarlo ante sus propios electores. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, valoramos la última estupidez del “muy honorable” señor Pujol, que no ha resultado tan listo como parecía.
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