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Los abuelos

El día de los abuelos
José García Pérez
lunes, 28 de julio de 2014, 07:09 h (CET)
Mira por donde debemos a la tan denostada Iglesia Católica este día, por ayer, dedicado a los abuelos por aquello de que atribuye a la Virgen María que San Joaquín y Santa Ana fueron sus padres y, por tanto, abuelos maternos del nacido en Belén.

No es un día especial de esos que se celebran cantidad en los Grandes Almacenes o subidos en carrozas y presumiendo del orgullo gay, y no lo es porque el día de los abuelos son todos y cada uno de los trescientos sesenta y cinco días que componen ese espacio de tiempo que hombres y mujeres han dado en llamar año para poner un cierto orden en el paso del tiempo.

Los abuelos son los encargados de deseducar bien a sus nietos y nietas y están obligados a llenarles sus cabezas de pajaritos, pues ya vendrán más tarde los que la repleten de buitres y demás aves carroñeras.

Los abuelos en los tiempos libres se dedican a jugar al domino y las abuelas a otros menesteres, pero en la actualidad a causa del cambio de valores que ha tenido lugar en nuestra sociedad tienen muy poco tiempo libre pues, en la mayoría de los casos, se encargan de labores propias de padres y madres para que estos puedan ejercer el derecho al trabajo o a la caminata diaria para buscarlo, algo por cierto difícil de encontrar.

Nosotros, los abuelos, somos un muy importante juguete para nuestros nietos haciendo de caballos, prestándonos a jugar al escondite, a contador de cuentos o compradores de chucherías; pasado el tiempo, el abuelo deja de tener la importancia y es solamente el recuerdo lo que va quedando en aquellas mentes infantiles hasta que el paso del tiempo lo borra por completo; pero hoy el abuelo y la abuela son, en gran medida, en estos tiempos de ruina económica los banqueros y gobernantes que suplen, gracias a sus pensiones, a ellos y realizan todo aquello que esta enorme injusticia que nos rodea niega a nuestros hijos y sus respectivas proles.

Somos la vértebra que sostiene al Estado y sus vampiros, somos bastante más que Cáritas, los comedores sociales y la monja Sor Lucía, pues a la chita callando vamos tapando, unos más y otros menos, las carencias de unos torpes partidos políticos y sindicatos que nos desgobiernan mientras ellos miran complacidos sus propios ombligos.

Honor, alabanza y dignidad a los abuelos y abuelas.
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