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Etiquetas:   Disyuntiva   -   Sección:   Opinión

Obscenidades graves

Ni timoratos ni escrupulosos, lanzaron contra aquellos incordios sus especulaciones dirigidas al alejamiento de cualquier sensibilidad individual
Rafael Pérez Ortolá
jueves, 10 de julio de 2014, 23:10 h (CET)
El respeto, la dignidad, la honestidad, el aseo; en una palabra, la decencia, son importantes para unas vidas satisfactorias. Cuando faltan, la torpeza arraiga, desaparece la moderación, el recato y la vergüenza, con un desdén progresivo hacia los demás; configuran las conductas indecentes propias de la OBSCENIDAD rampante de garras afiladas, que todo lo invade. Sí, sí, tiene pocas limitaciones, siendo además una indignidad contagiosa, muy aceptada en estas sociedades avanzadas en algunas otras cosas. El descuido de este jardín lo convierte, no pocas veces, en un páramo intransitable.

Es posible que la primera obscenidad inicie su andadura con las palabras y a su través vaya medrando en las ideas o en las prácticas habituales. Parece que no hay otras obscenidades que las relacionadas con el erotismo sexual. Con ello, las demás actividades quedan libres de tales calificativos. Es una reducción poco justificada, sobre todo, dadas las indecencias variadas bien a la vista de cualquier ciudadano. Además, con la libertad ilimitada en las diversas actitudes sexuales, quién osará darles el calificativo de obscenas. Sólo se estila hablar de libertad. ¿Qué será obsceno? Y es una palabra relevante, si la reducimos a MÍNIMOS, contribuiremos al silenciamiento de muchas deshonestidades.

Cada persona es la protagonista de su vida bajo dos condiciones; si le dejan llevar a cabo sus pretensiones indispensables, si ejerce su dignidad con las actuaciones participativas oportunas. El papel individual es insustituible. Por tal motivo radical, será obsceno todo movimiento encaminado a la supresión de las facetas individuales, sea originado por las estructuras creadas o por las acciones directas de unos sujetos sobre otros. Aumentan los individuos PRESCINDIDOS, en una sociedad empeñada en la resta de opciones individuales, que vienen a ser consideradas como interferencias no deseadas.

Como si cada particular no estuviera en la escena desarrollada, dejados de lado sus sentimientos, afanes, maneras de pensar, deseos, etc. ¿En qué se habrá convertido a esas personas? Desde una mezcla de presiones externas y abdicaciones personales; el protagonismo avasalla desde el exterior. El ANIQUILAMIENTO de los factores particulares empobrece a la sociedad; pero todo lo extraviado por el camino, parece que no importa nada. ¿Cuáles seran las ventajas de dichas tendencias? Y, sobre todo, será conveniente la observación de quienes son los acaparadores. Semejante desequilibrio requiere forzamientos extraordinarios.

Son auténticas movidas dirigidas habitualmente por unos hilos ocultos; descubiertos después como mentes agresivas y caudales escandalosos. Su poder de SUCCIÓN es inmenso, de ahí su endiosamiento progresivo. Aunque también da que pensar, el que cuenten con una credulidad conformista por parte del amplio sectos de afectados. Mágicos poderes concentrados, torpeza mayoritaria, destino; constituyen cuestiones no dilucidadas. ¿O sí?

En pocos años, aunque parezca una eternidad, hemos asistido a una de esas progresiones nefastas encaminadas a dejar al ciudadano común como un simple instrumento. ¿Al servicio de quién? Comprobamos los destrozos en las Obras Sociales de las Cajas de Ahorros, relativamente cercanas al colectivo popular. Cómo creerán que fue su evolución, ¿Quizá pulieron sus defectos? No, no fueron por ahí las reformas; metieron su cuña los diversos gremios políticos, que ya sabemos como riman con la sensibilidad ciudadana. Encerraron a los ciudadanos en las urnas de cada elección y trapichearon a gusto los encargados de la gestión. Aún así, debieron parecerles incómodas las inquietudes de los asociados; algún otro cambio sería menester para el logro de una mayor autonomía gestora.

Ni timoratos ni escrupulosos, lanzaron contra aquellos incordios sus especulaciones dirigidas al alejamiento de cualquier sensibilidad individual; para que el disfrute de los encumbrados gestores de la trama bancaria fuera placentero. De cajas a bancos y de bancos a fundaciones. La cuestión subyacente es la organización de un PATRONATO plenipotenciario; cuyos miembros, una vez nombrados, gozan de plena autonomía e incluso de la capacidad para el nombramiento de sus sucesores. Un auténtico coto cerrado, de sujetos con emolumentos escandalosos, responsabilidades difusas y adhesión servil a los más altos poderes. Curiosa evolución civilizada de las que fueron obras sociales. ¿Consideraremos obscenas esta serie de exhibiciones?


Otra modalidad obscena viene representada por aquellos ensimismados con su propia figura. Prescinden de la dialéctica con los demás, centrados en lo que ellos consideran su magnificiencia. Son los NARCISOS, de plena actualidad, sin disposición ni tiempo para las consideraciones ajenas. Para ellos, los demás no existen o debieran estar adorando sus gracias. Tan señalados personajes son fáciles de identificar y los tiempos les son favorables. En los sectores económicos, los diferentes gobiernos, deportes, actitudes sexuales o diversiones, impulsan su ego por encima de quien sea. Hasta ellos mismos están amputados, porque carecen de los rasgos sobrevenidos de de una relación fluida con la comunidad. ¿Repercusiones?

El mismo diálogo adquiere tonalidades impúdicas cuando deslizamos de forma progresiva la implantación de la agresividad y la intemperancia. En este dislate no encuentran sitio los matices de cada individuo, la comunicación es impulsiva y queda entrecortada. Asoma pronto la frustración. Es todo un impedimento para las aportaciones espontáneas de los intervinientes. Los GESTOS y las palabras viperinas agreden la sensibilidad y degradan los núcleos personales. Dinamitan las posibles colaboraciones grupales e influyen negativamente en cualquier actividad, en una confusión de la amplia libertad con la creación de inconvenientes. Los topetazos son casi la regla en estas condiciones.

Leo una frase certera de Juan José Arreola que hace pensar. “Veo a los niños que beben voces contaminadas, y a la vida como nodriza criminal que los alimenta de venenos”. Expresa el escándalo mayúsculo del que no nos libramos. Somos contumaces en estas obscenidades; tanto, que no presentan visos de solución. Plantean la disyuntiva del esfuerzo encaminado a la corrección de dichas influencias dañinas o la indiferencia al vernos enfrentados a impedimentos excesivos. El agravante es clamoroso, habremos minado las conciencias del futuro. Quizá la obscenidad incesante de peores repercusiones.

Paradojas de nuestra condición humana. Presentados como libres de cualquier atadura, reyes absolutos de la propia existencia, con la moral y la ética desmenuzadas e inservibles; las obscenidades eran cosa de antaño. No obstante, hete aquí, que basta con los ojos abiertos, para la comprobación del error hacia lo contrario. Como reyes de lo propio, en realidad estamos desprovistos de argumentos. En cuanto a las espaldas de cada cual, no dan abasto para el soporte de las repercusiones de unas conductas impúdicas de la peor catadura. Pese a todo, ¿Impretérritos y satisfechos?
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like this 17/jul/14    17:57 h.
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