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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

La ONU y su Consejo de Seguridad

Isaac Bigio
Isaac Bigio
sábado, 11 de noviembre de 2006, 05:47 h (CET)
Si no se hacen cambios en el funcionamiento y estructura del Consejo de Seguridad, no habrá una genuina reforma de la ONU, reclaman países. Los países participantes del Consejo de Seguridad son quince, de los cuales cinco son fijos y diez rotativos.

Desde su fundación en 1945 hasta hoy, Naciones Unidas ha casi cuadriplicado su número de integrantes. Si bien ha pasado de 51 a 192 países miembros, aún mantiene su misma estructura fundacional de hace 61 años.

El Consejo de Seguridad (CS), su organismo dirigente, es el que más se resiste a ser reformado. Éste es el que dirime disputas entre países o entre bandos sobre el control de un Estado. Envía tropas para ‘pacificar’ o para hacer ‘guerra’ a Estados acusados de agresores.

El CS está integrado por cinco miembros permanentes con derecho a veto (Reino Unido, Francia, China, Rusia y EE.UU.) y diez miembros temporales y sin derecho a veto, electos por la Asamblea General por un bienio.

De estos diez cargos, África siempre debe tener tres; América Latina, dos; Asia, dos; Europa oriental, uno; y Europa occidental y otros, dos. También siempre debe haber un país árabe (una vez electo como parte de Asia y otra de África).

Para este primero de enero la mitad de dichos cargos deben ser renovados. Argentina, Dinamarca, Grecia, Japón y Tanzania deben ser reemplazados por otros cinco países que acompañen a Perú, Congo, Ghana, Qatar y Eslovaquia.

El puesto que deja Buenos Aires será disputado por Guatemala (patrocinada por Washington) y Venezuela. Hugo Chávez ha estado viajando a más de 30 naciones durante un cuarto de lo que va del año para conseguir apoyo.

El Consejo de Seguridad sólo ha tenido tres leves reformas desde que inició su primera sesión en Londres en 1946.

El CS sólo ha tenido tres leves reformas desde que inició su primera sesión en Londres el 17 de enero de 1946. Una fue en 1965, cuando amplió el número de miembros temporales de seis a diez. Otra fue en 1971, cuando EE.UU., al reconciliarse con Mao Tse-Tung, sacrificó a Taiwán (que dejaría de ser miembro del CS y de la ONU) para darle su sitial a la China roja. La última reforma fue en 1991, cuando Moscú retuvo el sitial que tuvo la disuelta Unión Soviética, pero esta vez como capital de Rusia.

Hans Blix, ex jefe de la diplomacia sueca, asegura que la ONU y su CS están lejos de ser organismos democráticos. China, que tiene cerca de 1.300 millones de habitantes, tiene el mismo voto que países con menos de 50.000 ciudadanos. Los miembros permanentes usan su poder para mantener su monopolio de las armas nucleares y sus intereses geopolíticos.

Según el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el CS no refleja al mundo actual. Brasil, India, Japón y Alemania han formado el Grupo de los 4 para apoyarse mutuamente en su deseo de ser (junto a uno o dos países más, ya sean de África o del mundo musulmán) los nuevos miembros permanentes del CS.

Varias potencias ‘intermedias’ tienen algunas observaciones con respecto a algunos de esos cuatro. México y Argentina no quieren que Brasil pese más que éstas. Indonesia, Pakistán e Italia tampoco quieren ser dejados de lado. Roma y Bruselas piden que quien tenga un nuevo sitial sea la Unión Europea pero no Alemania. Joschka Fisher, jefe de la diplomacia germana, aceptaría ello a condición de que París y Londres renuncien a ser miembros permanentes.

La candidatura nipona ha recibido fuerte resistencia en las calles de China y de las Coreas del Norte y Sur. Mientras Moscú, París y Londres han estado más permeables a cambios, Washington contempla aceptar que Brasilia entre como miembro permanente aunque sin derecho a veto, posición similar a la de Beijing con relación a Delhi.

Por el momento, Washington no quiere que en la ONU haya más países con derecho a veto.

Taiwán
En el caso de Taiwán, éste todavía sigue luchando por lograr la aprobación de la Asamblea General como miembro, meta rechazada por China, que considera a la isla parte de su territorio. Por decimocuarto año, Taiwán fue rechazada en la 61ª sesión de la ONU, inaugurada recientemente. Michel Lu, vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de la isla, declaró que la Asamblea “fue injusta con sus miembros al no darles tiempo suficiente para discutir su caso”.

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