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Etiquetas:   -   Sección:   Opinión

Gurvitch y la filosofía social

José Manuel López García
sábado, 5 de julio de 2014, 08:41 h (CET)

Ciertamente, Gurvitch está influido metodológicamente por Fichte,

Bergson y la Fenomenología. Este pensador asume la acción del yo en

un sentido activo similar al de Fichte. De hecho, el método en filosofía

y sociología no es estático sino dinámico. Además, es evidente que a

través de la actividad se ejercita la conciencia humana y la libertad.

Ya que la actitud dialéctica es la expresión del dinamismo de la propia

realidad, y de los pensamientos de los hombres. Gurvitch supera el

subjetivismo de diversas teorías filosóficas.

Evidentemente, el planteamiento dialéctico de este filósofo no sigue

el procedimiento dialéctico hegeliano de asunción de la tesis por la

antítesis. Pretende la comprensión dialéctica de las relaciones de

conflicto, colaboración en el ámbito de las relaciones sociales. La

síntesis es la interpretación reguladora del conflicto por medio del

orden jurídico y la moral. Se potencia de este modo la efectividad de

las relaciones dialécticas.

Indudablemente, a este pensador que vivió entre 1894 y 1965 la

fenomenología le sirvió para completar su filosofía, y sus análisis

en el campo social. Porque la cuestión de la conciencia intencional

adquiere una dimensión esencial por su carácter de abierta. Además

consideró que la filosofía de Fichte en su aplicación a la realidad social

podía ser complementada con la fenomenología, al menos, desde su

enfoque particular. De todos modos, conviene poner de manifiesto

que Gurvitch insiste reiteradamente, en que la conciencia debe ser

entendida no como trascendente sino como situada en la realidad

concreta, con toda la complejidad presente en la misma. Puesto que él

mismo escribe: «la verdad, como dice Bergson, es que una existencia

no puede darse más que en una experiencia».

La separación entre lo racional y lo irracional es superada por

una integración fenomenológica de los diversos ámbitos de la

experiencia concreta de la compleja realidad del mundo. Frente

a un entendimiento de la realidad fundamentado en la actividad

especulativa de la inteligencia, Gurvitch está convencido de que lo

apriorístico no debe ser la base del conocimiento de lo real. Por tanto,

lo fundamental es prestar atención a la intuición de lo vivido. En este

sentido, se observa que se pueden conjugar de una forma armoniosa

el intuicionismo de Bergson y la fenomenología hussserliana. Porque

precisa que: «la fenomenología está abocada a describir este flujo

puro de lo vivido (reiner Erlebnisstrom) tal y como se presenta a

la intuición». En efecto, es cierto que la filosofía bergsoniana se

fundamenta en los datos prejudicativos que la conciencia capta,

aprehende o percibe de la propia realidad, y que conforma su

intuicionismo.

Otra cuestión en la que Gurvicht muestra una indudable originalidad

es al considerar que es necesario ampliar el alcance epistemológico y

ontológico de la experiencia y la intuición. Estima que en Kant ambos

conceptos están demasiado restringidos a lo sensible o empírico. La

nueva concepción de la experiencia que afirma Gurvicht está influida

también por otros pensadores como son: William James con su

pragmatismo aplicado al conocimiento y la experiencia o el cientifismo

de Rauh, etc. El resultado de sus análisis y reflexiones sobre la cuestión

de la experiencia, y su relación con los diversos modos de conocimiento

los expresa en un decálogo delimitado de una forma precisa y

clara. La actualización de los datos de la experiencia es la tarea más

esforzada, pero es absolutamente necesaria tanto en la ciencia como en

la filosofía. Este pensador considera que forman parte del ámbito de

lo espiritual numerosas clases de experiencias como las propias de lo

religioso, lo moral, las significaciones, las ideas lógicas, etc. Pienso que

esta interpretación es idealista, y ha sido superada con los avances de

la ciencia y con el actual desarrollo de la filosofía.

Lo que sí es cierto, a mi juicio, es que tanto la experiencia científica

como la vulgar son sobre todo construidas, aunque sean captadas de

modo inmediato por los sentidos. Porque la inteligencia reconstruye

lo aprehendido en función de factores cerebrales, culturales y

ambientales. El conocimiento supone un plus de complejidad, respecto

a lo simplemente dado de forma inmediata en la realidad.

En relación con su sociología del conocimiento Gurvicht parte del

previo estudio e investigación de los tipos de sociedades globales

que son: las teocracias carismáticas, las patriarcales, las feudales,

los imperios, las sociedades ilustradas, la sociedad dirigista del

capitalismo, las sociedades regidas por el estatismo colectivista, y

las sociedades que se basan en un colectivismo pluralista. Lo que

se deduce claramente del pensamiento social de Gurvitch es que el

conocimiento es un hecho incuestionablemente social por múltiples

causas y razones. Incluso los conocimientos individuales poseen una

perspectiva social y sociológica, porque pertenecen a unos ámbitos

sociales concretos e históricos.

Otro aspecto muy relevante es que, a juicio de Gurvicht, las formas

materiales de convivencia social en los diversos grupos sociales y clases

sociales explican de modo más profundo y efectivo los cambios sociales,

y los fenómenos de conflicto y colaboración en la sociedad. Porque

parece ser que lo empírico es más decisivo que lo ideológico en las

relaciones sociales tanto a nivel económico como desde el punto de

vista de los intereses específicos de los individuos que componen los

grupos y clases sociales.

Concluyendo se puede decir que Gurvitch es un pensador que

ha resaltado de un modo muy intenso el gran valor de la libertad

individual frente a cualquier intento de limitación irracional de la

misma. También ha expresado la significación de lo social para el

completo desarrollo de la plenitud y autorrealización de cada ser

humano. La importancia de los cambios sociales reside, en buena

medida, en la posibilidad real de mejorar la calidad de la vida en

sociedad para todos los ciudadanos. Además, la consideración de un

cierto relativismo en relación con lo espacial y temporal que no implica

la absolutización de lo histórico. Evidentemente, la ingente cantidad

de conocimientos acumulados, y su diversidad y multiplicidad que ha

aumentado hasta proporciones casi inimaginables actualmente con la

digitalización generalizada, es algo muy positivo para el desarrollo y el

progreso humano. Además, el esfuerzo intelectual de Gurvitch en su

apoyo de la libertad y la democracia es la expresión, a mi juicio de su

interés por lograr una sociedad justa, equitativa y solidaria.

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