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Etiquetas:   El crisol  

Zaplana se fue de rositas

Pascual Mogica
Pascual Mogica
jueves, 9 de noviembre de 2006, 23:41 h (CET)
Catorce de mayo de 1999, el diario INFORMACION de Alicante recogía unas declaraciones de Zaplana en Antena 3 Televisión en las que el entonces presidente de la Generalitat Valenciana manifestaba que si el día de mañana alguno de los colaboradores que él ha nombrado estuviera implicado en algún caso de corrupción “yo no me iría de rositas”.

Catorce de marzo de 2002, la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Alicante con sede en Elche, condenaba al ex conseller de Obras Públicas, Luis Fernando Cartagena, nombrado por Zaplana para dicho cargo, a cumplir una condena de cuatro años de prisión por el delito de malversación de caudales públicos y falsedad en documento mercantil. Los hecho ocurrieron antes de que Luis Fernando Cartagena, fuera nombrado conseller y como ya he contado en anteriores artículos el motivo de la condena fue que Cartagena, se quedó con ocho millones de pesetas que le entregaron, por su condición de alcalde de Orihuela, unas monjas para que el ayuntamiento los empleara en lo que se considerase necesario. Cartagena consideró que lo mejor que podía hacer era quedárselos para él. Cosa que hizo y por la que fue condenado.

7 de noviembre de 2006, la Audiencia de Valencia al confirmar el Supremo la condena de cinco años ordena el ingreso en prisión de José María Tabares, ex director general del Instituto Valenciano de la Exportación (IVEX) entre 1997 y 1999, nombrado por Zaplana, por estafar a este organismo de la Generalitat la cifra de seis millones de euros a través del contrato de derechos de compensación con Ford España.

Con estos casos ya son dos los colaboradores nombrados por Zaplana que han sido condenados a años de cárcel, si a esto le unimos lo de las facturas falsas pagadas por partida doble y los 16.000 millones de las antiguas pesetas de sobrecoste que nadie ha podido justificar en Terra Mítica, la cosa va mucho más allá de lo que Zaplana consideraba que no “se iría de rositas” si alguno de los cargos públicos nombrados por él “se veía implicado en algún caso de corrupción”. Aquí ha habido corrupción , implicación, juicio, condena y cárcel. Y Zaplana se fue de rositas. Si tuviera un mínimo de vergüenza dejaría de manchar al estamento político con su presencia yéndose a su casa, que buena casa tiene.

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