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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

SIDA y su prevención

Carlos Moreda de Lecea (Logroño)
Redacción
jueves, 9 de noviembre de 2006, 23:41 h (CET)
El Día Internacional contra el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) se celebra el 1 de diciembre porque el primer caso se diagnosticó ese día en 1981. El SIDA, causado por el virus HIV (Virus de Inmunodeficiencia Humana), afecta al sistema inmunológico del organismo, y lo desprotege ante las enfermedades. Su principal vía de contagio es sexual. Ha provocado 25 millones de muertes, 3,1 en 2005, y actualmente hay 40 millones de infectados en el mundo, casi la mitad mujeres. En occidente están en tratamiento más de un millón de personas. Cada minuto se producen 10 nuevas infecciones.

La importante revista científica The Lancet publicó en 2004 un acuerdo firmado por 140 científicos de prestigiosas universidades y la OMS; confirman lo indicado ya en 1996: la prevención más efectiva es por el orden ABC: A de abstinence, significa que es prioritario y 100% eficaz para prevenir la infección recomendar a los jóvenes la abstinencia de relaciones sexuales o retrasar su inicio; B de be faithful/ reduce patners (se fiel) recomienda la monogamia fiel. Si se rechazan las medidas anteriores, recomienda C Condoms, el preservativo pero advirtiendo que no elimina sino sólo reduce el riego de contagio (80%).

La pandemia de SIDA es producida sobre todo por el elevado número de parejas sexuales (Halpering), y no tanto porque no se use el preservativo. La realidad es tozuda. Ningún país ha logrado frenar el SIDA con sólo políticas de preservativo. En Sudáfrica, con 48 millones de habitantes, se distribuyeron 450 millones de preservativos en 2004, pero el SIDA ha crecido. Según la prestigiosa revista Science, Tailandia, Uganda, Zimbabwe y Kenia han parado la epidemia fomentando la abstención, o el retraso de relaciones sexuales, y la monogamia mutua. ONUSIDA recomienda “conducta sexual responsable, incluyendo la abstinencia y la fidelidad”.

La excesiva confianza en el preservativo, presentado como sexo seguro, incita a tener relaciones sexuales en cualquier circunstancia, edad y situación, sin valorar la posibilidad de infectarse por el virus. Al promocionar el preservativo sin explicar las conductas de “riesgo”, se transmite una idea falsa de su seguridad absoluta y se incita a los jóvenes a iniciar antes sus relaciones sexuales; se pasa de un riesgo nulo al riesgo de infección de los usuarios del preservativo.

Y quienes optan por tener relaciones con un mayor número de parejas pasan a tener un mayor riesgo de infección a pesar de utilizar preservativos, ya que crece la probabilidad de contagio por encima del grado de protección del preservativo. Esto sin tener en cuenta que muchas veces no se usa o se usa incorrectamente. Además de su ineficacia frente al virus del cáncer papiloma.

Es distinto su recomendación, por la reducción del riesgo de infección, a personas adictas al sexo, con un estilo de vida peligroso, prostitución, grupos de promiscuidad, etc. Los mensajes de prevención se deben segmentar, pues emitirlos de modo general es contraproducente por inducir a conductas de riesgo, ya que es diferente el riesgo de un escolar que una prostituta o quienes comparten jeringuillas.

Epidemias como el SIDA sólo se previenen con eficacia educando las conductas socialmente aceptables, modas, normas sociales, entretenimiento. Su coste es inferior a los tratamientos médicos, pero exige una coordinación entre las autoridades sanitarias, educativas, culturales y los medios de ocio, comunicación, etc., sin quedarse en meras declaraciones de intenciones.

Para proteger a los jóvenes de esta epidemia mortal las autoridades deben aplicar, con auténtica voluntad política, el mensaje "ABC". Promover la abstinencia y la fidelidad sexual con fines sanitarios no exige una estrategia educativa muy diferente de abstenerse de fumar, beber, no a las drogas o al exceso de velocidad. Basta con explicar las consecuencias de ciertas prácticas sexuales –en una caja de preservativos como se hace en el tabaco-, educar en el autocontrol y crear un clima social favorable.

Las campañas monotemáticas contra el SIDA, basadas en el sexo seguro, Póntelo, pónselo, sin tener en cuenta A ni B fracasan por no contrastarlas con la ciencia. Según el INE, la mayoría de españoles no saben que la promiscuidad fomenta el SIDA. ¿Se debe decir lo contrario porque las autoridades sanitarias dicen que es un asunto moral? La prioridad es la salud basada en evidencias científicas no la ideología. Rectificar es cuestión de tiempo: al final la verdad patet, sale adelante.

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