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Etiquetas:   Entrevista   -   Sección:   Entrevistas

'En mi música plasmo mi persona y el estado de mi vida'

Malú, cantante
Redacción
lunes, 21 de mayo de 2007, 13:10 h (CET)
Uno sabe cuándo empieza a andar pero no dónde le llevarán sus pasos. Los de Malú han sido tan certeros que le han convertido en una voz con espacio único y mayúsculo en la industria musical española. Propia como pocas, con giros demasiado personales y auténticos, ahora vuelve a hacer de las suyas con su séptimo disco ‘Desafío’. Más Malú que nunca.


Está mal que yo lo diga: ¡soy fan de Malú! No de esos histéricos hilarantes que se tiran de los pelos cada vez que ven a su ídola, no. Me gusta mucho su música, mucho. Por eso desde que su discográfica (Sony/BMG) me ha hecho llegar su ‘cedé-bebé’ no dejo de escucharlo una y otra vez. Un ejercicio que recomiendo a todo aquél que guste de escuchar una voz que lo mismo es desgarradora que socarrona que sublime. Se me acumulan los adjetivos para hablar de esta artista que no utilizó jamás sus raíces para allanar su camino de éxito. Ella sola se ha ‘currado’ estar donde está, en un ‘Desafío’ sin fin. Ahora pone voz a este ejercicio constante de sí misma, de avances musicales y personales con sentido. Un regalo para los oídos. Desafíate a ti mismo de la mano de Malú. Ella y su música hablan por sí solas.




La cantante Malú.

Sergio Sainz / SIGLO XXI

¿Cómo te sientes ante el estreno?

Muy agobiada. Llevo varias noches sin dormir. Estoy más nerviosa que nunca. Es el disco de mi vida, en el que más metida he estado. Lo que cuento forma parte de mi día a día, mi persona, mi carácter… Tanta responsabilidad da miedo.

Lanzar un disco es como un parto o como presentar a un novio a tus padres.

Es un parto. Presentar a un novio es lo de menos. Lo peor del mundo es que luego ves a tu hijo tirado en una manta. Esa gente hace daño a la música, tan necesaria para vivir. Pero seamos optimistas.

Una manta maldita. ¿Cómo atajamos la piratería?

No lo sé. Los políticos viven muy bien para dedicarse a los problemas como éste. El mío es cantar. No tengo soluciones, sólo arte para regalar.

Pero si ves un top-manta, ¿qué haces?

Sencillamente no salgo de casa y así no lo veo. Realmente el tema de la piratería es triste. Todos tenemos la banda sonora de nuestras vidas y quieren acabar con la música. Pero nadie se atreve a arriesgar y esto es una industria, si no gana no invierte. Sé de muchos artistas, no diré nombres, que se han quedado en el camino. A mí también me puede ocurrir. Ojalá que no. Deben regularizar esto, que piensen en la música que, al fin y al cabo, es cultura, digan lo que digan.

¿Malú se plantea la vida como un ‘Desafío’ constante?

Sí, la vida es un continuo desafío. Desde los 15 años empecé con desafíos, uno tras otro. Ahora he aprendido pero hay que desafiarse a uno mismo para crecer, creer en uno mismo.

Aquélla aprendiz, ¿cómo asumió su éxito?

Fue un ‘shock’ psicológico muy duro. Se me podía haber subido todo a la cabeza pero no, me acojoné. ¿Dónde me he metido?, pensaba. Entonces cantaba para salir del colegio. Y con todo lo que me pasó en tan poco tiempo me cagué viva. Y más por venir de dónde vengo, por mis raíces.

Pues en el escenario eres y has sido siempre muy segura.

He confiado poco en mí durante todo este tiempo. Ahora sí, estoy más segura, fuera complejos, ya no soy tan tímida. Como cualquier niña he tenido que ir superándolo.

Muchos/as se preguntarán cómo se logra.

Me he ayudado yo sola. Fíjate, tenía complejo de ‘culona’ y me di cuenta que lo mejor era hacer dieta. También odiaba mi nariz pero es mía, forma parte de mi personalidad, mi cara. Lo bueno es ir quitándote esas ideas autodestructivas. Animo a la juventud a conocerse hacia dentro: evitar lo de fuera, que no importa nada.

Antes nombrabas a tu familia. Por ser una De Lucía muchos habrán dicho te han facilitado las cosas.

Pues no me lo ha puesto ni más fácil ni más difícil. Cuando he tenido ese tipo de críticas me han hecho gracia. No usé el apellido, no me corresponde. Ellos han trabajado duro como para llegar yo y otorgármelo. Además no hago flamenco. Quise ser Malú desde el principio, no Malú De Lucía, como me aconsejaban. No quería utilizar a mi familia.




'Desafío', el nuevo disco de Malú.

Te presentas con el single ‘Si estoy loca’, pero qué le vuelve loca a Malú.

El chocolate. Con la dieta lo pasaba fatal. Era lo que peor llevaba. Ahora me engaño con piña. Pero es que antes no perdonaba mi tableta de chocolate antes de dormir.

Algunos pondrán pensar que otra de tus locuras es no saber quién es el autor de las letras cuando seleccionas repertorio.

Es más justo. Hay muchos buenos autores que por no tener un nombre no se les escucha. Al no saber quién escribe no te condiciona a escuchar el tema con cariño o hacerlo de pasada.

Tus canciones no van a saco roto, ¿te comes mucho el tarro?

Claro, busco canciones que tengan muchos significados, interpretaciones diferentes…

Al final te salen discos cada vez más personales.

Y tanto. Me reflejo a mí misma. Hay días que me apetece escuchar más rock, otros salsa o canciones tristes… En mi música plasmo mi persona y el estado de mi vida. Muchos estados de ánimo que pueden acompañar…

Pero nadie duda de que tú eres de las entristecen…

Sí, pero este disco es más completo y tiene muchos temas optimistas, divertidos.

Y una canción que escuches para llorar…

‘Have You Ever Really Loved A Woman’, de Brian Adams.

Y para reír…

‘Opá’, me parto. Me encontré al Koala y le dije que era su admiradora. Eso es arte. Hacer reír a la gente con música.

Tienes seguidores incondicionales. ¿Entiendes el fenómeno fan? ¿Lo fuiste de alguien?

No tuve tiempo de ser fan acérrima de alguien. Como mucho de David Summers, de Hombres G. Me volvía loca cada vez que le veía. Tenía toda la habitación repleta de autógrafos suyos. Y tampoco faltaban pósters de Alejandro (no dice el Sanz, pero se sobreentiende), Brad Pitt, Bon Jovi… Lo de los fans es lo más bonito de este trabajo. Son el motor. Sin ellos no tendríamos nada. Es cierto que hay una versión que se pasa, más agresivos, de los que dicen o eres mía o de nadie, pero eso no es un fan sino un perturbado. Mi gente es muy normal, me acompañan allá donde vaya. Estoy muy agradecida a todos.

Veo que eres una tendenciosa, fiel a la moda.

Este año tengo una estilista, ése es el truco. En plena promoción ella se ocupa de todo. Quedamos y hacemos los modelitos juntas.

Pero eres ‘fashion victim’, o no.

Soy ‘Zara victim’. Cuando tengo un día asqueroso voy y me llevo media tienda. Soy de compras impulsivas. Después en casa me echan la bronca y vuelvo a descambiarlo todo. No me doy lujos, soy una chica sencilla, visto normal.

¿Cuál es el último disco que has comprado?

El de mi padre (Pepe De Lucía). No me lo ha regalado. No perdona. Le llamé y le dije que ya lo tenía previopago. Ahora le toca a él ir a la tienda a por el mío.

Él será tu mayor crítico.

Lo es tanto que no le dejo que se meta en mi trabajo. Los De Lucía son muy críticos, y me incluyo… Perfeccionistas, críticos consigo mismos. Al principio de mi carrera era imposible con mi padre. Entre él y yo no nos conformábamos nunca. Ahora le llamo, le pongo un tema y cuando veo que va a decir algo le cuelgo el teléfono. Somos demasiado sinceros, hay confianzas que dan asco.

Te has librado del acoso de la prensa rosa, da la receta a algunos de tus compañeros.

No he hecho nada en concreto. Supongo que ser discreta, sobre todo en sitios de peligro potencial. No me han perseguido nunca. Y tampoco hago top less, es una gilipollez…

¿Y te planteas hacer un posado erótico?

El rollo destape no lo he hecho ni lo haré. Aunque si me van a sacar en ‘tetas’ por la cara prefiero que me vean cobrando. No salir en una playa de mala manera cuando te pueden sacar toda retocada…

Mójate, ‘Operación Triunfo’: ¿sí o no?

Ni sí ni no. Estoy de acuerdo en que den oportunidades a gente que por sí sola no encuentra el camino. El programa es una lanzadera brutal. Pero los concursantes en los contratos deben saber que no siempre es realidad que les aseguren el futuro. Dan oportunidades sí, pero no es oro todo lo que reluce.

¿Irás a visitar la Academia?

Sí, muy pronto. Pero no soy de dar consejos. No soy nadie ni les cambiaré la vida. Pero si les hace ilusión verme… Yo encantada de conocerles.

¿Y te verías en Eurovisión?

¡¡¡Nooooo!!! (Risas). Con el concurso o conquistas Europa o te hundes para los restos. No me va ese desafío. Quiero ir despacito y con buen pie, para adelante, cada día un pasito.

Al empezar tu carrera abandonaste los estudios, ¿no piensas retomarlos?

No me da tiempo a estudiar. Con 15 años me imaginaba siendo veterinaria o una CSI, pero no sirvo para estudiar. Me interesa mucho la psicología animal o humana, el lenguaje gestual. Pero no me concentraba.

En cambio, eres una esponja para la música.

Sí, las canciones me las aprendo en 30 segundos. Pienso que cada uno nacemos para una cosa. Así creamos el mundo. Unos hacemos música, otros libros, otros lo comunican, otros nos escuchan y se forman… Cada uno tenemos una misión: la mía es la música.

Cómo llevas tener tanta promoción, entrevistas…

Me lo tomo con más tranquilidad que al principio. Son más charlas que entrevistas. Es divertido. No son entrevistas monótonas. Al principio actuaba, no era yo. Ahora si suelto un taco luego tú lo quitas y listo.

Desde fuera tenemos una idea de la industria de la música como un terreno de competición, envidias, ¿es real el mito?

Todos luchamos por lo mismo, estamos en el mismo tren. No entiendo las peleas ni rivalidades. Yo no tengo problemas con nadie. Somos compañeros, lo bueno es compartir.

¿Planeas nuevos dúos? Has dejado alto el pabellón.

De momento más, no. Estoy llena. Hemos hecho muchas cosas en poco tiempo. Estoy metida de lleno con ‘Desafío’, me abarca toda la grasa del cerebro. Pienso en el futuro inmediato. En febrero arrancará la gira, que es lo que más me gusta, lo que más cansa, pero me encanta.

¿Cómo te ves dentro de diez años?

No miro al futuro, sólo al inmediato. ¿Diez años? Qué miedo, sabe Dios… Tengo 24 años…

Una curiosidad: ¿ser famosa complica el ligar?

No soy de las que salen de fiesta. Me muevo con mi círculo íntimo. Para ellos soy la misma ‘petarda’ de siempre. Una loca de remate.

Y fin. La pregunta que jamás te han hecho y te mueres por contestar.

Hoy llevo 20 entrevistas y me han hecho todas… Y en tantos años me han preguntado hasta si me depilo las axilas. A veces los periodistas se pasan tres pueblos pero bueno, ya estoy yo para capearles y no responder cuando son maleducados.

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