Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Reflexión por una izquierda alternativa

Jorge M. Quintas
Redacción
miércoles, 8 de noviembre de 2006, 23:57 h (CET)
La izquierda política actual está viviendo una época de depresión, no en cuanto al volumen de políticos que son de izquierdas o se hacen llamar de izquierdas, sino en la calidad política de dicha tendencia ideológica. Me considero demócrata, progresista y afincado en una izquierda moderada, pero sin cerrar la puerta a ideas de otros enclaves ideológicos. Por desgracia, estos términos con los que me he identificado han tomado un tono despectivo, por culpa de una caterva de izquierdistas irracionales y por la utilización generalizada en tono ignominioso por parte de otro grupo de gente. Asimismo me parece que el vicio nacional de etiquetar a la gente sin individualizar ha realizado un gran daño a la izquierda. Por todas estas razones y por muchas más, me dispongo a arrostrar la difícil labor de sentarme haciendo crítica y autocrítica del momento actual que vive la izquierda española e internacional.

Empezaré hablando sobre una curiosidad del origen del término “izquierda” que deberían saber todos los jóvenes que se creen dentro de este pensamiento. El término de izquierda tomó solidez por el lado de la Asamblea Nacional donde se acomodaban, durante la Revolución Francesa, los representantes jacobinos, partidarios de las medidas revolucionarias más radicales. Esta ideología ha tomado muchas vertientes a lo largo de los años, algunas buenas y otras peores; como el socialismo, el comunismo, el liberalismo igualitario, la socialdemocracia y demás cauces de ideas que han tomado fuerza con más o menos importancia. A pesar de que estas inclinaciones se guarecen bajo el techo de la izquierda debemos pregonar sin temor la repugnancia hacia diferentes personajes históricos y actuales que han cometido atrocidades contra la sociedad traicionando ideales izquierdistas como la libertad individual, la igualdad social, la libertad de expresión y demás derechos. El gentío que crítica a Hitler, a Mussolini, a Franco, a Pinochet, a Bush, y después son los adalides de la defensa de Stalin, Castro, Chavez y otros asesinos de la libertad, realmente lo única bandera que ondean es la de la hipocresía. La nueva izquierda tendría que hacer un acto de humildad condenando sin paliativos esos sucesos acaecidos bajo nuestro techado, al igual que critica con fervor otros actos de genocidio de la vida y la libertad. Me parece vergonzoso que algunos políticos todavía exculpen regímenes dictatoriales como el que atormenta a la sociedad cubana. Una izquierda racional debería luchar la que más por una democracia y por la defensa de las libertades individuales, algo que es una utopía en Cuba.

Los derechos humanos son un patrimonio de toda la humanidad y deben ser aplicados en todos los territorios. Asimismo la falta de cualquier derecho básico en un país, sea de la tendencia que sea, debe ser condenado con firmeza, ya que los derechos son bienes inherentes al ser humano. Por desgracia, la izquierda socialista actual se ha aliado a la afirmación: “el fin justifica los medios”; olvidándose, en algunos casos, de sus propios ideales por un trozo de poder en el pastel de la humanidad. La política igualitaria universal es una de las columnas principales que sostienen la izquierda, por lo cual debemos luchar por la igualdad entre todas las comunidades, entre sexos y orientaciones sexuales, entre teísmo y el ateísmo, así como la igualdad económica dentro de los límites del esfuerzo individual. También debemos seguir la batalla por el cumplimiento de los derechos laborales, la erradicación de la explotación existente en un gran número de países y un planeamiento mejor de los horarios de trabajo. Los gobiernos deben poner las condiciones para que las semillas de dichos derechos germinen, para que más tarde el sistema judicial y los sindicatos democráticos defiendan su cumplimiento.

Tema aparte se merece un tema de suma actualidad como es la libertad de expresión, donde ciertos grupos radicales deberían darse cuenta que este derecho básico de cualquier democracia no es un patrimonio único de la izquierda, sino de cualquier ser humano. Como decía Kant, “El derecho es el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos”. Además hay que darse cuenta que la libertad de expresión pierde todos sus valores cuando se une a la violencia física y oral. Este derecho es un bien que hemos recibido para demostrar raciocinio entre las opiniones diferentes sin caer en la facilidad de los oprobios y la violencia. Asimismo la crítica sin insultos es un principio básico de este derecho, por lo cual al igual que nosotros criticamos debemos ser coherentes y aceptar las críticas constructivas, aunque no destructivas como se dedican a hacer algunos. En este mismo ámbito asoma la cabeza otro contenido de actualidad: las críticas a las religiones. No podemos permitir que cada vez que critiquemos el islamismo se cometan actos violentos como respuesta, porque mediante el temor que infunden están sesgando nuestro derecho a opinar.

Otro tema de vital interés y actualidad es la lucha contra el terrorismo. En los últimos meses hemos visto justificado irracionalmente el terrorismo de Hezbolá y Hamás como respuesta a los ataques indiscriminados de Israel. El terrorismo es una de las grandes lacras de la sociedad, por ello cualquier forma de terrorismo debe ser sancionada y condenada, porque entramos en una ruleta rusa sin sentido, donde dependiendo del asesino y el asesinado tiene más razón de ser. Ningún tipo de violencia puede ser justificada, porque cuando el crimen violento toma protagonismo cualquier fin pierde su razón de ser. Del mismo modo debemos condenar las respuestas desproporcionadas que afectan a la sociedad civil de los países en los que reside el terrorismo, como ha sucedido en Irak y Afganistán, donde la cifra de muertos civiles ha sido más elevada a la de fallecidos por ataques terroristas. En concordancia con este tema abordo una de las consecuencias de las invasiones americanas que han traído consigo un anti-americanismo notable en la izquierda, lo cual es un grave error. La generalización, gran vicio de la sociedad, ha hecho que lo que exista sea anti-americanismo y no anti-gobierno americano. Podemos ser muy críticos con el gobierno republicano de Bush, ya que ha hecho deméritos para lograrlo, pero la consecución de atrocidades del mencionado no debería comportar una generalización que afecte a toda la sociedad estadounidense.

Asimismo debemos afrontar el florecimiento, según algunos analistas políticos, de una nueva izquierda en Sudamérica que está tomando poder aliándose con otros países antidemocráticos o parcialmente democráticos. En mi opinión es una continuación de la “política” iniciada por Fidel Castro, pero enmascaradas en supuestas democracias como nos hace creer el presidente venezolano, Hugo Chávez. La gente que luche por un proyecto de izquierdas debe asumir que la falta de una democracia pone trabas insuperables a la consecución de dicho fin, porque los regímenes izquierdistas que se están dando, sobre todo en Sudamérica; donde la justicia no es justicia, la libertad de expresión es avasallada, no se dan pasos por el acercamiento a la igualdad, y el eje humanista de la izquierda se desvanece en su totalidad. La ausencia de una organización democrática en la sociedad se contrapone en su totalidad con la posibilidad del cumplimiento de las ideas fundamentales de la izquierda.

LA IZQUIERDA EN ESPAÑA
Los partidos políticos de izquierda en España están cometiendo, a mi parecer, error tras error, entre los que en alguna contada ocasión se intercala un acierto. Además esta situación de incapacidad política de estos grupos han llevado a muchas personas, como yo, a no sentirse identificados con ningún partido. Sinceramente, para mi es difícil sentirse identificado con los partidos actuales al ver los líderes que tienen. Izquierda unida con Llamazares a la cabeza sólo sabe criticar a la derecha sin aportar soluciones. El partido comunista español perdió el rumbo desde hace unos veinticinco años, y ahora está dando sus últimos coletazos. En cuanto al partido que ostenta el poder gubernamental, el partido socialista, no para de meterse en arenas movedizas y en algunos puntos están realizando políticas de izquierdas de forma pantomímica. Antes he hablado levemente de la política igualitaria de sexos, pues el Señor Rodríguez Zapatero ha llevado este principio al extremo de la torpeza del pensamiento. La política equitativa de sexos en los ministerios ha sido el colmo de la absurdez. Los ministerios deben ser copados por gente capacitada sin dependencia del género, da igual que la mayoría sean mujeres o al contrario. Lo importante es que sea la persona más adecuada para el puesto, lo cual claramente no ha sido lo que ha sucedido en las carteras ministeriales del gobierno actual. Otro de los graves problemas de esta tendencia en España son los “intelectuales”, mejor dicho, que se hacen llamar intelectuales que andan pululando diciendo barbaridades creyéndose los iconos de la sociedad izquierdista. Los intelectuales de antaño; como Ortega y Gasset, Unamuno, Marañón, Pérez de Ayala y otros intelectuales que demostraban una validez absoluta al inmiscuirse en la política para poner un ladrillo en la construcción de una España democrática. Aunque, como siempre, llegaron unos personajes que bombardearon la edificación.

Por otro lado hallamos una parte de la izquierda independentista que basa su política en el egoísmo y la imposición de su pensamiento único. Este extremismo ideológico hace mucho daño a España, al igual que la extrema derecha lo hizo hace setenta años en mayor medida. No olvidemos que los extremos se terminan juntando, y algunas actuaciones de estos radicales así lo confirman: el terrorismo de los asesinos etarras, la violencia callejera, los deleznables hechos de Martorell, ataques a medios de comunicación, incitación al oído hacia España y un largo etcétera que atenta contra la democracia. Los objetivos de estos señores, especialmente de una sección del nacionalismo vasco, han perdido su razón de ser debido a ser lacayos de los genocidas etarras, porque, como he dicho muchas veces: ¡Vaya mierda de ideas si necesitan la violencia para ser logradas! Sin duda estoy a favor de hacer todo lo posible por terminar con el terrorismo etarra, por lo cual no veo nada malo en sentarse a hablar con los genocidas. Aunque seamos prudentes en los pasos a dar, porque unos asesinos no cambian de un día para otro y las concesiones no deben afectar a la vida política. Juana Chaos no debe ser una moneda da cambio en la negociación, como parece que lleva camino de ser.

Ahora se echa de menos a algunos personajes del pasado que dentro de lo que cabe tenían cierta capacidad política para guiar a la sociedad del lado izquierdo, y los cuales no se avergonzaban de querer a España. Ser patriota no debe tener el significado peyorativo que le dan algunos. Además como escribía hace unas semanas mi compañero bitacorero Pedro de Hoyos, “el sentimiento de patria es demasiado valioso para dejarlo otra vez en manos de la derecha”. El otro día viendo un video de los últimos años del franquismo me sentí orgulloso al ver como personajes relevantes de la izquierda española que se encontraban en el exilio gritaban sin pudor: ¡VIVA LA LIBERTAD Y VIVA ESPAÑA!

CONCLUSIÓN
Una gran parte de la humanidad está privada de las libertades básicas que deberían ser inherentes a las personas, como la justicia y la libertad; la igualdad es un bien escaso; la solidaridad sigue el mismo camino de escasez; la libertad de expresarse es sesgada en un gran número de naciones; la justicia es injusta hasta en los países más avanzados, y a pesar de todo ello, una parte de los políticos y seguidores de esta ideología siguen sin condenar muchas atrocidades que acaecen en el mundo y distan en demasía de los principios básicos de este pensamiento. Alcemos la voz por una izquierda alternativa que no traicione sus valores sociales y adecue sus ideas económicas para no caer en el estancamiento.

La izquierda siempre debe luchar por la utopía, aunque sepamos que puede ser inalcanzable, porque si dejamos de creer en ella abandonaremos a muchas personas en la profundidad del mar del olvido. Hace unos meses leí en un estudio de Carlos Abin unas palabras que me detuve para apuntar y que os reproduzco aquí: “El hombre asciende un grado en su propia escala cuando comprende, atesora y aprende a amar esta paradoja, cuando consiente entregarse a la urgencia de las tareas con paciencia histórica, cuando acepta que el ideal final no es alcanzable en sociedad alguna, que siempre será posible y necesario ir más allá, y que no tiene razón ni derecho para esperar nada verificable en el breve tiempo de su propia vida”. La utopía está en el lejano horizonte, pero un paso hacia ella valdrá para progresar una nimia parte hacia un futuro mejor de la humanidad.

¡UNA IZQUIERDA ALTERNATIVA ES POSIBLE!

Noticias relacionadas

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios

Como hamsters en jaula

​Hermanos: estaréis de acuerdo conmigo de que los acontecimientos políticos están pasando a una velocidad de vértigo

La revolución del afecto como primer efecto conciliador

Nuestro agobiante desconsuelo sólo se cura con un infinito consuelo, el del amor de amar amor correspondido, pues siempre es preferible quererse que ahorcarse

¿Qué se trae P. Sánchez con Cataluña?

Se dice que hay ocasiones en la que los árboles no nos dejan ver el bosque

¿Nuestros gobernantes nos sirven o les servimos?

Buscar la justicia, la paz y la concordia no estoy seguro de que sea al principal objetivo de los gobernantes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris