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Opinión

Etiquetas:   El arte de la guerra   -   Sección:   Opinión

¿Agresión escolar? pero, ¿por parte de quién?

Santi Benítez
Santi Benítez
miércoles, 8 de noviembre de 2006, 23:57 h (CET)
En la inmensa mayoría de las ocasiones los alumnos son contrarios a la intervención de los padres en problemas con compañeros de clase. Esta es una verdad que permanece inalterable desde mucho antes de mis tiempos de estudiante. Normalmente, cuando esa intervención se produce es porque el nivel de angustia y estrés de ese alumno es tal que no le queda otra salida que acudir a sus padres, cuando no ocurre un hecho fortuito, como recibir una soberana paliza con huesos rotos incluidos, que pone sobre aviso a los progenitores de una situación que su hijo viene sufriendo desde hace mucho y que cuyo conocimiento por parte del profesorado es evidente, aunque no haya hecho nada al respecto. Teniendo en cuenta que el 3% de los alumnos en este país sufre acoso escolar no es descabellado pensar que le puede tocar a cualquier hijo de vecino.

La respuesta de los centros educativos en los que se llega a conocer este tipo de situaciones, porque la inmensa mayoría de ellas no llega jamás al oído de los padres, es invariablemente la misma, "no se tenía conocimiento", y "es un hecho aislado". Las cifras y lo dicho por los chicos y chicas acosados desmienten las dos respuestas. Ni son hechos aislados, ni se tiene desconocimiento de ellos por parte de los mal llamados "profesionales" de la educación. Simplemente porque no es algo que vaya con estos tiempos.

Seamos serios, el acoso escolar no es algo nuevo en las aulas, yo diría que es tan antiguo como lo es la enseñanza - y sino háganse un favor y lean "El Buscón" de Quevedo-. Aquí, y con aquí me refiero al sistema educativo público español, es que se están escondiendo ciertas deficiencias con problemas puntuales que está muy de moda poner en el candelero. Para ser claros, el problema es que estamos pagando la enorme cantidad de vocaciones frustradas que, históricamente, al no conseguir poder estudiar la carrera que se prefería, terminan en el cajón de sastre que es la carrera de Magisterio. Agravando el problema aquellas Comunidades Autónomas que han echado mano de maestros para dar clases que sólo deberían ser impartidas por profesores, no sólo por la materia a impartir sino también por la edad de los alumnos que las reciben. Sin embargo, resulta que el acoso escolar, el fracaso escolar, la falta de asistencia a clase, el bajo nivel, es de los padres, de la desestructuración familiar, de la televisión, de los videojuegos, del cine, de la música con letras explícitas - aunque el alumno no entienda ni una jota de lo que se dice en ellas porque su nivel de inglés no pasa de conjugar el to be, con suerte-, la culpa de que un alumno que va a hacer la PAU no sepa leer o resolver una sencilla suma de quebrados es de todo el mundo, menos de los mal llamados "profesionales" de la educación.

Los centros educativos se han convertido en campos de concentración en los que se hacina a nuestra juventud, a nuestros hijos, en clases en las que, en la mayoría de los casos el profesor se limita a repartir fotocopias y hacer exámenes que son puntuados según su criterio, y sin garantías de que el alumno haya asimilado conocimientos, o no. Porque aquí la cuestión es cumplir con sus cuatro o cinco horas lectivas diarias, de lunes a viernes, cobrar uno de los sueldos de docentes más altos de toda Europa, y volver a casa con la satisfacción del deber cumplido... estresados, eso sí. Por poner un ejemplo de hasta donde llega la desidia de estos mal llamados "profesionales" de la educación, sólo decir que el 68% de los alumnos con dislepsia llegan a su edad adulta sin que ningún "docente" se de cuenta - y si se ha dado cuenta como que se hace el loco-. Y del 32% restante, más del 75% se salva porque sus padres o familiares se dan cuenta del problema. El resto se convierte en gandules, chicos problemáticos e incapaces - palabras de docentes, no mías- que englosan parte de sus listas de suspendidos, porque sí. Y que nadie me diga esas listas no existen. Una de las frases más penosas que he escuchado en mi vida fue dicha por una profesora de lenguas muertas que hablaba con un compañero sobre la nota de un alumno problemático, "... pues por mi como si saca un sobresaliente en el examen, lo suspendo igual". Manda cojones con la "docente".

La juventud ha recibido críticas desde los tiempos de la República romana - ya en esa época se dedicaban a hacer pintadas en las paredes-, pero es la primera vez en toda la historia que los docentes consiguen convertir a la inmensa mayoría de los jóvenes en delincuentes en potencia a ojos de la sociedad para encubrir su propia desidia y falta de profesionalidad.

Aquí el problema es que, primero, el sistema educativo no está hecho pensando en los estudiantes, sino en los padres y los centros. Segundo, que las mal llamados "profesionales" de la educación no hacen su trabajo. Y, tercero, que los planes de estudio son hechos por esos mismos "profesionales". De ahí que nuestros hijos tengan asignaturas como "Mitología" en vez de filosofía.

Suena de fondo "Mi amigo Manolito", de los Toreros Muertos.

Buenas noches, y buena suerte...

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