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Ceuta, Melilla y Andalucía: Todas a Una

Josep Esteve Rico
Redacción
miércoles, 8 de noviembre de 2006, 23:57 h (CET)
Que el integrismo terrorista islámico reivindique Ceuta, Melilla y Andalucía no es nada nuevo. De acuerdo que el asunto no es para crear una alarma social al estilo del film 'La Guerra de los Mundos' pero si que debe ser motivo de preocupación... y de ocupación. Las amenazas y órdenes o premisas de Bin Laden, del grupo Al Qeda y de la red 'Hawala', han de tenerse muy en cuenta. Tras los mensajes incitantes a 'reconquistar' y 'recuperar' zonas que el integrismo musulmán considera fanática y equivocadamente 'suyas' como la antigua 'Al-Andalus' -hoy, comunidad autónoma, nacionalidad histórica con estatuto y dentro del Estado Español- y las ciudades autónomas Ceuta y Melilla; se esconde un aparato logístico, una compleja estructura organizada con el 'leit motiv' de la 'yihad' o 'guerra santa' contra lo occidental, europeo y por ende, cristiano. Por suerte, todas las amenazas terroristas islámicas no se materializan. Algunas si. Bien porque sólo fueron amenazas, presiones para amedrentar o por descubrirlas los servicios de espionaje y las fuerzas de seguridad y abortarlas. Pero, ¿cómo se distinguen unas de otras? ¿Cómo saber qué amenaza se cumplirá y cuál no? Para mi, los grupos terroristas islámicos siempre hablan en serio, amenacen o ejecuten. Pero no bromean ni frivolizan.

Volviendo al principio, hay que preocuparse o mejor aún, ocuparse del asunto. Con un exhaustivo seguimiento observador y controlador-sobre todo preventivo- y sin relajación, por parte de los gobiernos, los servicios secretos y las fuerzas de seguridad. Y es algo que se está realizando. Tampoco ésto supone nada nuevo ni es la receta mágica que acabe definitivamente con el terrorismo islámico, pero es la línea de trabajo adecuada. Cualquier despiste, relajamiento o 'bajada de la guardia' podría tener fatales y trágicas consecuencias. Las administraciones estadounidense y británica, bien lo saben. Aduanas, puertos, estaciones de autobuses, fronteras, estaciones de tren, aeropuertos; son los 'puntos calientes' del terrorismo integrista islámico. En tales lugares se ha de redoblar aún más el control de equipajes, de pasaportes y de personas. No es que no se esté haciendo, sino que es necesario aumentar, multiplicar el control, las normas y las restricciones. Esta política de control y seguimiento se viene llevando sobre la población musulmana afincada en España, con y sin papeles.

Efectivamente, no todos los musulmanes residentes son terroristas, pero ante la situación y la duda correspondiente, se ha de investigar aún más y mantener un seguimiento mucho mayor. No es baladí el dato demostrado de que una mínima parte de los establecimientos comerciales musulmanes son 'tapaderas' y encubridores -cuando menos, cómplices y colaboradores, de 'motu propio' o coaccionados- de redes terroristas como la llamada 'Red Hawala'. No nos olvidemos que la religión, o mejor dicho, algunos extremos sectores minoritarios y excepcionales dirigentes de la fe islámica en España, también están bajo sospecha y en el 'ojo del huracán'. En torno a unas pocas mezquitas y contados imanes, gira un fanático movimiento radicalizante-extremista. Esos contadísimos centros religiosos y sacerdotes musulmanes, son un caldo de cultivo socio-ideológico -de fuerte carga fanático-pasional- propicio para la formación, generación y gestación terroristas. Y como mínimo, crean 'escuela' de colaboracionistas.

Por supuesto que, frente al sospechoso musulmán fanático se halla la mayoría de pacíficos musulmanes honrados y trabajadores, humildes y serviciales cumplidores de sus preceptos religiosos sin extremismos, respetuosos con los creyentes de las demás religiones y partidarios de un constante diálogo interreligioso e interracial en equilibrio. Son aquellos que, no manipulan el Corán. Musulmanes que no malinterpretan ningún 'sura' y que rechazan el erróneo sentido bélico y violento de la 'yihad', que para ellos significa 'esfuerzo'. Esfuerzo para cumplir con los preceptos de los pilares de la fe y personal actitud de lucha diaria, cotidiana, para superar los obstáculos de la vida. Musulmanes de bien son los que componen la inmensa mayoría residente en Ceuta y Melilla. Su cooperación con las fuerzas de seguridad es imprescindible para desmantelar redes terroristas y delincuencias organizadas aunque para ello necesiten protección. Y esa mayoría de bien, en ocasiones, se manifiesta públicamente contra la barbarie y la violencia delatando al culpable. Recordemos la airada respuesta social contra el autor del reciente asesinato a una niña en la barriada ceutí de 'El Príncipe'.

Así pues, tengamos claro que, Ceuta, Melilla y Andalucía no se negocian ni se devuelven y mucho menos dejaremos que nos las invadan 'terrorístamente' hablando. No hay justificaciones para tales supuestos ni siquiera el que antaño fueran Sebta, Rusadir y Al-Andalus. Ceuta y Melilla, desgradaciadamente, están acostumbradas a las amenazas, al desamparo u olvido gubernamental y a las reivindicaciones marroquinistas. Pero Andalucía no. Me duelen las amenazas terroristas de Bin Laden hacia Andalucía -con la que ceutíes y melillenses tienen tantos lazos fraternos y orígenes comunes- y me solidarizo con los andaluces en este sentido e imagino que los habitantes de ambas ciudades españolas norteafricanas también serán solidarios. Resta por pedir a los andaluces, que a la recíproca, se solidaricen y correspondan apoyando a ceutíes y melillenses frente a las amenazas terroristas islámicas de Al-Qeda y Bin Laden. No en vano, todos ellos tienen un denominador común: están siendo apuntados como objetivo por el mismo adversario. Y ésto debería unirles. Incluso con más motivo cuando el presidente andaluz es un ceutí, un 'caballa'. Superemos el 'olvido' con que Andalucía ha pagado políticamente a Ceuta y Melilla en varias ocasiones como en la redacción del estatuto de autonomía cuando no se incluyeron estas ciudades. Hasta ahora, Andalucía callaba -a nivel institucional- a cada amenaza sobre Ceuta y Melilla. Hoy, ya no debe ni puede seguir callando porque el tema le afecta de lleno, directamente. Es víctima, como las ciudades caballa y melillense, de amenazas terroristas. Eran dos, y ya son tres las víctimas. ¿ A qué esperan para unirse y actuar conjuntamente?

Por la Paz y la Concordia interreligiosas. Contra el fanático terrorismo islámico integrista.

Ceuta, Melilla y Andalucía: Todas a Una.

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Jose Esteban Rico Sogorb es periodista y escritor.

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