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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Televisión

Francisco Javier Fernández Marín
Redacción
miércoles, 8 de noviembre de 2006, 23:57 h (CET)
Nos encontramos en un momento en el que la libertad de expresión y la manera de exponer un producto en la pantalla del televisor, llega a ser fría, calculada e incluso tétrica, rozando lo personal.

En los programas de tele-basura, vemos como aparecen una serie de personajillos, sin mas valor para el espectador que, haber tenido una relación infructuosa con alguien famoso, a saber:

- Futbolistas, políticos, toreros, artistas y tantos otros que por suerte o por desgracia, la vida (su pie derecho, su voz, su oratoria o su pase de pecho), lo ha elevado un escalón por encima de los pobres trabajadores sin fama o los simples televidentes, que no contamos para nadie mas que para hacer mediciones de audiencia.

La Sociedad Española actual frente a “la caja tonta”, genera miles de millones de euros, que al igual que con los impuestos y los seguros de vehículos, hogar y difuntos, siempre pagamos los mismos.

No solo de programas de tele-basura, el televidente esta expuesto a caer en su red como si fuese un “tele-drogodependiente”. También existe la publicidad, apoyada por todas las cadenas con el “anti-zapping” (que es cuando todas las cadenas cortan sus series, programas y películas a la vez, para que no cambiemos con el mando a otro canal). La publicidad, se dedica por entero a decirnos como vestir, que debemos comprar o como debemos pensar para ser mas felices, algo que por otro lado, todo el mundo sabe que no se ajusta a la realidad del día a día. Pero seguimos mirando embobados a la “caja mágica” que todo lo sabe.

Lo último que me llamó la atención de tal manera que me impulsase a dejar mí cómodo sillón, y raudo comenzase a escribir esta queja a los cuatro vientos, fue el anuncio que nos mostraba la empresa mas grande, guapa, fuerte y perfecta (según ellos), en telefonía fija y móvil; TELEFÓNICA MOVISTAR. Nos mostraban a un chaval adolescente junto con sus amigos, comentando en la calle entre ellos, que si sus padres no le habían puesto el DUO de Telefónica, es que posiblemente no serían sus padres. Y posteriormente, aparecían sus padres convertidos en focas.

Lo mismo pero al contrario, alguien comenta a unos padres que si no les han pedido el TRIO de Telefónica, es que posiblemente no deben ser sus hijos. En este caso, los hijos son representados por pingüinos.

Con estos dos ejemplos de publicidad contra la persona y la familia, nos están diciendo (sobre todo a los menores de doce años de edad), que si no lo compran, estamos engañados por nuestros padres, o incluso (los padres), no lo somos en realidad, hemos sido traicionados por nuestras parejas.

Parecerá exagerado lo que estoy denunciando al público en general, pero yo personalmente, cuando era un niño de unos diez años de edad, quería a toda costa un juego de mesa llamado “Sobrevive”. ¿Por qué razón era este juego tan ansiado para mí?. El anuncio en cuestión comenzaba con la imagen de unos niños que jugaban entorno a un tablero y el que perdía, repentinamente se evaporaba. Yo quería el juego para perder siempre y poder desaparecer por unos segundos, -ser invisible- algo soñado por cualquier niño e incluso muchos mayores. Yo como niño, creía “a pies juntillas” en lo que veía en la publicidad o lo que es lo mismo, creía que con ese juego lograría desaparecer.

Estos anuncios de Telefónica no son los únicos, ni los primeros de esta Macro potencia empresarial. Ya nos mostraron hace unos o dos años la primera vez que lo emitieron, un anuncio en el que un hombre salía de su oficina y dejaba a un grupo de animales solos, estos en cuanto el hombre se iba, lo ponían todo “manga por hombro” y curiosamente, también mostraban como abrían una caja registradora. En este caso, Telefónica ofrecía a los empresarios una manera de vigilar e inmiscuirse en la intimidad de sus trabajadores, comparándolos con animales domésticos.

No queda aquí la cosa. Resulta que su prima-hermana Movistar. Se dedica en su publicidad a decir a sus clientes, que; como somos mas, pagamos menos. Así sin mas, sin hacer ofertas, sin compatibilizar, ni unificar con otras empresas de telefonía. Como mucho ofrecen un teléfono pero no gratis, sino antecediendo siempre la palabra; Desde... euros, o te invitan al cine si perteneces a su club exclusivo.

Terminando con toda esta denuncia. Espero de todo corazón, que exponiendo estos ejemplos, el camino de la publicidad y lo que vemos en televisión en España, vaya cambiando a mejor, y suplico a los responsables políticos, empresarios y publicistas, que ¡Por favor, por favor!. No piensen que las personas en general y los televidentes en particular; SOMOS TONTOS. Solo somos hormiguitas en un hormiguero de kilómetros cuadrados, inteligentes individualmente pero sin valor aparente. No vemos ni hacemos lo que realmente deseamos, vemos lo que nos dejan ver y hacemos solo lo éticamente correcto. Pero no se fíen de nuestras caras embobadas mirando lo que nos enseñan, porque muchas personas-hormiga como yo, podemos pasar a la confrontación y pedir un trozo mas grande de pastel del que no están ofreciendo.

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