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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Apocalipsis, cambio climático, terrorismo y ZP

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
martes, 7 de noviembre de 2006, 00:28 h (CET)
Años llevamos oyendo hablar de eso que llaman cambio climático, cajón de sastre para culpar al hombre de cuanto desastre natural se produzca. ¿Inundaciones en África? Nada tiene que ver el que en esos países no haya libertad, ni democracia, ni capitalismo y que sigan gobernados de forma colectivista. Y que sus calles no estén asfaltadas ni haya un maldito sumidero. La culpa, del cambio climático. ¿Qué hay tornados? Pues está claro… el cambio climático. ¿El Katrina? La culpa de Bush por no firmar el Protocolo de Kioto, acuerdo mediante el cual los países desarrollados autorizan a sus gobernantes a intervenir el libre mercado y perjudicar a empresas y consumidores. Si Bush, cabezón él, lo hubiera ratificado, por el mero hecho de estampar su firma, el Katrina se lo hubiera pensado dos veces. ¿Acaso alguien puede dudarlo?

¿Que hace frío? El cambio climático. ¿Que hace calor? El cambio climático. ¿Que llueve en otoño? ¡Ah! El cambio climático. ¿Que nieva sin parar? El cambio climático. ¿Qué el vecino está más insoportable que nunca? Nada tendrá que ver con que yo, por despistado y por dejar la manguera abierta, le haya inundado el garaje. Va a ser que le afecta el cambio climático...

¿Y quién nos marea con esto del cambio climático? Pues los mismos que, en nombre del “bien común” y la “salvación de la humanidad”, decidieron en los años 70 y 80 acabar con un popular, eficaz y barato pesticida que liquidaba los mosquitos transmisores de la malaria o las moscas transmisoras del cólera: el famoso DDT. Seguro que los bobos solemnes de aquella época afirmaban que el “DDT ha matado a más personas que el terrorismo”. En menos de una década, arguyendo teorías pseudocientíficas que con posterioridad resultaron ser un camelo, acabaron con dicho producto químico, al que acusaban de cancerígeno y al tildaban de "asesino de pájaros" y desestabilizador del medio ambiente. ¡Nunca mais!

¿Y cual fue la consecuencia de tanta preocupación, desvelo, mentira y prohibicionismo socialista? Pues que las moscas y mosquitos transmisores de enfermedades mortales regresaron y se cebaron con millones de personas. Con mayor intensidad, está claro, en los países del Tercer Mundo, mucho menos preparados para hacer frente a la malaria o al cólera. El resultado: decenas de millones de muertos Y hete aquí que ya ni la OMS es capaz de mantener aquellas falaces (y criminales por sus resultados) teorías de los años 70 y acaba de volver a autorizar el famoso pesticida, al tiempo que ha aclarado que el DDT, en dosis adecuadas, no supone ningún riesgo para la salud. Es más, urge a los países africanos a utilizarlo. Se trata de salvar un millón de niños al año.

Claro que los defensores del cambio climático son los mismos que en los años 20 ya nos avisaban de la llegada del Apocalipsis: si seguíamos reproduciéndonos a la velocidad que lo hacíamos en los años 70 no ibn a quedar ni agua ni comida para todos y los muertos de inanición y sed se contarían por millones…

Cuando en los años 70, como no podía ser de otra forma, no hubo desastre alguno y la humanidad, gracias al capitalismo, seguía progresando, los defensores de las teorías malthusianas – que eran los mismos que nos contaban la de leucemias que provocaba el DDT sólo con mirarlo-, lejos de pedir perdón nos avisaron del nuevo desastre que se avecinaba: en menos de una década la Humanidad perecería a manos de la nueva Era Glacial que, si el socialismo no lo remediaba, se cernía sobre ella. Estaba científicamente demostrado y no se aceptaba poner en duda tal conclusión. Y el que dudase era un fascista comprado por el capital.

Más cuando la Era Glacial se lo pensó mejor y decidió no matarnos, los amantes del apocalipsis alertaron al hombre del gran peligro del desarrollo y el progreso. Vale, decían, no nos vamos a helar, pero está demostradísimo y aquél que lo niegue es un fascista (salvo la Academia de Ciencias Rusa, que en el año 2006 seguía sosteniendo lo de la Era Glacial) que nos vamos a achicharrar cual sardinas en barbacoa. Y, como siempre, nada sucedió. Ni que decir tiene que, bajo el amparo de la siempre presente y siempre inútil ONU, se invirtieron millones y millones de dólares en financiar a estos mentiroso y se costearon con dinero del impotente contribuyente estudios absurdos y unos cuantos miles de marxistas pudieron vivir muy bien a costa del dinero ajeno.

Pero todo llega a su fin. Así que había que inventar algo nuevo. Y surgió el cambio climático, que es el camelo perfecto, ya sirve tanto justificar un día de frío como un día de calor insoportable. Se basa este nuevo armageddon en un cálculo matemático conocido como "Palo de Hockey", que no es más que otra estafa de los de siempre. Es un cálculo que, independientemente de las variables que se introduzcan siempre ofrece el mismo resultado. Es decir, que vale lo mismo que los estudios que afirmaban en los 70 que el DDT provocaba cáncer con la más mínima dosis.

Pero… ¡qué más da! Se niega la evidencia y listo. Los polos se van a derretir y Madrid tendrá playa. El dióxido de carbono que se emite a la atmósfera es el causante de algo llamado "efecto invernadero" y del vapor de agua o de lo beneficiosa que resulta la subida de temperaturas -que además nadie ha demostrado que sea en absoluto anormal- ni hablamos. El capitalismo está acabando con el hombre. El hombre se está suicidando lentamente por querer progresar. Y por eso los países desarrollados deben pagar millones y millones y renunciar a parte de ese progreso. El mercado, siempre tan criminal, debe ser inmediatamente intervenido. En eso consiste el timo: en volver al socialismo, cuyos resultados, allí donde se ha aplicado, son por todos conocidos.

¿Por qué hay personas a quienes si les dicen que el hombre del tiempo ha asegurado por la tele que el mes de diciembre que viene va a hacer calor, seguro que se ríen y sueltan eso de que el hombre del tiempo falla más que una escopeta de feria, pero si un liberticida progre, vestido con bata de científico, les dice que dentro de 50 años va a hacer un calor tremendo y que la humanidad va a morir asfixiada, se lo creen? ¿Acaso no debería ser más difícil hacer una predicción a 50 años vista que determinar qué tiempo puede hacer mañana? Piénsenlo.

Claro que todo esto era válido hasta ayer. Porque ayer descubrimos un nuevo uso del cambio climático: su utilización como herramienta de justificación del terrorismo. Y es que ZP lo dejó claro: "el cambio climático ha provocado ya más víctimas que el terrorismo internacional". Y la estupidez y el socialismo las han y las siguen provocando por millones.

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