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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

A 50 años de la revolución húngara

Isaac Bigio
Isaac Bigio
sábado, 4 de noviembre de 2006, 06:53 h (CET)
El lunes 23 de Octubre Hungría celebró el 50 aniversario de la revolución de 1956 en medio de duros combates callejeros entre manifestantes y policías.Esta ha sido el mayor brote de violencia que ha sufrido esta nación centro-europea desde que los tanques soviéticos sofocaron el levantamiento popular de hace medio siglo. Ello muestra cuan dividida está esta república.

Para los manifestantes se ha repetido la situación de 1956 en la cual los socialistas lanzan a la policía contra la población. Es cierto que el actual partido socialista gobernante es un descendiente del stalinista que rigió a Hungría desde 1948 a 1989. Sin embargo, éste se ha reciclado por completo. Ya no protege el monopolio estatal del partido comunista sobre la media y los medios de producción, sino que fomenta una democracia multipartidaria y viene llevando a cabo la mayor reforma monetarista blairista del continente, algo que lo hace en alianza con el Partido Liberal.

Hungría tiene una escena política que va a contramano con lo que pasa en otros países. Mientras en América Latina es la izquierda quien se opone a las privatizaciones y la derecha quien las ejecuta, en Hungría los socialistas son los promotores del ‘neoliberalismo’ mientras que los conservadores llaman a re-nacionalizar empresas privatizadas. Uno de los hombres más ricos del país es el premier socialista Ferenc Gyurcsany.

Para Hyula Hegyi, miembro socialista del parlamento europeo, se requiere ‘abolir el gran déficit público y cortar la burocracia estatal y su desperdicio de ‘bienestar social. Gyurcsany ... cree que los valores socialdemócratas van de la mano con reformas neoliberales’. Para Hegyi las protestas son canalizadas por ultra-derechistas y racistas, aunque sostiene que es un error el que la izquierda le haya dejado ese espacio a tales fuerzas.

La oposición la lidera la conservadora Unión Cívica Húngara (FIDESZ) quien obtuvo el 46.65% en las elecciones generales del 23 de julio. Esta cree necesario fomentar el mercado pero no a costa de afectar el desarrollo de un empresariado nacional.

Tanto los socialistas como FIDESZ reivindican hoy a la figura de Imre Nagy, el comunista húngaro que en 1956 fue quien se enfrentó a Moscú al querer sacar a su país del Pacto de Varsovia. Sin embargo, los primeros ya han roto por completo con el marxismo-leninismo, mientras los segundos, tal como lo revela Charle Goti de la Universidad de Stanford, se equivocan al tratar de presentar a Nagy como un anticomunista cuando él defendía la preservación de una economía socializada y planificada.

Al momento de salir a prensa los líderes de todos los partidos parlamentarios negocian una paz ante una violencia que ya ha causado 170 heridos.

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