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Tags: Opinión · Momento de reflexión · Octavi Pereña
Casados después de muertos


Octavi Pereña


Octavi Pereña Octavi Pereña
jueves, 2 de noviembre de 2006, 07:43
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Para Los chinos, a los antepasados se les debe honrar y atender sus necesidades. Los familiares vivos queman ofrendas de dinero falso o modelos de papel de coches de lujo, en caso de que el difunto necesite dinero en efectivo o quiera darse el gusto de conducir un coche lujoso en el mundo de los muertos.

La cosa va más allá en la Meseta Loess, situada a lo largo del Río Amarillo. En esta región, los padres que tienen un hijo soltero fallecido, dan un paso más. Para asegurar el bienestar del hijo después de muerto, los padres que sufren por la infelicidad del fallecido buscarán a una mujer muerta para que sea su esposa. Cuando se obtiene un cadáver se los entierra juntos para que sean un matrimonio. Esta costumbre está basada en la adoración a los antepasados que se sustenta en el supuesto de que después de la muerte los vivos están obligados a satisfacer las necesidades de los muertos o atenerse a las consecuencias. La costumbre de buscar esposa para el difunto está basada en la creencia de que la vida de un hijo soltero es incompleta. Es por esto que los padres se preocupan de buscar esposa para su hijo fallecido en la soltería para impedir que sea desdichado en el más allá.

En nuestra tradición, quizás de una manera menos dramática, también hemos dado expresión a una cultura de los muertos. Los días 1 y 2 de noviembre, fiestas de Todos los Santos y de los Fieles difuntos, estas jornadas están dedicadas explícitamente a los muertos, principalmente el primer día de dicho mes que incluso es festivo. Durante estas fechas se asean las sepulturas y se engalanan con los vistosos colores de las flores propias de esta época. Si la economía no lo permite, los ornamentos florales de plástico las substituyen perfectamente. Lo importante es que los difuntos no se sientan desamparados por los vivientes.

Una pregunta que debemos hacemos es: ¿Tienen necesidades materiales los muertos? ¿Necesitan dinero para ir de compras, coches para viajar o flores que gratifiquen a sus ojos? Podemos hacer conjeturas, siempre nos quedamos con la duda.

Jesús vino del más allá para traemos el mensaje de Dios que da sentido a la vida y que como Osa Polar nos señale la dirección correcta que hemos de seguir. Dejándonos guiar por Él, las dudas esenciales que nos planteamos del más allá dejan de ser.

Según la tradición judía, sí un varón moría sin tener hijos, su hermano soltero debía casarse con la viuda. El primer hijo que nacería se le consideraba descendiente del difunto. Un día, los saduceos, que decían que no hay resurrección de los muertos le presentaron a Jesús el caso hipotético de una mujer que había enviudado siete veces. Le preguntaron de quién sería esposa en el día de la resurrección. Jesús, a la pregunta tendenciosa que le hacen, les respondió: "Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios, porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, porque serán como los ángeles de Dios en el cielo" (Mateo,22.23-33). La existencia después de la muerte tiene una dimensión que no nos es dado conocer con conjeturas. Dios, en su revelación nos da a conocer un vislumbre de como será nuestra existencia futura. Este atisbo nos da a entender que los difuntos no necesitan cosas materiales, ni ahora que son espíritus descarnados, ni en el día de la resurrección con sus cuerpos incorruptibles e inmortales.

No nos hemos de preocupar por las necesidades de los difuntos porque no podemos hacer nada por ellos. La Biblia nos a entender que existe un abismo insondable que nos impide toda comunicación con los que nos han dejado. La preocupación debe centrase en los vivos y ser más justos con ellos y, en nosotros a fin de conseguir que cuando nos visite la muerte tengamos abierta la puerta de la vida.

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