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La Escuela de la ilusión
Daniel Sanabria
Es el lugar en donde se fabrican los sueños, el equipo en el que uno ya se empieza a dar cuenta de que va a llegar, el sitio en el que nació el mito de Raúl, la calidad de Guti o la leyenda de Casillas. Es el equipo que decide tu futuro, en el que te estancas o el que te lanza a las portadas de la Primera División. Si Old Trafford es El Teatro de los sueños, el Castilla es La Escuela de la ilusión.
Esa ilusión y ese sueño común en forma de Primera División es el que han cumplido este verano algunos de los alumnos más aventajados. Arbeloa quiso ser una de las piezas claves del ‘Babydepor’ de Caparrós, y lo es. Balboa también quería su oportunidad, y Portugal se lo llevó de la mano a Santander. A Soldado también se le quedó pequeña la Segunda División y eligió vestirse de rojillo y probar qué se siente cuando se escucha la musiquilla de la Champions. Jurado cruzó de acera para demostrar en casa del vecino lo que no le dejaron demostrar en la suya.
Todos ellos tenían un sueño, y algunos ya lo han cumplido. Aunque aún faltan muchos por cumplir. Y es de estos últimos de los que me gustaría hablaros, de los que aún no han llegado, pero llegarán. Como Adán, uno de los porteros y, para mi gusto, el que más reflejos y proyección tiene. Iker tendrá un sucesor de lujo.
También quisiera destacar al delantero centro, Negredo, cuyo antecesor le dejó el listón demasiado alto. Es menos goleador que Soldado, pero ayuda al equipo más de lo que normalmente lo hace un delantero (y eso se agradece mucho en Segunda) y, además, no es egoísta a la hora de marcar gol. Una joyita.
De la Red tiene sólo 20 años y ya podemos decir que es uno de los veteranos. Tendrá que esperar un año más para dar el salto, algo que Míchel agradecerá cada domingo en el centro del campo. Hablando de Míchel, no perdáis de vista a su hijo Adrián. Quien piense que es un simple enchufe, que se siente a ver dos partidos seguidos del Castilla y Dios le perdonará por semejante pensamiento. Para mí, el que más calidad tiene del equipo.
Aunque mi ojito derecho es Mata. Para los que no le hayan visto, les diré que la semejanza que guarda con Villa es como la de Zipi con Zape, es decir, todas menos el pelo, más oscurito el de Mata. Habilidoso con el balón en los pies, raramente pierde un balón, desborda a cualquier defensa, visión de gol, pase al hueco, oportunista, bajito y con gol. Cada uno de sus movimientos me recuerdan irremediablemente a Villa.
No me quiero olvidar de Borja Valero, del que tampoco tengo dudas que saltará pronto a la categoría de oro. Ni de Agus, ni de Granero, ni de Javi García, en el que presuntamente Capello iba a confiar para el primer equipo. De todos estos chavales que ahora pertenencen a la Escuela de la ilusión, donde un día estuvieron Raúl, Iker y Hierro. Porque en el futuro serán nuestras estrellas, y también les veremos enfrentándose en cuartos de un Mundial a Francia o Inglaterra.
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