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Si Madrid fuese Cataluña

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
sábado, 28 de octubre de 2006, 19:59 h (CET)
Si Madrid fuese Cataluña Miguel Sebastián se llamaría Miquel Sebastià y no habría podido presentarse a las elecciones porque Zapatero no habría tenido el valor de tratar a la candidatura de Barcelona como ha (mal) tratado a la de Madrid. Y si lo hubiera hecho los militantes del PSC le habrían hecho un glorioso corte de mangas que se hubiera visto desde la famosa estación espacial. A la hora de escoger entre dignidad o militancia en Barcelona lo tienen claro: No podrían permitir que CiU y ERC se rieran de ellos y su “dependencia de Madrid”. Primero la dignidad; luego, Zapatero.

Pero los militantes de Madrid son militantes antes que socialistas y/o madrileños. Se la tragarán entera, como se han tragado entera toda la nefasta actuación de Zapatero en esta nominación de candidato que tanto se parecía a una crisis interna en la que todos renunciaban al alto honor de ser señalado por el parti... por Zapatero.

Miquel Sebastiá jamás llegaría a ser alcalde de Barcelona porque nadie en el partido le aceptaría como candidato, sin embargo los socialistas de Madrid tragan silenciosa y amargamente con todo lo que les echen, como se ha demostrado en las últimas semanas, y Miguel Sebastián ha conseguido ya ser candidato socialista, algo increíble para un hombre ajeno al partido y de sólida tradición de derechas, prueba del nefasto estado del banquillo socialista, pero de ahí a ser alcalde de Madrid media un enorme trecho que los fontaneros socialistas tendrán que tratar de reducir.

Es verdad que Zapatero deberá implicarse a tope en la campaña para sacar adelante un candidato en el que sólo él cree, al que nadie conoce y que nada conoce del mundo electoral y político. Su apuesta será máxima y continúa para poder obtener unos resultados que pueda defender con cierta dignidad. Este “cualquiera vale para Madrid”, consecuencia lógica del “nadie quiere ir a Madrid”, implica que en los cuartos traseros del socialismo tendrán que fabricar un candidato atractivo donde sólo hay un hombre desorientado. Les será difícil sacarse de la chistera un conejo que resulte creíble, pero la maquinaria electoral de los partidos tiene largos años de experiencia y está permanentemente engrasada. Saben además que durante todos estos meses contarán con el apoyo mediático permanente de los medios afines que al final pasarán la boina, algo que, que nadie se asuste, se ha repetido con todos los gobiernos.

Hay muchos socialistas que llevan largo tiempo callando. Hay muchos socialistas dispuestos a ofrecer públicamente su más estruendoso silencio el día que caiga Zapatero. Algunos de ellos lo hacen ya discretamente desde un ostracismo más o menos notorio, desde el propio González y Alfonso Guerra, pasando por todos los antiguos barones del partido recientemente defenestrados y/o pasados a mejor vida, a los militantes de base y no tan de base de la Federación Socialista Madrileña. Es cuestión de aguante, disciplina y dignidad.

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