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Las miserias de la copa
Antonio Álvarez
Un año más, el ridículo formato de la Copa de S.M. el Rey pone en evidencia el trabajo de la Federación Española de Fútbol. Un modelo que favorece de manera descarada a los equipos grandes y que, lejos de ser atractivo y romper con la monotonía de la Liga, provoca hastío a muchos entrenadores, que ven en las eliminatorias un riesgo de ser destituidos. Como por ejemplo le pueda ocurrir a Bakero en la Real Sociedad.
Así, tal y como está planteado, se puede apreciar que los partidos de vuelta sobran. Es decir, esta competición debería de celebrarse a partido único en casa del más débil. Luego dirán que el calendario está saturado y sucederán bochornosas situaciones como la del final de la temporada pasada, que, tras aplazarse el Sevilla-Barça, hubo que hacer virguerías para cuadrar un calendario.
Otro de los motivos por los que abogo por eliminatorias a partido único es la baja asistencia a algunos partidos. Por ejemplo el martes en Mendizorroza y en el Calderón. Los únicos encuentros que registran buenas entradas son los que se celebran en campos de equipos de 2ª B.
Además, el modelo copero no hace más que acentuar la brecha entre los equipos ricos y los pobres. Se supone que se busca la igualdad. Pues entonces ya que un equipo de 2ª B no tiene el nivel económico de uno de Primera, dale, por lo menos, la oportunidad de jugarse la eliminatoria a una carta en su campo.
O, ¿acaso se tiene miedo a que la gane un equipo de segunda categoría?
Seguro que si se premiase al ganador de la Copa con el pase automático a la Champions League muchos equipos de Primera División se lo tomarían más en serio.
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