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Hispanistas
Francisco Rodríguez
El lenguaje va creando palabras a medida que las necesita, es decir, cuando existe algo que es necesario nombrar. Eso ha ocurrido con la palabra hispanista, ya que hay muchos extranjeros estudiosos de la historia, la cultura o la literatura españolas. Pero es curioso que no hayamos creado ninguna palabra similar para nombrar a los españoles que se dediquen al estudio de la historia de Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos posiblemente porque no existen. Existen las palabras arabista y americanista, pero en el primer caso se refiere a la cultura o la historia del Islam español y en el segundo a la historia de la cultura de la América hispana, es decir, nuestra propia historia, aunque realmente los españoles, en general, nos interesamos poco por la historia americana, ni la actual ni la colonial y la historia de la España musulmana fue siempre cosa de especialistas, poco, aunque ahora otras oscuras razones la agiten. No forma parte de nuestra cultura general ningún conocimiento de los hechos y sucesos que llevaron a la independencia de los países que un día fueron españoles o portugueses ni su evolución posterior.
Pensando en ello he recordado lo que escribió Ciorán, y tradujo Savater, de que el español vive obsesionado por sí mismo, erigido en único problema, y con el que es imposible hablar de otra cosa que de su país, universo cerrado, laberinto del que no quiere salir. Por eso no sabe nada, ni se preocupa por saber de ningún país ajeno, cuya cultura o historia ignora.
Ser francés es una evidencia que se vive como certeza incuestionable y lo mismo puede decirse del inglés o del norteamericano. Desde esta situación pueden dedicarse a estudiar nuestra literatura, nuestro paisaje, nuestra historia.
En todas las épocas España ha sido un espacio misterioso, algo raro a observar. Encontramos por ejemplo a viajeros que recorren España en el XIX, como Richard Ford, George Borrow, Washington Irving o Próspero Mérimée, entre otros muchos, pintándola a su antojo y en el siglo XX, escritores como Eremburg, Chamberlain, Dos Pasos, Brenan o Orwell que igualmente pretenden explicar la verdad de España. Historiadores los hay numerosísimos que se interesaron por Los Godos en España como Thompson, La inquisición Española como Kamen, La Edad Media y la actual como Jackson, La España Imperial como Lynch, la del siglo XVIII como Herr, la del siglo XIX-XX como Carr y en el XX todos los que se han dedicado a escribir sobre la Guerra Civil, Payne, Thomas, Preston, etc.
Por todo esto me pregunto y no encuentro la razón de que sigamos perdidos en nuestro laberinto, sintiéndonos españoles, pero agobiados por mil insidias, culpabilizados por haber llevado la civilización a América, acomplejados por la Inquisición, como si fuera el único país que la tuvo, y en el colmo del despropósito se nos quiere avergonzar por haber echado de España a los musulmanes que nos invadieron en sucesivas oleadas, berberiscos, almorávides, almohades.
Es hora de reaccionar contra todo esto. No somos ni mejores ni peores que las naciones de nuestro entorno, pero si seguimos cuestionando la misma existencia de España, terminaremos en la balcanización de la península. ¿Es esto lo que se quiere? ¿Queremos fraccionarnos para juntarnos después de otra manera? ¿Tan mal nos ha ido juntos? ¿Por qué quieren dejar de ser españoles los que siempre lo fueron, aunque ahora se inventen una historia a medida de sus intereses partidarios?
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