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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

La independencia y la justicia son cosas diferentes

Inga Kochieva
Redacción
domingo, 22 de octubre de 2006, 22:17 h (CET)
Entre las causas principales que provocaron la escalada de las relaciones georgiano-rusas, figura la renuncia de la Administración georgiana a reconocer el derecho a la autodeterminación al margen de Georgia, que asiste a la población de Abjasia y Osetia del Sur, ex autonomías en el territorio de la República Socialista Soviética de Georgia. ¿A qué se debe la negativa de los surosetios a formar parte del Estado georgiano?

El concepto que tienen las autoridades georgianas sobre el arreglo del conflicto fue expresado por las más diversas personalidades: desde el presidente Saakashvili hasta los líderes de las organizaciones no gubernamentales que utilizaban el tema en cuestión para autoafianzarse. Por lo regular, sus planes se basan en la afirmación de que los surosetios jamás aspiraban a la independencia; lo único que querían era protección de sus derechos en el territorio de Georgia. “El Estado georgiano está dispuesto a proporcionársela”, dijo Saakashvili sin importarle que hasta los aventureros principiantes exigen el pago por adelantado. En realidad, Georgia tuvo tiempo más que suficiente para demostrar sus buenos propósitos respecto a los osetios: los 68 años de poder soviético, durante los cuales la Autonomía de Osetia del Sur seguía siendo traspatio de la RSS de Georgia persistiendo en su intento de reunificarse con Osetia del Norte.

En 1774 Osetia del Sur, formando parte de la Osetía unida, se incorporó a Rusia. Solamente 28 años después de Osetia, a Rusia se incorporó Georgia para salvarse de la tiranía turca y persa.

En 1918 Georgia proclamó independencia y fue creada la República Democrática Georgiana. El pueblo osetio manifestó su deseo de quedarse en Rusia, apoyó a los bolcheviques y proclamó el poder soviético en su territorio, al considerarlo como la única posibilidad de evitar su anexión por Georgia. Sin embargo, este paso de Osetia del Sur provocó la agresión georgiana en frente amplio contra ella. El Ejército menchevique la reprimió a sangre y fuego. Según diversas fuentes, fueron asesinados de 5 a 18 mil osetios. Miles de surosetios expulsados se instalaron en Osetia del Norte.

Las unidades del Ejército Rojo enviadas a Osetia del Sur atajaron el genocidio, pero las acciones posteriores del poder soviético carecen de lógica elemental: al establecer el poder soviético en Georgia, la dirección bolchevique entregó arbitrariamente el sur de Osetia a la Georgia Soviética que durante dos años venía exterminando a los osetios. El Norte de Osetia entró en la Federación de Rusia, mientras que el Sur pasó a ser unidad autónoma de la república hostil al pueblo osetio. De tal modo, fue creada a conciencia la base del futuro genocidio.

A lo largo de los años subsiguientes, en más de una ocasión y a diversos niveles los habitantes del Sur de Osetia expresaban el deseo de reunificarse con Osetia del Norte. Pero el poder soviético sofocaba a mano dura tales acciones heréticas. No obstante, siendo parte de un país grande y próspero: la Unión Soviética, Osetia del Sur se vio protegida en lo físico, aunque mucho menos, en lo jurídico. En realidad, la RSS de Georgia practicaba una política de corte imperial a las naciones no georgianas. Hacia el año 1930, por el nivel de vida, la autonomía de Osetia del Sur se clasificó en el último lugar entre todas las regiones de Georgia.

Ahora, cuando la comunidad mundial es más benévola respecto a la idea de reconocer las repúblicas tendentes a independizarse y al derecho a la autodeterminación, los surosetios se ven obligados a responder con más frecuencia al interrogante siguiente: ¿por qué dan preferencia a Rusia y no a Georgia? Con la primera pregunta todo está claro: se trata de la afinidad espiritual con Rusia que existe ya 232 años, pero la segunda no es menos importante. Georgia es un país impredecible, en que la amplitud de miras desde el internacionalismo hasta la xenofobia y el fascismo es corta en extremo y puede depender de cualquier cosa: desde el clima político hasta nuevas consignas. Hacia finales del siglo pasado el viento de cambios trajo a Georgia la peste de los años pretéritos. En el umbral de su ocaso la Unión Soviética fue incapaz de controlar los procesos de nacionalismo en esa república. Desde 1989 en Georgia devinieron fenómeno común y corriente los mítines demandando “barrer” de la sagrada tierra georgiana a todos los foráneos como basura. El terrorismo georgiano precisamente impulsó la lucha de Osetia del Sur por su independencia.

Las medidas tomadas en lo sucesivo por Osetia del Sur concuerdan por completo con la Constitución y las leyes de la URSS vigentes en aquella época y, por consiguiente, en modo alguno violaron la integridad territorial del Estado Georgiano autoproclamado. El 20 de septiembre de 1990 fue proclamada la República de Osetia del Sur y, a renglón seguido, en dos plebiscitos, Osetia del Sur corroboró su deseo de independizarse de Georgia y reunificarse con Rusia.

El 6 de enero de 1991 comenzó la agresión armada, la segunda en aquel siglo, de Georgia contra Osetia del Sur. En horas contadas la ciudad fue ocupada, interceptadas las carreteras e abierto el fuego sobre los habitantes civiles. El objetivo fue el de siempre: “poner orden” (con el mismo fin, dos años después el nuevo gobernante de Georgia, E.Shaverdnadze, desató la guerra en Abjasia). Tres semanas duraron los combates callejeros en la ciudad. El 27 de enero las bandas georgianas fueron expulsadas de la ciudad, pero se atrincheraron en sus afueras. En las zonas poliétnicas en los territorios que no podían ser controlados por las tropas del Interior ni por los destacamentos de defensa comenzó el exterminio masivo de osetios que con frecuencia adquiría las formas chocantes por su crueldad.

Desde los primeros días de guerra aparecieron refugiados de Osetia del Sur. Más de 100 mil osetios residentes en Georgia huyeron a Osetia del Norte y hasta a Tsjinval, que era blanco de fuego.

Durante el año y medio que duraron las operaciones de Georgia en Osetia del Sur fueron incendiados 117 pueblos osetios, asesinados más de mil habitantes de Osetia del Sur y un número igual en Georgia, habiendo sido causado un daño irreparable a la economía de Osetia del Sur. En total, el 70% de toda la población osetia fue expulsado de Georgia. Todas estas acciones de la Administración de Georgia contra los pueblos de Osetia del Sur y los osetios figuran en la Declaración sobre el genocidio de los surosetios en 1989-1992, calificadas de genocidio y de agresión de carácter imperial basada en la ideología fascista.

Varios años después de la entrada de las fuerzas de paz rusas y terminada la guerra, Georgia, que pretendía presentarse con una imagen nueva de país democrático, bajo la presión de las organizaciones internacionales comenzó a dar pasos con el fin de asegurar el retorno de los refugiados. El proceso se presentaba con gran lujo de publicidad, se creaban estructuras especiales y se invertía dinero, pero los refugiados que hallaron asilo en Osetia del Norte y recibieron ciudadanía rusa no “arden en deseos” de volver a Georgia. Los motivos abundan: falta de viviendas que en este período pasaron a manos de la población georgiana local, ausencia de perspectivas de hallar trabajos. Pero lo principal que retiene a los refugiados es la falta completa de las garantías de seguridad. No se puede afirmar con seguridad que Georgia acabara con el chovinismo que se manifiesta con regularidad en el país.

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Inga Kochieva, para RIA Novosti.


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