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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

Democracia de mercadillo callejero

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
domingo, 22 de octubre de 2006, 06:22 h (CET)
Hace ya tiempo que ha empezado a no gustarme esta democracia de mercadillo callejero donde gente de mirada torva cambia una alfombra por unas plantillas usadas y un diente de oro por unos zapatos viejos. La mansedumbre que traen los años hace que uno se encoja de hombros, agache la cabeza y se aguante sin conformarse.

Hay cosas que me cuesta entender, lo reconozco. Si casi siempre presumo que soy un bicho raro que no tolera un cuadro fuera de sitio o un cenicero repleto de colillas al final termino por pensar que con la millonada que nos cuesta este torpe invento mejor sería que todas las cosas estuviesen limpias y en su sitio.

La izquierda española, por ejemplo. Hasta que triunfó esta Constitución fantasmagórica e injusta la izquierda del mundo siempre había sido internacionalista. Siempre el Hombre estaba por encima de las fronteras y las banderas.

Y de pronto, al paso de los años, en lo que González y Rodríguez se hicieron con el poder, resulta que la izquierda se alía repetidamente, pertinazmente, insistentemente con los partidos nacionalistas... ¿Izquierda y nacionalismo? Coño, eso es nuevo. ¿Izquierda y derecha nacionalista? ¿Dónde quedan los parias del mundo, dónde la famélica legión? Pues no: Derecha nacionalista más izquierda socialista... forman un magnífico matrimonio... de intereses. ¿Comprenden ustedes que yo no comprenda? Y encima pactan los actuales Presupuestos del Estado... ¿A cambio de un mejor y más equitativo reparto de los dineros públicos? ¿A cambio de que nos den más dinero, más infraestructuras a mi autonomía, una de las más atrasadas, despobladas, envejecidas y desindustrializadas de Espa... del Estado? ¿Dónde está la tan traída y llevada justicia social de la izquierda de cuando yo era joven, inexperto y fácil de convencer?

¿Y dónde me colocan ustedes en esto que hemos dado en llamar Democracia a una derecha, supuestamente nacionalista española, que nos embarca en una guerra ajena, lejana e injusta porque así lo ha determinado el supremo líder de un país extranjero? Joé, si eso es nacionalismo español yo me quiero hacer de Zimbabwe, por lo menos. ¿No era eso embarcar a toda una nación (ustedes perdonen si molesta este término para referirme a España) en una aventura arriesgada, ilegal e ilegítima que nos abocaba a unos riesgos entonces desconocidos aunque presumibles y que con el tiempo se demostraron ciertos y reales?

Y permítanme que cierre de nuevo con la izquierda, hoy le toca por partida doble, vaya por Dios... (Ay, lo que se me ha escapao). Pero si en este país ha habido siempre unos defensores de la libertad de expresión ésos eran de izquierdas. ¿No era Franco quien cerraba los periódicos, los clausuraba e incluso los dinamitaba? ¿No era la izquierda la que se refugiaba en universidades, librerías y en clubs extraños para poder hablar en libertad? ¿No eran los fascistas de bigotillo fino y rancio los que boicoteaban estos breves espacios de libertad? ¿Cómo es que ahora la izquierda, determinada izquierda, hay que reconocer, se lanza al boicoteo desaforado y exacerbado mientras es la derecha la que da conferencias y explica sus prédicas desde púlpitos laicos y estrados acosados?

¿Qué es lo que ha cambiado en esta democracia para que estos cuadros se hayan movido y aparezcan mal colgados? ¿Cuál es la causa de que tantos ceniceros estén llenos de colillas? ¿Quizá la explicación está en que alguien dijo que fumar es de derechas? ¿Pero no eran precisamente esas izquierdas proletarias y muy concienciadas las que iban a llevar tabaco a sus presos en Carabanchel? ¿Pero uno de los más recientes e importantes pactos que empieza ya mismo a regir nuestro inmediato futuro, entre derechas nacionalistas y gobierno de izquierdas, no se firmó al humo de un buen tabaco de cara marca internacionalmente conocida?

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