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Buenas perspectivas de cooperación entre Rusia y América Latina

Vadim Teperman
Redacción
jueves, 19 de octubre de 2006, 01:43 h (CET)
Desde la segunda mitad de la década del 90 viene aumentando la cooperación entre Rusia y los países latinoamericanos. Este proceso cobró especial pujanza a raíz de las visitas realizadas por Vladimir Putin a Cuba, Brasil, Chile y México, siendo de señalar que a los últimos tres un mandatario de Rusia los visitaba por primera vez.

Por su parte, tan sólo en 2005 los presidente de dos mayores países latinoamericanos, Ignacio Lula (Brasil) y Vicente Fox (México) visitaron a Rusia.

Aparte del intenso diálogo político, Rusia y los países latinoamericanos promueven los intercambios comerciales que en 2005 se situaron en $6.200 millones. Entre 1995 y 2005, los intercambios comerciales de Rusia con Argentina, Brasil y México crecieron en 820%, 530% y 420%, correspondientemente. Ello no obstante, existen varios problemas que, en caso de no ser resueltos, pueden obstaculizar el sucesivo crecimiento del comercio. En primer lugar, a Rusia no le conviene la estructura actual de sus suministros a los países de Latinoamérica, en los que predominan abonos minerales y productos siderúrgicos. En un futuro, Moscú desearía exportar productos de la industria metalmecánica, incluyendo los de alto contenido tecnológico.

Se podría aducir como ejemplo los suministros de equipos energéticos a centrales eléctricas de Brasil, México, Chile. La compañía rusa Silovie Mashiny ha suministrado dos grupos generadores, de 375 megavatios cada uno, a la importante central hidroeléctrica El Cajón en México, cuya construcción toca a su fin. Empresas rusas no sólo fabricaron equipos sino también supervisaron el montaje y la puesta en marcha de las instalaciones. Las evidencias apuntan a que la energía eléctrica pasa a ser una de las áreas más prometedoras de la cooperación.

Buenas perspectivas se vislumbran asimismo en la prospección y extracción de petróleo y gas. De momento, empresas rusas están sosteniendo conversaciones con Brasil, Venezuela, México y varios otros países.

Pero lo que realmente ofrece las perspectivas más halagüeñas es la cooperación en el sector aeroespacial que registró avances más espectaculares con Brasil. La primavera de 2006, el primer astronauta brasileño voló al espacio en una nave rusa. También se está desarrollando un satélite ruso-mexicano, llamado a pronosticar de antemano los terremotos. Sería puesto en órbita dentro de tres años.

Rusia y América Latina apenas empiezan a conocerse. En esta fase de desarrollo de las relaciones es muy importante estructurar con acierto el sistema de contactos, atraer a este proceso a ejecutivos de compañías públicas y privadas rusas y latinoamericanas. A tal efecto se instituyen consejos empresariales conjuntos. En 2006, en adición a los anteriormente instituidos consejos ruso-brasileño, ruso-argentino y ruso-cubano, fue instituido el consejo ruso-mexicano. Se convocan con regularidad foros de empresarios en que se discuten ámbitos concretos de la cooperación.

Por lo visto, en una perspectiva serán precisamente las empresas privadas las que promoverían los proyectos de cooperación, mientras que los organismos públicos en la persona de las correspondientes comisiones intergubernamentales, prestarían apoyo político, informativo y de otro género.

En el futuro se intensificarían las relaciones multilaterales, existentes ahora básicamente en el ámbito político. Me refiero a los contactos con el Grupo de Río y con el MERCOSUR. En el orden del día figura el ingreso de Rusia en el Banco Interamericano de Desarrollo. Las negociaciones sobre ello se mantienen ya desde hace más de un año. En una perspectiva más lejana no se descarta la posibilidad de ingreso de Rusia en algunas entidades financieras subregionales, en primer término, en la Corporación Andina de Fomento. La cooperación en materia de inversión es un ámbito relativamente nuevo. En el último bienio, en esta esfera se registraron determinados avances. Antes que nada, vale la pena mencionar la actividad desarrollada en Guyana por la compañía rusa productora de aluminio RUSAL, titular del 90% de acciones de Bauxita Company of Guyana, la mayor compañía extractora de este país. Hay sobradas razones para suponer que también otras compañías rusas seguirán su ejemplo.

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Vadim Teperman, director adjunto del Instituto de América Latina (Academia de Ciencias de Rusia), para RIA Novosti.

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