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Rusia comienza a importar cerebros y migrantes laborales

Alexander Yurov
Redacción
martes, 17 de octubre de 2006, 23:50 h (CET)
Según estadísticas oficiales, todos los años parten de Rusia en busca de colocación cerca de 50 mil personas. Según datos en poder de la Organización Internacional del Trabajo, en la época de las reformas se han marchado a otros países en total más de medio millón de personas. Por lo demás, estos hechos son bien conocidos: Rusia hace mucho que se ha hecho suministradora de cerebros. Mas, de momento no se toma en cuenta el hecho de que en Rusia encuentren buena colocación numerosos especialistas de alto nivel procedentes de otros países. Pero es así. Rusia es, a la vez, la suministradora de personal e importadora de cerebros, pasando a ocupar rápidamente un lugar digno en el mercado de búsqueda de ejecutivos.

Especialistas extranjeros son invitados a ocupar cargos de directivos de determinados negociados de empresas internacionales y a consejos de empresas rusas en calidad de directores independientes.

La globalización del mercado de trabajo se manifiesta no sólo en la eliminación de barreras profesionales que impidan la afluencia de especialistas desde el exterior. Va naciendo una tendencia de que cuando empresas internacionales, al entrar en el mercado de un país u otro, organiza sus negocios tomando en consideración rasgos específicos locales. En este sentido Rusia no es ninguna excepción y, por lo tanto, en las empresas internacionales que se han asentado en Rusia se emplean también técnicos locales. Rusos encuentran empleo también en el exterior. Hace poco, una de las importantes empresas mineras, que opera en Australia, Canadá y Chile, empezó a buscar especialistas en Rusia para el trabajo en África del Sur.

En el sector relativo al personal directivo y especialistas de alto nivel las diferencias se van eliminando cada vez más, según manifiesta Yulia Nikitina, socio directivo de la Agencia Internacional de Selección y Colocación de Personal. Pero la contratación de ejecutivos extranjeros es más típica de empresas multinacionales. En empresas de este tipo el ejecutivo siempre es internacional, y en cuanto su experiencia y nivel de calificación alcancen determinados estándares corporativos, puede ser empelado en cualquiera de los negociados y filiales de la compañía que lo necesite. Los ejecutivos rusos, que estos últimos años han obtenido la experiencia de reorganizar y crear nuevas empresas en Rusia, de promover nuevos productos al mercado, implantar técnicas de producción modernas, a menudo se ve requerido en otros mercados en proceso de desarrollo. Hace todavía poco, el jefe técnico de una fábrica de San Petersburgo fue designado para director de una fábrica en Europa -, dijo Nikitina.

Además, no son únicamente empresas internacionales las que participan en el proceso de globalización del mercado laboral. En este plano han progresado especialmente compañías financieras lo que no es de asombrar. En estas compañías tradicionalmente el trabajo y la selección del personal se realizan al estilo extranjero. De ahí que las conversaciones en inglés en estas compañías es algo común y corriente. Hoy día, prácticamente por doquier los negociados que se ocupan de administrar medios financieros de clientes extranjeros corren a cargo de extranjeros. En Rusia trabajan también muchos extranjeros como analistas y corredores bursátiles.

El proceder de un empresario ruso que busca contratar a un especialista extranjero en calidad de su ayudante es bastante lógico. Para los negocios en Rusia no es un simple tributo a la moda sino necesidad profesional. El problema es que un especialista que estudió negocios, digamos, en el Occidente, es más disciplinado y previsible. Prácticamente cada especialista de esta clase es capaz de concentrarse en un campo profesional específico. Estas cualidades en Rusia son bastante raras.

Además, empresarios y ejecutivos de empresas rusas no disimulan el hecho de que en la mayoría de los casos a los extranjeros se les reserva el papel de tutores. Aquí esperan que bajo la dirección de un ejecutivo experto en dos ó tres años se puede formar a un especialista de alto nivel.

Es curioso que hasta para rusos también hay colocación en el mercado de trabajo internacional. Cuando un administrador de personal extranjero detiene su mirada en un especialista ruso, en este caso cuentan también los rasgos específicos de los rusos. Resulta que en el mundo son muy estimadas cualidades típicas de los rusos como universalidad, flexibilidad y erudición. Casi siempre tienen más iniciativa que, por ejemplo, especialistas occidentales, aunque menos previsibles y disciplinados.

Además, la Rusia de hoy es uno de los países más atractivos para la inmigración masiva, en todo caso, en Eurasia. Ahora aquí trabajan y se ocupan de negocios un millón de chinos, un millón de ucranianos y otros tantos azerbaiyanos, quinientos mil tayicos, cuatrocientos mil uzbekos, trescientos mil kirguizes y casi otros tantos armenios. Según estimados máximos, actualmente se encuentran en Rusia cerca de 15 millones de migrantes, siendo de notar que las posibilidades de inmigración del país aún no están agotadas. Por ejemplo, Ara Abramián, presidente de la Unión de Armenios de Rusia, piensa que dentro de dos décadas en Rusia podrán residir diez millones de armenios que llegarán a formar una de las diásporas étnicas más numerosas de Rusia.

Desde luego que las migraciones masivas de pueblos que actualmente se realizan a Rusia originan una serie de problemas. No puede decirse que el país, en que durante décadas estuvieron reglamentados hasta los traslados de ciudadanos propios, esté dispuesto a aceptar nuevas realidades. Basta decir que de los 15 millones de inmigrantes sólo un veinte por ciento como máximo se hallan aquí legalmente, observando todas las formalidades previstas por la ley. Ello se debe más bien a un error temporal de los legisladores rusos que a la culpa de los millones de seres humanos que se ven obligados a abandonar sus hogares y buscar fortuna en Rusia.

Algunos investigadores estiman que las posibilidades de inmigración de los países vecinos e Rusia están próximas a agotarse, habiendo pasado ya el auge migratorio. Es difícil de creer, dado el potencial de, por ejemplo, China, con sus mil quinientos millones de habitantes. Además, existen serias causas objetivas por las que la inmigración a Rusia en los próximos años, por una parte, va a estimularse por las autoridades rusas mas, por la otra, se considerará como buena perspectiva para sus vecinos.

En primer plano se plantea el problema de la grave crisis demográfica que comenzó a manifestarse en el país desde comienzos de los años 90, cuando su población comenzó a disminuir por término medio en 700 mil personas al año. Mientras que en 1992 Rusia tenía 148,7 millones de habitantes, ya hacia el 1 de octubre de 2005 el país tenía sólo 142,9 millones. Los demógrafos afirman que aun cuando el índice de mortalidad en Rusia disminuye y el de natalidad crece, hacia 2025 el país tendrá solamente 128,8 millones de habitantes, lo que es muy poco para una séptima parte de la tierra firme, hecho que la élite nacional considera ya como amenaza más grave a los intereses nacionales.

El presidente Vladimir Putin, en su Mensaje a la Asamblea Federal, calificó de capital para Rusia el problema demográfico. Lo es tanto para la sociedad rusa como para el Estado, para su soberanía e integridad territorial. Como más tarde explicó el presidente, “Rusia es el mayor país del mundo por su extensión, y si esto continúa, no habrá quien la proteja”. Ahora en Rusia se elabora la ley que les permita a los extranjeros que deseen prestar servicio en el ejército ruso obtener de forma más fácil ciudadanía rusa.

Por otra parte, los privilegios que el Estado concede no es lo principal que atrae al país a nuevos inmigrantes. Según estándares europeos, Rusia es bastante rica, siendo aquí más fácil prosperar que en su patria. Lo que se requiere y remunera no sólo la mano de obra de los inmigrantes sino también sus capacidades de empresa y sus capitales, siendo ello circunstancia muy importante para quienes ven en Rusia no sólo una fuente temporal para ganar diinero sino que, posiblemente, patria futura que pueda apreciar a uno por sus méritos y le ayude a obtener alta condición social. Ya ahora los inmigrantes ganan en Rusia de 20 a 30 mil millones de dólares al año, ocupan posiciones estables en comercio, industria, construcción, agricultura y en otras ramas de la economía y hasta trabajan en órganos de gobierno local.

¿Podrá Rusia digerir esta colosal afluencia de inmigrantes, cómo marcharán los procesos de adaptación de los inmigrantes y si las tendencias actuales pueden o no dar pie a algo parecido a los disturbios de árabes y africanos en los suburbios de París? Estas son las preguntas que se hacen los políticos rusos.

No siempre incluso el dominio del idioma y de la cultura rusa y la memoria del pasado histórico común les permiten a los inmigrantes adaptarse al espacio sociocultural de Rusia. Tensiones interétnicas en el
interior de Rusia surgen con bastante regularidad, sobre todo si a los naturales de la tierra les parece que ricos inmigrantes compran las mejores tierras, ocupan posiciones elevadas en el comercio, se ocupan de narcotráfico o crean bandas étnicas de criminales. Mas, de momento no hay competencia aguda por los puestos de trabajo entre la población autóctona de Rusia y los obreros inmigrantes que en algunas zonas constituyen ya la mayoría.

Rusia no tiene aún creado un programa global de inmigración. Es posible que no valga la pena darse prisa a este respecto para concentrarse primero en seguir los procesos y tendencias demográficos. Hoy día el Estado se plantea el objetivo de organizar el monitoreo del movimiento de los flujos de inmigrantes, agilizar y poner a punto el proceso de inscripción y expedición de permisos de trabajo. Es evidente que sólo después de eso se podrá determinar la necesidad real que Rusia tenga mano de obra extranjera.

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Alexander Yurov, para RIA Novosti.


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