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Rusia necesita una Armenia fuerte

Armén Darbinián
Redacción
lunes, 16 de octubre de 2006, 00:44 h (CET)
Indudablemente, Armenia está interesada en una Rusia fuerte. Pero ¿necesitará Rusia una Armenia fuerte? Esa no es una interrogante retórica para Armenia. Se considera que los países de la CEI entran simplemente en la zona de influencia rusa siendo, hasta cierto punto, sus satélites. Al hablar de la cooperación estratégica, creemos, sin embargo, que Rusia ha de reconsiderar el modelo de relaciones mutuas. Máxime que el mundo actual, abierto a nosotros ofrece posibilidades muy diversas de opción incluidas las de índole geoestratégica. Procede señalar que tanto la Unión Europea como EE UU no dejan de demostrarnos esas posibilidades. Es del dominio público su interés de ocupar posiciones dominantes en Armenia y el Cáucaso, en general.

Naturalmente, surgen esquemas alternativas de cooperación. Pero ¿a santo de qué se debe empezar a partir del cero si existe el rico y muy positivo historial de la afinidad espiritual? Hoy Armenia es considerada como república multinacional. Entretanto, conviene destacar su valor único para Rusia en el sentido de que todos los armenios aman sin reserva a Rusia. He de confesar que solamente Montenegro profesa también análogos sentimientos a Rusia. Pero no se trata de un estado de ánimos perenne. El éxito de la cooperación geoestratégica depende de ambas partes.

Sería ingenuo considerar a Armenia como espacio político dado por la eternidad como zona de influencia. Crece la joven generación más pragmática que se pregunta: ¿por qué he de aprender tal o cual idioma y hasta qué punto éste podrá servirme en el futuro? Los hombres de negocios se rigen también por los intereses de negocio y los beneficios que éste podría reportarles.

Lamentablemente, nuestra cooperación estratégica se manifiesta con frecuencia en visitas de cortesía de altos cargos: titulares, miembros del gobierno, y así sucesivamente. Por lo regular, esas entrevistas transcurren en un ambiente muy cordial. Puede ser que ya es suficiente el número de encuentros, comprendidos en la Cumbre. Lo que falta son los contactos activos a nivel de médicos, maestros y jóvenes, ya mencionados. Temo que semejante situación se haya creado también en otras repúblicas de la ex URSS.

La soberanía que poseemos presupone no sólo la libertad de elección, sino también la libertad de búsqueda del provecho eficaz de la integración política o económica. No vale la pena explicar por qué Armenia, que no tiene frontera común con ningún país incorporado a la Сomunidad de Cooperación Económica Euroasiática, ha de crear un espacio aduanero común absolutamente innecesario para ella. Nuestra participación en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) tampoco nos reportó dividendos reales, lo que demuestra bien a las claras el ejemplo de enfrentamiento armenio-azerbaiyano en Alto Karabaj. Armenia es miembro de esta institutución a diferencia de Azerbaiyán. Además, en algunos casos, en la ONU, Kazajstán, que también forma parte del OTSC, votó a favor de las resoluciones antiarmenias y proazerbaiyanas. El actual formato del OTSC sólo puede ser útil a los Estados asiáticos, porque allí existen ciertas amenazas: la frontera con Afganistán o ataques extremistas que podrán ser reducidos con ayuda de esa Organización.

Teniendo en cuenta el estado actual de la región caucasiana, resulta difícil considerarla como territorio de intereses comunes. A excepción del proyecto Bakú-Ceyhan, la cooperación regional brilla por ausencia. Actualmente, cada cual mira a su lado y lo principal que persiguen los políticos es posesionarse de la mejor manera en diversas tribunas internacionales. Y de nosotros sólo se esperan ciertas concepciones generales de desarrollo. Toda vez el mundo se siente decepcionado observando posturas absolutamente distintas y los intereses incoherentes presentados por los dirigentes políticos de nuestros países. Pero procede señalar que tanto Armenia, como Georgia y Azerbaiyán, tomados por separado, no interesan a nadie, ya que cada uno de esos países tiene un mercado limitado y no posee las posibilidades de tránsito. Así pues, tienen razón los norteamericanos considerando que el Cáucaso no existe como unidad política. Rusia no impugna esa opinión. Creo que tal postura miope solamente podrá conducir a que nuestros países se encaminen hacia una alternativa.

Por muchas causas el proyecto político CEI puede ser considerado como desacertado. Al mismo tiempo, el formato de éste brinda la excelente posibilidad de utilizar la afinidad humanitaria de nuestros países y pueblos. No llego a comprender porqué falta progreso en esa dirección. La mayoría de nuevos Estados independientes han dejado de considerar a Rusia como “hermano mayor”, aunque, indiscutiblemente, ella ha de llevar la voz cantante en ese proyecto. Hemos perdido mucho tiempo y, tal vez, toda una generación que domina muy mal el idioma ruso. No se puede admitir que el areal de su propagación seguiría reduciéndose. Hemos de pensar en serio que los graduados en la Universidad Ruso-Armenia tengan donde aplicar sus conocimientos, incluidas las posibilidades lingüísticas. Se necesitan proyectos de negocios estratégicos que las grandes corporaciones rusas realicen en nuestros países. Hasta cierto punto, ese proceso ya ha empezado a desarrollarse, pero su nivel no nos satisface aún. Entretanto, no vale la pena demostrar que tan pronto que el negocio comience a hablar ruso, surgirá la necesidad de especialistas calificados que lo dominen. Habrá de ser más ventajoso aprender ruso que, digamos, inglés o francés.

Creo que los proyectos tan aparatosos como el Año de Armenia en Rusia o el Año de Rusia en Armenia habrán de propiciar en un grado mayor el desarrollo de la cooperación cultural, humanitaria y científica a largo plazo. Pues, hace mucho que los economistas, sociólogos o físicos armenios y rusos no llevan a cabo serias investigaciones conjuntas. Falta información recíproca sobre los progresos alcanzados en los dos países. Pero bien se sabe que sin ello no habrá desarrollo en el ámbito profesional alguno.

Actualmente, en Rusia está muy divulgado el término “país competitivo” o “sociedad competitiva”. ¿Cómo será posible salir victorioso de la competencia? Azerbaiyán tiene su as de triunfo: el petróleo. Lo que necesitan nuestros argumentos, es el cerebro. La joven generación necesita buenos conocimientos y alto nivel cultural.

Estoy convencido de que Rusia necesita una Armenia fuerte. Una Armenia que sea capaz de hacer un gran aporte al desarrollo de las relaciones bilaterales y decir su palabra de peso en el contexto regional.

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Armén Darbinián, rector de la Universidad Ruso-Armenia, miembro del Consejo de Expertos de RIA Novosti.

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