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Etiquetas:   Cartas al director   -   Sección:   Opinión

Ciencia, Bioética y Sociedad Civil

Carlota Sedeño, Málaga
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@DiarioSigloXXI
viernes, 21 de marzo de 2014, 08:24 h (CET)
La doctora Nieves Mazuecos, especialista en Bioquímica y dedicada al estudio de la patología del eje gonadal, tuvo a su cargo una charla –coloquio sobre “Ciencia, bioética y sociedad civil” en el conocido local malagueño “El Pimpi”. Comenzó diciendo que, en lo que respecta a Medicina y Biología, se ha avanzado más en los últimos veinte años que en los veinte siglos precedentes. Habló de las técnicas usadas en el comienzo de la vida tales como: ingeniería genética, inseminación artificial, fecundación in vitro y diagnóstico prenatal.

¿Qué principios éticos deben regir la actividad médica en estos campos? Aquí entra en juego la Bioética cuyo objetivo es el estudio sistemático de la conducta humana, en el área de las ciencias de la vida y la salud, examinada a la luz de los valores y principios morales. La Dra. Mazuecos lleva 35 años trabajando en el laboratorio de hormonas del Hospital Carlos Haya y, en 1986, inició junto a otros profesionales, un pequeño grupo, los trabajos para la puesta a punto de un procedimiento cuya finalidad era tratar la esterilidad femenina e iniciaron con éxito las primeras fecundaciones in Vitro, en Málaga.

Transcribo sus palabras: “En esos inicios yo confiaba ciega e ingenuamente en la Ciencia, creía que todo lo que podía hacerse, debía hacerse. Con la FIV se podía solucionar el problema de muchas parejas estériles que deseaban ser padres. Con tal energía me entregué a una causa que creía grande que, incluso. Defendí en foros políticos la necesidad de que la FIV fuera asumida por la Seguridad Social. Estaba tan confiada a la Ciencia que no me planteé ni la artificialidad del procedimiento ni la exposición a la destrucción de los embriones en caso de fallo ni qué hacer con los embriones sobrantes. Nunca he sabido cuando ni por qué empecé a replantearme la bondad y licitud de la cuestión pero…ocurrió. Quizás al principio fue una simple intuición de conciencia y empecé a dudar acerca de la moralidad de mi trabajo. Por eso, dos años después del inicio, hice objeción de conciencia.

Muchos años después se continúa hablando de la FIV. La Dra. Mazuecos hizo ver, cómo a los viejos dilemas planteados por la FIV, ahora se han sumado nuevos hechos que agravan la situación: congelación de embriones, utilización de embriones para investigación, niños-medicamento, prácticas eugenésicas y diagnóstico pre-implantatorio. Ya no se trata de “dar” un hijo al que no puede tenerlo sino que, además, debe ser un hijo de “buena calidad”. Pero ¿qué respeto merece el embrión? ¿Es simplemente un “producto” biológico o es un individuo humano en sus primeras etapas de desarrollo? Si es esto último es un sujeto de derecho.

Ya en 1987 la Comisión Warnook, presidida por la Dra. Mc Laren, acuñó el término “pre-embrión” para designar el embrión de menos de 14 días que son los requeridos para la implantación en el útero. Aparte de que el término “pre-embrión” es algo artificial y ya fue admitido como arbitrario por la propia Dra. Mc Laren, la Ciencia afirma que “el ciclo vital de un ser humano se inicia a partir de una célula única: el cigoto, formado por la fecundación de dos gametos”.

Hay que ser consciente de que existe una amplia campaña para tratar de minimizar el valor de la vida humana en sus etapas iniciales que va dirigida a “limpiar” de impedimentos éticos la manipulación de vidas humanas en sus comienzos. En esta campaña se utiliza como arma poderosa la manipulación del lenguaje y así se consigue, en muchas ocasiones que, al cambiar el lenguaje, “cambie” la realidad.

En 1997, durante la III Asamblea General de la Academia Pontificia, se estableció la identidad y el estatuto personal del embrión humano.

En 2002, el Secretario del Advirsory Commite on Human Researc Protection manifestó que “al embrión humano se le debe aplicar el mismo estatuto jurídico que al feto o al niño”. El entonces Presidente del Senado italiano, Marcelo Pera, se preguntaba: “¿Quién decide cuando empieza una vida humana: un ginecólogo, una compañía farmacéutica, el parlamento?”.

Es llamativo cómo en los países industrializados, cuando ya se veía definitivamente abandonada la cuestión de la eugenesia, ésta vuelva a ocupar un primer plano actualmente. Es importante que los científicos, los legisladores y los ciudadanos tomen conciencia de la necesidad de aceptar ciertos límites para no manipular la vida humana.
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