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Etiquetas:   España   Sociedad   -   Sección:   Opinión

2015, sólo con papeles

Tanta formación profesional reglada no aclara las dudas que durante muchos años me han acompañado y nadie ha resuelto
Vicente Valero
jueves, 20 de marzo de 2014, 08:07 h (CET)
El otro día comentábamos en “la tertulia casqueril” que las fallas nos pillaban entrenados por los pasacalles que, en forma de: concentraciones, manifestaciones y marchas; hemos hecho en tierras del Padre Jofré, Sorolla y Blasco Ibañez; a cuenta de la mal parida ley de promoción de la dependencia (LEPAP), porque lo que es la promoción de la autonomía personal ni se le ve ni, a estas alturas, se le espera.

Hablábamos del estrés y desesperación que transmiten auxiliares de ayuda a domicilio. La LEPAP dedicaba un capitulo a: “Formación y cualificación de profesionales y cuidadores”, que se regula a en diciembre de 2008, a cuenta de garantizar la calidad de la prestación de los servicios. Y allí se deja caer que el personal deberá de estar cualificado en el 2015.

Ya en 2007 expresaba mi visión de la aplicación de la ley en “Peor trato que a la basura” (Levante, 27 de julio de 2007). Por aquel entonces no se había gastado ni un solo euro en tocar a un cascao, los dineros se iban en los canapés que, en el Consejo interterritorial, creado “ad hoc” para diluir responsabilidades, se zampaban a cuenta de dilatar en el tiempo la atención y apoyos que el casquerío precisa.

Decía Dolores que la auxiliar que le atiende estaba desesperada, la empresa le había informado que tenía que acreditar la profesionalidad antes de fin de año, porque la Generalitat exige que para el próximo año todos los trabajadores estén “cualificados”. Socorro, que así se llama la auxiliar, empezó a currar a los 15 años, lo de estudiar no le iba y en su casa sería bien recibido un jornal, porque había quedado huérfana con varios hermanos y su madre no llegaba con la pensión. Después de pasar por varios oficios entró en una empresa de limpieza, que un día entró en un “nuevo mercado”, el de la ayuda a domicilio; y allí fue a parar quien había criado a tres hermanos y ayudaba a sus abuelos. Eran finales de los 80 y desde entonces ha hecho varios cursos de formación, que han dado la empresa o sindicatos. Socorro se casó, tuvo dos hijos y quedó viuda tres meses después de la comunión de su hijo mayor. Ciertamente le quedó una pensión, pero también una hipoteca a la que ha hecho frente durante muchos años.

Otro afectado es Baltasar, al que todos conocemos como “El Rey”. Empezó también joven a currar, levantó una Universidad poniendo la cara, ladrillos cara vista. Cuando acabó ese trabajo se dio cuenta de que lo suyo no era el correr y no vivir, haciendo destajos y viviendo para trabajar estresado y sin motivación. El caso es que a mediados de los noventa hizo un curso de formación profesional ocupacional, organizado por la Conselleria de Trabajo y Asuntos Sociales, de Auxiliar de Ayuda a Domicilio. 300 horas que para alguien fugitivo de la escuela tiene mérito. Cuando ha ido ahora a la Generalitat a que le acreditaran la experiencia con el titulo expedido por la propia Generalitat le dicen que no vale y que los títulos, de cursos impartidos por sindicatos y otros que había organizado la empresa, los podía utilizar para envolver el bocata del almuerzo. Vamos, que casi 20 años ha estado manoseando y limpiando culos, sin preparación según la Generalitat dice ahora, a cascaos.

Y como los mencionados hay muchos; que se encuentran con la necesidad de acreditar experiencia laboral y pagar unos cursos, fuera de la jornada laboral.

Si a esto sumamos el que tanto las Socorros como los Baltasares están acojonados porque si no tienen reconocida la capacitación el 1 de enero se ven en la calle, se explica que suelten la panoja que no tienen para pagar cursos de habilitación a empresas o sindicatos, que son los ahora homologados por la administración, para impartir los cursos. Igual es que los contenidos han cambiado y los cascaos de antes no tienen las mismas necesidades que los de ahora. Socorro concretamente no tiene jornada completa y por lo menos se las arreglaba para atender a sus hijos por la tarde, pero ahora las ocupa en un curso de formación de 700 horas. Y la verdad, me parece alucinante porque la formación profesional implica 2 años de estudio y más 2000 horas. De todas maneras Socorro aun da gracias porque no le piden el inglés, como se exige en educación reglada; aunque parece que a cambio no podrá emigrar a otra “España” para currar de auxiliar de SAD, porque las acreditaciones solo tienen valor para la comunidad que las expide.

Aunque lo más sorprendente del asunto es que para practicar un cuidado profesional se precian 2000 horas de formación y cuando la formación se da a cuidados informales (familiares) con un curso de 25 horas apañado; aunque Justo dice que eso es porque esos cursos los pagan las administraciones, mientras que los de acreditación los pagan los trabajadores. Y el caso es que cuando se debatía la LEPAP en las Cortes, se decía que con la ley se reconocía la labor de las cuidadoras, incluyéndolas en la protección de la Seguridad Social mediante su afiliación y cotización a cargo del estado, y posibilitando que pudieran desarrollar la labor de cuidadoras profesionalmente cuando el dependiente al que atendían falleciera. Luego llegó el Alzheimer y se llevo por delante el reconocimiento económico a su labor, eliminando la cotización a cargo del estado después de haber reducido el importe de la prestación. De lo de poder prestar servicios profesionales de atención a dependientes no sé nada, pero intuyo….

Tanta formación profesional reglada no aclara las dudas que durante muchos años me han acompañado y nadie ha resuelto, las expresé en el artículo “Un ventilodependiente en el cole” (levante-emv 21.1.2012). La principal radica en si los auxiliares del SAD tienen competencia y obligación para aspirarme los mocos. Yo siempre he entendido que no, pero Dolores se empeñó en que Socorro le había dicho que sí; que en el curso había un tema que trata de los cascaos respiratorios y enseñaba a aspirar. Como yo seguía mostrándome escéptico me ha enviado una fotocopia de un libro del curso en el que dice: “Dile al paciente que inspire -si es por la nariz, pídele que se suene e inspecciona si las vías están permeables- e introduce la sonda a través de la boca o la nariz, manteniendo la goma de aspiración pinzada para evitar lesionar las mucosas”. Cojonudo, pero la cuestión es que a mí metiéndome la sonda por la nariz o la boca no me sacan un moco, porque los guardo en los pulmones, y para acceder hay que meter la sonda por un agujero que tengo en la nuez de la garganta, que se llama traqueotomía.

Además le recordé a Dolores que en el último pase por taller, le prescribieron unos pinchazos de heparina (que se pone con un pinchacillo como la insulina) y la misma Socorro le dijo que lo tenía prohibido como Auxiliar del SAD, aunque ella le pinchaba la insulina a su madre, como cuidadora informal. Terció Petete para decir que ahora los auxiliares del SAD tienen que pinchar la insulina, si no se la puede pinchar el cascao y no hay un familiar que pueda hacerlo. Y digo yo, si un familiar es un cuidador informal con una formación de 25 horas ¿por qué tiene que pincharle cuando hay un profesional con una formación de 2000 horas?.

Por cierto, a mi amigo Petete el apodo le cuadra, porque en el DNI pone que su nombre es Alfonso y como siempre respondía a las preguntas del maestro, fueran dirigidas a él o a otro compañero, el profesor le dijo que parecía Alfonso X “El Sabio” y un compañero dijo que a quien se parecía era a Petete. Y con Petete se quedó.

y por otro lado me preocupa lo que dijo Marcial, mi amigo el caballero, de que mientras se les pedía una formación reglada a los que atienden al casquerio, se facultaba a los guardias de seguridad para ejercer potestades que en las academias de policía costaba dos años de estudios de formación. Al final he llegado a la conclusión de que lo que es necesario es una formación reglada para el casquerio, de tal manera que podamos dirigir cuando, quien y como nos tiene que prestar los apoyos que precisamos y que no sea el “profesional” el que dirija la vida de uno. Yo desde luego me veo capacitado, soy un profesional con más de 18 trienios de experiencia en esto de precisar apoyos, hasta para respirar, y me siento capaz de ahorrarle a las arcas públicas el coste de la formación del personal que me atienda. Yo lo formaría gratis.
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