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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Cataluña

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
sábado, 14 de octubre de 2006, 03:29 h (CET)
Esta semana nos ha dejado por lo menos dos muestras de la degradación e involución democrática que está padeciendo la antaño próspera Cataluña, que ha pasado de ser una región abierta y vanguardista a ser campo de experimentación de grupúsculos anticapitalistas, totalitarios y antisistema.

Por un lado, Josep Piqué y Ángel Acebes fueron agredidos en Martorell. Entre cincuenta y setenta matones pertenecientes a las camisas pardas del fascio catalán esperaban a los disidentes a las puertas del recinto donde tenían previsto celebrar un mitin. Entre gritos de “asesinos” y “fascistas” (que ya tiene guasa la cosa) y portando banderas independentistas, los niñatos piji-progres trataron de liarse a guantazos con los del PP.

Zapatero, que como Presidente del Gobierno es el responsable máximo de garantizar la seguridad de los ciudadanos españoles -le caigan bien o no-, no sólo no condenó la agresión –ZP no ha condenado ni una sola de las agresiones que han sufrido los populares en los últimos años-, sino que se permitió el lujo de soltar a las pocas horas que él se siente cómodo en Cataluña, “no como otros”. Eso sí, rodeado de un impresionante dispositivo de seguridad. Se ve que en España, pese a que son todos los que pagan impuestos, el Estado sólo garantiza la seguridad de algunos ciudadanos. ¿Será esto lo del Estado social?

El caso es que luego se supo que las Juventudes del PSC de Martorell, planificadoras del evento, sin duda rememorando a los “grupos deportivos” que las Juventudes Socialistas organizaron en los años 30, justificaron, mediante un comunicado enviado a los medios de comunicación, la agresión contra los populares: la culpa de la agresión era… ¡de Acebes! Por pensar, hablar y encima osar viajar a Cataluña. Vamos, que ellos, los de la democracia socialista, los jóvenes cachorros de ZP y Montilla, van a decidir ahora quién puede visitar Cataluña y quién no. Y qué se puede decir y qué no. Y qué ideas son admisibles y cuáles no. Y, evidentemente, la disidencia que no se someta será convenientemente acallada, perseguida y golpeada. Y culpabilizada.

Estos pollos totalitarios son los mismos que en su día dejaron claro eso del “todos somos rufianes”. Son los que aludían a la libertad de expresión del actor que pronunció la bella frase del “que se vayan a tomar por el culo estos españoles, ojalá les exploten los cojones y vayan al cielo sus cojones; se vaya a la mierda la puta España”. Libertad de expresión que, ahora, niegan a golpes a los populares. ¡La paz, la paz!

El mismo día en que se hizo pública la participación de miembros de las Juventudes del PSC en la agresión contra los líderes populares, el partido de Montilla decidió expulsar del mismo al primer secretario de las Juventudes del PSC de Martorell. Y se trató de tapar la participación de un concejal del PSC en lo sucedido. Eso sí, con el objetivo de ocultar aún más la responsabilidad por la organización del violento evento, que recae sobre el PSC-PSOE, los medios de comunicación sumisos al régimen, se han dedicado a tratar de convertir, a cuenta de un cargo del PPC que respondió a las agresiones organizadas por los muchachos del PSC, a las víctimas en verdugos. A los agredidos en agresores. ¿No les suena?

El título de la cobarde anotación que José Blanco ha hecho en su blog (Condeno pero... Condeno pero...) con respecto a este incidente lo deja todo claro: “Sembrar y cosechar”. Entonces… ¿por qué han expulsado al militante de las juventudes? Al fin y al cabo él sólo se lo había creído…

Y todo esto justo en la misma semana en que el Gobierno decidió suspender un acto sobre vivienda , que iba a contar con la asistencia de ministros de la Unión Europea, por miedo a los terroristas callejeros de todo pelaje que pueblan el oasis catalán. Los mismos antisistema que Joan Clos ha malcriado y subvencionado mientras era alcalde de Barcelona. Los mismos liberticidas que siempre han tenido la comprensión de la izquierda catalana. Sus niños mimados. ¿Acaso no es Cataluña esa región en donde la banda delincuescente de los "Latin Kings", tan famosos por su tolerancia, respeto y pacifismo, han podido inscribirse como asociación cultural? Pues ahora el gobierno, que no sabe qué es eso del “efecto llamada”, aunque domina a la perfección el “efecto huida” (que se lo digan a nuestros soldados que estuvieron en Irak), anuncia para el mes de noviembre la convocatoria del evento. ¡Que Dios los pille confesados!

Lo cierto es que Cataluña ha pasado de ser una región abierta y cosmopolita a no ser más que una vulgar y zafia dictadura bananera. ¡Qué pena!

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