Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La crisis no puede afectar sólo a los ciudadanos

“La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él”, Thomas Macaulay
Miguel Massanet
domingo, 16 de marzo de 2014, 08:25 h (CET)
Estamos en el ecuador de la legislatura y muchos ciudadanos tenemos la impresión de que, en lugar de estar gobernados por un gobierno de centro derecha, lo estamos por un gobierno de tendencia socialista o filocomunista; a la vista de las medidas ( unas veces forzadas por Europa para sacarnos de la crisis y otras decididas por el propio Gobierno) de austeridad puestas en funcionamiento, que más parecen destinadas a llevar a cabo una fiscalidad incautatoria sobre los patrimonios (exhaustos patrimonios, de los contribuyentes, después de haber soportado siete años de crisis con todos los sacrificios, privaciones, falta de trabajo, disminuciones o congelaciones salariales, devaluaciones de inmuebles y cierre de empresas y comercios que nos han llevado a la situación actual); que a fomentar la recuperación del consumo, las inversiones y el ahorro entre los particulares y la recuperación de las empresas, favoreciendo la contratación de trabajadores, descargándolas de las excesivas cargas fiscales y de las excesivas cuotas a la Seguridad Social; impulsando una política de apertura de créditos y de dar facilidades a su refinanciación de modo que puedan recuperar su competitividad, su proyección en el mercado europeo y su equiparación laboral con las empresas del resto de la CE.

Es evidente que, por las causas que fueren, unas justificadas y otras injustificables, un gobierno de derechas que ha gozado de la mayoría absoluta en ambas cámaras; parece que se ha decidido a imitar a los sistemas socialistas o comunistas; algo que da la sensación de que se está intentando hacer, por nuestro ejecutivo, al implantar una especie de intervencionismo estatal basado en unos impuestos exagerados, que no van consiguiendo otro resultado que el restringir el consumo interno y, a la vez, poner un exceso de trabas administrativas y cargas impositivas a las empresas, unidos a unos exagerados costes laborales, que impiden abaratar sus costos de producción y despegar de su actual encallamiento consecuencia de grave crisis que hemos estado padeciendo. Tampoco ayuda la actitud, evidentemente egoísta, de las entidades crediticias que siguen en su política restrictiva respecto a los créditos a empresas y particulares, ilusionadas con la facilidad de conseguir importantes ganancias sin riesgo, comprando deuda Pública al Estado.

Es posible que los ciudadanos de a pie no tengamos la capacidad, los conocimientos ni la información que nos permitan desentrañar las causas últimas por las que los ministros de Hacienda y Economía no hayan seguido la senda marcada por el gobierno del señor Aznar (que tan buenos resultados dio) y se hayan limitado a seguir, al pie de las letra, las consignas de una austeridad espartana que nos impusieron desde la UE y Alemania y una, a nuestro criterio exagerada, tendencia a cargar sobre la ciudadanía todo el peso de la recesión, sin atreverse a meterle mano de una manera drástica al aparato público y a los despilfarros y las abultadas deudas públicas de autonomías y Estado ( en esta caso el 93’9% el PIB), disminuyendo el peso de tantas empresas públicas y el gasto excesivo de una nómina de funcionarios e interinos cuyo coste, como se viene demostrando, es inasumible, si es que se quiere llegar a estabilizar a nuestra nación.

La supuesta reducción de personal de ayuntamientos y empresas públicas no ha dado los resultados esperados. Según un estudio publicado recientemente, si bien los ayuntamientos, según la EPA, redujeron su plantilla de empleados públicos en 85.000, personas a partir de octubre del 2012 el número total de asalariados repuntó en 17.000 nuevos contratos.

En cuanto a los entes públicos: en el 2012 ocupaban 12.000 personas menos que en la actualidad. La Administración general ha suprimido un 10% de las plazas fijas. Los empleados públicos sufrieron recortes salariales del 5% en el 2010 más tres años de congelación salarial y una paga extra menos en el 2012, ello no obstante, según Dirección General de Costes de Personal, el coste de los empleados de la Administración General es, actualmente, de 17.349 millones de euros, o sea un 7% más que en el 2007; con la particularidad de que, su plantilla ha crecido respecto a la de aquella fecha en 14.057 empleados más.

Cuesta entender que, a pesar de las presiones de Bruselas para que se disminuya el coste de la Administraciones del Estado tanto la central como la autonómica, nuestro Gobierno prefiera insistir en cargar la mano en los impuestos sobre los ciudadanos, en seguir una política de aumento de las cargas sociales y de restricciones salariales, antes que hacer una de las cosas que prometió cuando se promocionaba para optar al gobierno de la nación, que consiste: en reducir el gasto público mediante el procedimiento de eliminar el número de duplicidades entre el Estado y las CC.AA; suprimir toda la cadena de empresas públicas creadas para enchufar a sindicalistas, amiguetes y otros privilegiados que han encontrado así un puesto de trabajo sin necesidad de acudir a oposiciones ni demostrar los conocimientos precisos para ocupar aquel puesto al que han accedido. Nada significativo se ha hecho en este sentido.

Si esta conducta del Gobierno ya hubiera sido reprochable en el caso de un gobierno de izquierdas, partidario de que sea el Estado quien se ocupe de la economía y de procurar empleo a los ciudadanos, mediante la estatalización de la economía, ¿qué deberemos pensar los españoles, que votamos mayoritariamente a un gobierno de centro derecha para que nos sacara de las garras de los incompetentes del anterior gobierno de Rodríguez Zapatero, cuando los actuales gobernantes siguen las mismas directrices que seguiría el señor Cayo Lara, si ocupara el poder? No se entiende que, el señor Rajoy, hable de signos de esperanza, de recuperación del empleo y de perspectivas favorables y, al mismo tiempo, sus ministros sigan mareando la perdiz, con complicados experimentos mediante los cuales, por el efecto de los vasos comunicantes aplicados a la política, lo que nos bajen de unos impuestos resulte que nos los suben en los restantes.

Otro dato ilustrativo. Según el estudio al que nos hemos referido de la Agencia Tributaria, el sueldo medio de las Administraciones Públicas asciende a 31.972 euros, lo que representa un 39% más de lo que se percibe, en promedio, en el ámbito privado. Pero es que, en las Empresas Públicas más de 3.300 trabajadores tienen sueldos anuales de más de 90.000 euros y más de 11.500 ocupados en dichas entidades, perciben un sueldo anual de entre 54.000 y 90.000 euros. Según el Tribunal de Cuentas mantener a los 190.000 trabajadores, ocupados en este tipo de organismos, cuesta 5.000 millones de euros. De media la remuneración de la Administración Paralela es de 33.600 euros anuales y la registrada en el ámbito privado es de alrededor de 23.000 euros anuales. La comparación es lo suficientemente explícita.

Las conclusiones del comité de “sabios” es posible que, sobre el papel, sean las mejores posibles para España. Falta saber si, para España, lo que los sabios proponen puede resultar lo más idóneo, recomendable y eficiente; puesto que, los ciudadanos españoles no somos bits, números ni robots a los que se nos pueda combinar de modo que cuadren como un balance contable. Lo vengo diciendo machaconamente, no se puede estirar la cuerda demasiado, aunque el fin pudiera ser bueno, porque, en un momento u otro, puede romperse y las consecuencias imprevisibles en unos momentos de tensión interna. O así pensamos, señores, los que nos fiamos más que de los números, del sentido común.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Rajoy, el francés Valls, Piqué y Cataluña

Los tres se ocuparon de ella

Leticia esclava de su imagen y aguijonazos electorales

“Con los reyes quienes gobiernan son las mujeres y con las reinas son los hombres los gobernantes” Duquesa de Borgoña

Cataluña a la deriva (y 3)

Entre lo emocional, caótico y ridículo

Hipatia, filósofa de Egipto

Es una mujer dedicada en cuerpo y alma al conocimiento y a la enseñanza

Hipnosis colectiva

La capaña representa uno de los capítulos más esperpénticos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris