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Etiquetas:   Sociedad   Discapacidad   -   Sección:   Opinión

Desemparats

Cuando los hijos tienen que volver a casa de los padres es que mal vamos
Vicente Valero
martes, 11 de marzo de 2014, 07:37 h (CET)
Al final los cascaos, dependientes, discapacitados,.... hemos tenido que ir a casa de nuestra madre: la Virgen de los DESAMPARADOS. Quieran o no la Virgen es nuestra. Yo lo sé porque estuve muchos años viviendo bajo su atenta mirada, junto con otros 39 cascaos, la mayoría de ellos por la epidemia de polio que asoló España, en buena medida por la desidia de nuestras autoridades, en su sala del Asilo Hospital de San Juan de Dios en La Malvarrosa.

Al grito de “Nosotros somos los Desamparados” entraban en la Plaza de la Virgen de los Inocentes, Mártires y Desamparados, el pasado 9 de noviembre de 2012, los asistentes a la Marxa por la Visibilidad de la Diversidad Funcional. Mostraban su coincidencia con la posición del Consell, expresada por su vicepresidente, con una pancarta en la que se leía: “Yo también prefiero que se manifieste el banquero”. En el patio de la casa de la Mare dels Desemparts, la Plaza, penó Elvira, una cascá con huesos de cristal y tesón de diamante, bajo la protección de la Maredeuta, que impidió que el frio acabara con su mermada humanidad. Elvira pedía lo que piden los banqueros, que cumplido el plazo las letras se paguen; vamos que las prestaciones de la ley de Promoción de la Autonomía Personal se pagaran porque la situación de muchos beneficiarios y sus familias era desesperada.

Me ha alegrado ver que el obispo ha entendido que si los cascaos se encierran en casa de su madre es porque no tenemos quien nos ampare. Hasta se desalojó en la Casa del Pueblo, nuestras Corts, a una cascá que mostró su dolor en un pleno. Cierto es que la ley es igual para todos y no queremos que se nos discrimine, ni se nos dé trato de favor, pero no es menos cierto que impedirle volver meses después no lo comparto por la falta de comprensión con quien en un momento de arrebato tuvo un comportamiento inadecuado, producto de la tensión y desesperación.

En definitiva: cuando los hijos tienen que volver a casa de los padres es que mal vamos. Lo ha visto el Obispo.

Hace casi un año las cámaras de Canal 9 hacían maravillas, en la retransmisión de la ofrenda, para no enfocar a los falleros que se acercaban a dar una flor a una discapacitada que en la Plaza de la Virgen mantuvo una huelga de hambre. Este año tengo la intuición de que no se presentaran los falleros ante la Xeperudeta sin dar testimonio de su solidaridad, quizá portando un lazo naranja en el estandarte de la falla o en el pecho de manera individual.

Comentarios
VICENTA COMPANY MÉNDEZ 13/mar/14    09:42 h.
José Valmaña Buj 12/mar/14    13:49 h.
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