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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Las togas no se visten por los pies

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
miércoles, 11 de octubre de 2006, 03:03 h (CET)
En tiempos de igualdad de sexos existe una prenda que es poco probable que la vista el hombre. No es el caso de la negra toga que visten los asistentes a la justicia, a modo de faldón, no se viste por los pies y es utilizada por ambos sexos indistintamente. Toga que justifica textilmente la solemnidad judicial, confiere una autoridad que la propia justicia le condene variopintas justificaciones. Desde la llegada del actual fiscal general del Estado, es habitual el cambio de criterio de los profesionales que se deben a una jerarquía debida de ésta forma especial. Una nueva forma de entender el Ministerio Fiscal lo llamaría Cándido Conde-Pumpido, igual que hizo con el nuevo estatuto de este órgano. Los cambios de criterios fiscales, los ciudadanos expuestos al imperio de la ley suelen sufrirlos con resignación por su imposibilidad mediática. Los grandes temas como la rendición de las instituciones del Estado al separatismo, cuyo estandarte porta una banda criminal, es frecuente que inciten opiniones públicas a su paso por el sistema judicial, es decir, el togado.

Un condenado a 3.000 años se pone en huelga de hambre y se le trata clínicamente en el mejor hospital de España en estos temas. Pendiente de su juicio al que la fiscalía solicitaba 96 años de prisión -precisamente por querer celebrar asesinatos comiendo manjares- deja su huelga de hambre de 62 días. Al mismo tiempo del cese hambruno sabemos que la fiscalía estudia pedir sólo seis años. Ahora le parece desproporcionado y los argumentos son otros.

Yo no sé que hizo otro penado para que por violencia doméstica lo condenaran en la prisión de Badajoz a 16 meses de prisión. Estoy seguro que el criterio de la fiscalía no cambió al permanecer allí. Fue posteriormente asesinado por un "compañero" que tenía ya dos asesinatos a su espalda. No pudo llegar al Hospital 12 de Octubre a ser atendido. Nadie es culpable bajo una verdad envuelta en toga y velo.

El día de las peticiones del fiscal por de De Juana Chaos veremos los criterios togados, de los 96 a los seis años, la fuerza del chantaje de la vida y la muerte. Veintipocos años tenía el chaval maltratador finado, no era un asesino, no cumplía 3.000 años de cárcel. Los togados cumplieron asépticamente con su deber. El mismo que ahora declaran harán con De Juana. Para los ciudadanos que se visten por los pies, el hámago.

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