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Gibraltar: Zapatero pone el punto final
Raúl Tristán
Nunca hemos albergado la más mínima esperanza de recuperar la agujereada roca que, un día no muy lejano, fue territorio español.
La soberbia e indisciplina de los gobernantes de la pérfida Albión, que jamás han sido capaces de ceder en sus pretensiones de dominio de la erguida mole, como tampoco han adoptado el euro, el circular por la derecha o el sistema métrico decimal, han dejado claro que esta era una batalla que iba a prolongarse de por vida.
Y si, es cierto, tal vez la culpa la tengamos nosotros, por haber permitido en nuestro solar patrio una ignominia contraria a todos los tratados, razones y lógicas, pues a lo largo de todo este tiempo hemos sido consentidores, hemos callado y bajado la cabeza, demostrando una cobardía intolerable, en las innumerables ocasiones en las que los británicos y los gibraltareños han traficado, han invadido aguas españolas o se han apropiado de territorio neutral.
Pero 2006 quedará en los libros de Historia como el año en el que un Gobierno español se rindió, enarboló la bandera blanca, y decidió olvidar para siempre las legítimas reclamaciones para defender la causa de un Gibarltar independiente. Son las cosas de Zapatero, las independencias por doquier: Cataluña, País Vasco, Gibraltar...
Zapatero no negocia únicamente con Gran Bretaña. zapatero da voz y voto a Gibraltar, como si de una nueva nación se tratara. ¡Venga, a crear naciones por aquí, a crear naciones por allá!
Gibraltar terminará siendo una micronación, un minipaís, un pequeño grano purulento, un minúsculo territorio pero un enorme fracaso, un forúnculo incordioso surgido a los pies de Europa.
Vamos, lo que ha sido siempre, solo que cada día más dotado de una "personalidad" jurídica, libre y orgullosa, aceptada y alentada por la España de hoy.
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