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Etiquetas:   Copo   -   Sección:   Opinión

Vaya con la juez Alaya

Algo fuerte y penetrante habrá olfateado la infatigable juez cuando osa penetrar en los angostos caminos del Parlamento andaluz
José García Pérez
jueves, 6 de marzo de 2014, 07:58 h (CET)
Nosotros podemos cansarnos y aburrirnos del escándalo de los EREs andaluces, pero la juez Alaya sigue erre con erre intentando enmendar ese presunto descosido que se ha hecho al pueblo andaluz; la juez es un martillo pilón que no para de sorprendernos –maravilloso hecho éste del asombro- en su intento de anudar judicialmente la trama de la mayor corrupción institucional realizada por esta tierra.

Quiere, si puede, llevar todo “atado y bien atado”, antes de que el caso se parta en dos, o sea, que algunos de los posibles imputados vayan a parar al politizado Tribunal Supremo y otros sean juzgados por la justicia ordinaria, por ejemplo, es un poner, alguien parecido al juez Castro.

Aunque no se ha dado por vencida en investigar al Tribunal de Cuentas de Andalucía, pues ha contraatacado con una petición más formal para escudriñar en sus entrañas, ahora ha solicitado que el Parlamento Andaluz, con sede en el sevillano y antiguo Hospital de las Cinco Llagas, entregue todas las actas de las distintas Comisiones de Economía que se han celebrado durante diez años para estudiarlas y comprobar si sus componentes han hecho la vista gorda en todo lo concerniente al caso que la ocupa, ya veremos si el señor Gracia, Presidente de dicho Parlamento, accede a su petición.

Que yo sepa por mis años en la actividad política, pocos por cierto, y por lo que leo e intuyo, dichas comisiones sirven para nada, sin incluir los disparates que se dicen sus señorías entre sí y que después quedan en humo ante los rodillos de las mayorías absolutas o pactadas, caso de la que últimamente nos gobierna por estos pagos. Pero claro, se dicen cosas de muchísima importancia aunque después, ya decía, queden en pura viruta.

Algo fuerte y penetrante habrá olfateado la infatigable juez cuando osa penetrar, con su bella cara, en los angostos caminos de un Parlamento para intentar acumular más metralla en el interminable sumario que lleva desde hace años.

Confiemos, ya es confiar, en que le sean entregadas dichas actas y lea y relea todo lo que se ha dicho y contradicho por esos lugares tan recónditos de la política andaluza.

Mientras tanto, la venta de valium se dispara, me dicen, entre las señorías de Andalucía.
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