Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Los entrometidos de Bruselas ¡no se enteran!

"La maldad no necesita razones, le basta con un pretexto", Goethe, Johann Wolfgang
Miguel Massanet
martes, 4 de marzo de 2014, 07:29 h (CET)
A veces cuesta mantener la calma, mostrarse comedido y ser objetivo en cuestiones que afectan tan directamente a los intereses de nuestro país, a lo que se puede considerar su entorno doméstico y su libre albedrío para resolver por si solo, problemas que nos atañen a los españoles y en los que nos fastidia que otros, ajenos a ellos, pretendan meter sus narices. Es evidente que, desde que España se sumergió en la crisis económica y el señor Rodríguez Zapatero,– fuera de sus cabales y haciendo una exhibición de un forzado optimismo que para nada estaba justificado – dio el mayor espectáculo de incompetencia ante la CE y EE.UU, que nos puso en ridículo ante todas las cancillerías europeas y americanas, y nos dejó a los españoles, ante Europa, poco menos que como un hatajo de insensatos incapaces de tomarse en serio una situación de tal gravedad, el concepto que tienen los países más poderosos de Europa de nuestra nación es manifiestamente mejorable. No obstante, el actual Gobierno, aunque no sea como para tirar cohetes, ha conseguido que, en el aspecto económico y en nuestras relaciones con nuestros vecinos europeos, España haya recobrado parte de la credibilidad, el buen nombre y la confianza que se perdió durante el anterior gobierno.

Lamentablemente, parece que una parte de los países europeos, especialmente las naciones del norte de la CE, han decidido constituirse en los vigilantes de los que consideran como inferiores a ellos y, en consecuencia, que debemos ser controlados en todas nuestras acciones. Así, tanto Portugal como España e Italia, se han convertido en los patitos feos de la UE, a los que se mira desde la superioridad que se atribuyen aquellas naciones que, por cesión de la mayoría del resto de los países que constituyen esta comunidad, se las ha reconocido, de hecho que no de derecho, la facultad de constituirse en quienes dirigen, mangonean y tienen el poder de imponer sus teorías, las políticas que las favorecen y sus propios objetivos financieros y económicos.

Así las cosas no es extraño que, en Bruselas, sede del Parlamento Europeo, existan una serie de comisiones, subcomisiones, departamentos etc. en el que personajes a los que se les han atribuido misiones que, en muchas ocasiones, sobrepasan sus capacidades; se conviertan en verdaderos cancerberos que se regocijan en intervenir en todo aquello que se les pone a su alcance, sin importarles si, con ello, producen estropicios, causan perjuicios o crean inconvenientes cuyas consecuencias, en ocasiones, pueden provocar difíciles situaciones en las naciones en las que han querido inmiscuirse. En los últimos meses hemos tenido ocasión de constatar como la falta de información, los prejuicios, las ideologías de izquierdas y viejas cuentas pendientes que, en ocasiones, se remontan a cuando en España no se ponía el Sol; han calado en algunos organismos que no han dudado en crearnos problemas en unos momentos en los que han resultado ser los más inoportunos para España y los españoles.

Así ha sucedido con la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, en relación con la llamada doctrina Parot y su retroactividad; un mazazo que, a los que hemos seguido las actuaciones de ETA, las consecuencias de sus crímenes, el dolor de las familias de las víctimas o los daños materiales y espirituales que han producido, nos resulta imposible de comprender, digerir y aceptar, por mucho que, aparentemente, pudiera contradecir ciertos principios que en nada afectan a los Derechos Humanos que se pretende defender. No obstante, sigue siendo evidente que, desde fuera de España, siguen moviéndose hilos para conseguir crear malestar; como ha sido el caso de la sorprendente venida de los enviados o Verificadores que ETA utiliza para intentar conseguir que, la negociación que pretenden se haga de igual a igual, como si se tratara de convenir un armisticio entre dos naciones en guerra. Últimamente, por si falta algo a toda esta estrategia intervencionista, hemos tenido ocasión de presenciar dos actuaciones que vienen confirmando el grado de desinformación, hipocresía y falta de tacto de algunos representantes del Parlamento de Bruselas.

Es obvio que, desde el separatismo catalán, se están haciendo todos los esfuerzos posibles para que sus aspiraciones independentistas adquieran carácter de problema internacional. Los esfuerzos del señor Mas para atraerse a naciones europeas a su causa, han sido evidentes aunque han cosechado un sonado fracaso. Pero, no desaprovechan la ocasión de intentar buscarse apoyos, aunque para ello deban acudir a determinados miembros que se prestan, no sabemos bajo que incentivos, a manifestarse, más o menos abiertamente, sobre el derecho de los catalanes “a decidir su futuro”. La señora Viviane Reding de Luxemburgo, Comisaria de Justicia y Derechos Fundamentales, no parece que se haya molestado en darle un vistazo a nuestra Constitución que, a falta de una Constitución Europea, es la que rige en nuestro País y, de forma imprudente, saliéndose de su papel institucional y a título particular, se ha permitido opinar sobre el tema catalán, respecto al cual Europa ya se ha pronunciado y, tanto Barroso como Van Rompuy han dejado suficientemente claro que: las naciones segregadas de un país miembro de la CE no tiene posibilidades de integrarse en Europa. Aquí le podríamos decir ¿Quién le ha dado a usted vela en este entierro, señora Reding?.

Pero todavía hay un caso mucho más indignante, un caso que ha merecido que la Guardia Civil se querellara contra la comisaria europea, Cecilia Malmström, quien, con toda desfachatez, imputó a los guardias civiles de Ceuta (en el penoso caso de los 15 fallecidos, ahogador en el intento de llegar a la frontera española nadando), de homicidio involuntario. Y es que, este caso, clama al cielo; tanto en cuanto a la actitud absurda e hipócrita de Bruselas, como por la forma en la que algunos partidos españoles han querido presentar el caso, aún antes de que la información llegara a ellos. Resulta penoso que, conociendo la grave situación en la que se hallan tanto Ceuta como Melilla, acosadas por miles de inmigrantes que pretenden entrar en ellas, utilizando tanto la fuerza como el peso de las masas, haya quien se las da de beato ( muchos de los que practicarían el aborto sin el menor reparo) y se rasga las vestiduras porque, en una operación de defensa de la ciudad, se hayan producido quince víctimas, un suceso lamentable, pero que en nada se les puede achacar a unos guardias que nada más cumplían con su deber.

Veamos, ¿Qué es lo que pretenden en Bruselas que se haga con las multitudes de inmigrantes, que cada día asaltan nuestras alambradas? Porque este no es problema de España, ni de Italia ni de ninguna nación de la frontera sur de Europa ¡es un problema que atañe a toda la UE y no nos vale que se quejen de los que intentamos evitar que Europa sea un coladero de inmigrantes, sin que tomen las medidas adecuadas para evitarlo! Se les prohíbe a nuestras fuerzas de seguridad usar pelotas de goma, armas, porras etc. ¿Cómo quieren, entonces, que unos pocos policías puedan contener, solo con las manos, a avalanchas de más de 300 individuos? ¡Basta ya de consejos, reconvenciones y amenazas, ha llegado el momento de que se mojen y tomen las medidas para evitar que Ceuta y Melilla se conviertan en el chivo expiatorio de Europa! En caso contrario, que nos permitan defendernos como sabemos. O así es, señores, como contemplamos, indignados, este desagradable asunto de falta de cooperación europea.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Donde le duele al nacionalismo: enseñanza e idioma.

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.” Karl A. Menninger

En las cuestas arriba…

Esta frase formaba parte del aserto de un hombre admirable por sus sentencias. Cuando hablaba “subía el pan dos reales”

¿Inmigración sin filtros? La criminalidad se instala en España

“La inmigración ilegal es la crisis de nuestro país. Es una puerta abierta para las drogas, criminales y terroristas potenciales para entrar en nuestro país. Se está agotando nuestra economía, añadiendo los costes de nuestra justicia, la salud y los sistemas educativos.” Timothy Murphy

¡Casualidades…des……des………des!, con eco

El Destino no está siendo especialmente amable

Cerdos y tirantes

Decía Pablo Iglesias en algun reunión con sus amiguetes de la kale borroka que había que “cazar fachas”
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris