Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Cartas a un ex guerrillero   -   Sección:   Opinión

La obra sobre la simiente

Sor Clara Tricio
Sor Clara Tricio
lunes, 9 de octubre de 2006, 03:10 h (CET)
Querido Efraín:

Quienes acumulan y retienen bienes materiales poniendo su esperanza en ellos, los ricos, que lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. Porque sus riquezas serán echadas a perder y sus vestidos roídos por la polilla. Su oro y su plata se herrumbrarán, y esa herrumbre dará testimonio contra ellos y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Cuánta equivocación... han amontonado riquezas, ahora que los días en la Tierra se acaban! Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y ese clamor ha llegado a los oídos del Señor del Universo. Llevaron en este mundo una vida placentera, de lujo, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

Los milagros que ha obrado nuestro Señor Jesucristo son, verdaderamente, obras divinas. Disponen a la inteligencia humana para que conozca a Dios a partir de lo que es visible, puesto que nuestros ojos, en razón de su misma naturaleza, son incapaces de verlo a él. Además, los milagros que Dios hace para el gobierno del universo y organizar toda la Creación, a fuerza de repetirse, de tal manera han perdido valor que casi nadie se toma la molestia de percibir qué obra tan maravillosa y asombrosa realiza Dios en cualquier grano de simiente.

Por eso, ha provisto y se ha reservado hacer ciertas acciones en momentos por él escogidos, fuera del curso habitual de las cosas. Sólo quien ha hecho las leyes de la Naturaleza, que son las que vemos, puede modificarlas. Así, aquellos para quienes las maravillas de todos los días son sin importancia, se quedan estupefactos a la vista de obras que se salen de lo ordinario; y, sin embargo, no predominan sobre aquellas. ¡Gobernar el universo es, en realidad, un milagro mayor que saciar el hambre de cinco mil personas con cinco panes y cuatro peces! Y, sin embargo, nadie se sorprende... En efecto, ¿quién alimenta todavía hoy al universo si no Aquel que, con algunos granos esparcidos a voleo sobre la tierra, crea las cosechas?

Cristo ha actuado como Dios, porque es Dios. Es por su poder divino que ha hecho salir de un número pequeño de granos ricas cosechas; es a través de este mismo poder con el que ha multiplicado los panes y los peces. Las manos de Cristo estaban llenas de poder; esos cinco panes eran como semillas no echadas en tierra, sino multiplicadas por aquél que ha hecho la tierra.

Os envío los mejores deseos, y con la esperanza de que sigáis todos bien, recibir un cariñoso saludo, CTA.

Noticias relacionadas

La prueba de las banderas, ya innecesaria

J. LLano, Madrid

Nosotros estamos en lo cierto y ellos equivocados

G. Seisdedos, Valladolid

El nacionalcatolicismo, la póliza especializada

A. Alonso, Madrid

Democracia es mucho más que poner urnas

M. Palacios, Lleida

La tribu como autodefensa

V. Rodríguez, Zaragona
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris