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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

El país del ácido bórico

Pascual Mogica
Pascual Mogica
domingo, 8 de octubre de 2006, 05:33 h (CET)
España es un país que ha registrado grandes avances sociales y económicos con el advenimiento de la democracia, donde sus ciudadanos se sienten libres de pensamiento y libres para poder expresar a voz en grito sus ideas personales y políticas sin que nadie se lo pueda prohibir, mucho menos impedir. De un país con una democracia que hemos construido entre todos y en un nuevo y próspero orden social y económico para cuya consecución todos han arrimado el hombro, resulta que como consecuencia de la falta de escrúpulos de unos descafeinados periodistas y de una formación política, el Partido Popular, lo van a convertir en el hazmerreír del mundo cuando su fulgurante trayectoria hacia el progreso ha hecho que España sea respetada, admirada y puesta como ejemplo de lo que debe ser un país moderno y adaptado a los tiempos presentes y futuros.

Pero esos periodistas, Pedro J. y Jiménez Losantos, han conseguido que España sea conocida como “el país del ácido bórico”, donde la palabra de un delincuente vale más que la de una persona honrada. Donde se insulta, se critica, se ataca, se maltrata y se acusa de lo peor a jueces fiscales y mandos policiales. Donde en un país constitucionalmente aconfesional la Iglesia Católica recibe dinero del Estado y sus obispos aún dicen que es poco a lo que yo añado que para poco, mejor ninguno. Donde los colegios religiosos subvencionados no admiten a hijos de inmigrantes. Donde observamos el triste espectáculo del intento de manipulación por parte de un vendedor de crecepelos a los familiares de las víctimas del terrorismo convocando y celebrando manifestaciones callejeras que son un verdadero insulto a los asesinados por la barbarie terrorista, donde se portan carteles y pancartas y que en casi todos ellos se ataca e insulta al Gobierno olvidándose de la banda terrorista que hizo desaparecer a sus seres queridos.

Estos son los que quieren, con su alocada y a la vez bien estudiada estrategia reaccionaria, que España vuelva a la cavernaria situación en que ellos la mantuvieron durante casi cuarenta años. España no puede ser conocida como un país cuyo principal punto de desarrollo se concrete en las propiedades, benignas o malignas, del ácido bórico. Un poco de seriedad, por favor.

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