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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

Pingorreo

Nieves Fernández
Nieves Fernández
domingo, 8 de octubre de 2006, 05:33 h (CET)
Es hoy de esta palabra de la que quiero hablar, una palabra que escuchaba entre risas de mi nonagenaria abuela, una palabra que se resiste a ser palabra en soportes informáticos por aquello de que al no aparecer en el Diccionario de la RAE, parece como si no existiera y es tan antigua como que se viene utilizando desde hace varios siglos.

Pingorreo no ha sido aceptada aún por la Real Academia de la Lengua mientras que sí podemos hablar en cambio de pingar o “apartar una cosa de su posición perpendicular” o pingorota como “la parte más alta y aguda de las montañas”, pues un poco de pingar y de pingorota tiene la palabra pingorreo. Habría que decir que en Valenzuela y Granátula de Calatrava se celebra el Pingorreo y no es “una cosa” en este caso la que se aparta de su posición perpendicular, sino a una persona, ya que el pingorreo se acerca a lo que también comúnmente se conoce como una especie de manteo, con la diferencia de que llega a ser un manteo sin manta del portador de una bandera emblemática.

Miro una fotografía de la Revista de Información Municipal, Garabatos, de las fiestas de Valenzuela, y veo a una señora rodeada de media docena de caballeros que la están pingorreando, verbo extraño este gerundio que correrá igual suerte por desconocido en el Diccionario de la RAE. Ella es una de las 12 personas a quien tradicionalmente se les homenajea con el Pingorreo por ser portadoras de las banderas representativas de la fiesta, banderas de un nombre determinado como la Jineta, la Bandera de la Virgen, el Banderín, las cinco banderas ordenadas por el orden cardinal más los Brazos delanteros, traseros, derechos e izquierdos que también disfrutan del Pingorreo. Junto a la puerta del Ayuntamiento es un honor que el hermano de una determinada cofradía sea pingorreado entre vítores al Cristo o a la patrona, y volvemos a meter la pata en el diccionario con el participio, porque como palabra también es inexistente.

Menos mal que en el Diccionario de Uso del español de María Moliner encontramos un significado algo festivo de pingar como es levantar la bota para beber, igualmente nos dice que pingar es empinar, colgar, pender o estar suspendido, palabras todas ellas que provienen de pendicare o pendere. Con sorpresa descubrimos que el vocablo más parecido es pingonear en su acepción “callejear, ir alguien de un sitio a otro curioseando, chismorreando o divirtiéndose en vez de estar en su obligación” y por lo tanto existe el pingoneo pero ya en un significado más pagano que es el de divertirse en las fiestas aún de contenido religioso. Pero también en la misma página está pingorotudo que viene a ser como un sinónimo de empingorotado, encumbrado, alto o empinado pues de esa suerte y desde las alturas sociales y físicas se sentirá el protagonista del Pingorreo, se podrá entonces decir que es un pingorotudo o una pingorotuda la persona elevada pues ocupa en ese momento una muy elevada posición y si no que nos digan cómo se sienten los participantes del Pingorreo.

Se me ocurre que el Pingorreo podríamos definirlo como el repetido elevamiento material, y también espiritual y festivo, de un abanderado con su consiguiente bandera de una determinada cofradía religiosa por parte del resto de sus hermanos, celebrando su nombramiento, realizada esta acción al ritmo de los vítores para el patrón o patrona. También simplemente por un manteo de honor que no de castigo. O simplemente Pingorreo se podría traducir por ser una tradición desconocida para muchos de nosotros que debería ser transmitida y difundida para que adquiriera al menos categoría de palabra.

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