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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Albert Einstein y ETA (II)

José Luis Palomera
Redacción
domingo, 8 de octubre de 2006, 05:33 h (CET)
Las muertes producidas intencionadamente corresponden con una sucesión de imágenes que aunque emocionalmente las víctimas no se encuentren entre los vivos, en su relatividad Cósmica aún sienten vivir. Es por eso que todo cese de vida premeditado por terceras personas se reproduce en un instante continuo en el ser que lo padece. Luego, ETA jamás he dejado de matar, jamás mientras quienes procuraron, financiaron y cometieron tamañas atrocidades no desaparezcan en el tiempo de la faz de la Tierra.

Quien comete un asesinato a sabiendas de que le comete es un asesino hoy, mañana y pasado, lo mismo ocurre con el acto en sí, perdura siempre en el tiempo, otra cosa es la actuación, ya que ésta se produce cuando el acontecimiento resulta ser un “hecho” para la sociedad viva.

Me resulta difícil de entender que sabios eruditos del periodismo en cuestión, insistan en decir día tras día que el cese de la violencia asesina de ETA es una buena noticia. A estos periodistas de las estrellas les preguntaría, ¿ para quién es buena la noticia? A saber; para las víctimas, para los familiares de las víctimas, para los posibles y supuestos asesinados que están vivos porque ETA al parecer no asesina, para la sociedad, el gobierno, la iglesia...

Repito, ¿para quiénes es una buena noticia?

Me temo que las respuestas serían varias y desvariadas, ya que ni es noticia ni es cese de asesinatos. Los muertos por esta banda criminal siguen muriendo, los familiares siguen sufriendo, la sociedad continúa temiendo, mientras los terroristas campan a sus anchas o viven a cuerpo de rey en prisiones hosteleras.

La única noticia que pudiera darse por positiva es que ETA jamás existió, ignorarla no significará que dejemos de padecer el cáncer de sus viles asesinatos, pero si en su día no se decidió, o no se pudo acabar con este lastre de asesinos, hoy no podemos negociar otra cosa que no sea la total extirpación de esta lacra social. Mientras tanto, no se debe caer en la ilógica de decir que el cáncer del terrorismo ya no asesina. El cáncer asesina continuamente día tras día aunque algunos interesados se obcequen en decirnos que el Cáncer ya no mata.

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