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Etiquetas:   Micro abierto   -   Sección:   Opinión

¿Dónde ha quedado la inocencia de la NIÑEZ?

Pelayo López
Pelayo López
martes, 3 de octubre de 2006, 00:38 h (CET)
Cuando uno se dispone a desprender la tapa de un yogurt, lo primero que llama nuestra atención es la fecha de caducidad impresa en la misma. Desde niños nos enseñan que hay que fijarse bien en ella, que no podemos consumir productos cuya fecha límite de consumición haya expirado. Supongo que todos nos hemos saltado alguna vez esa norma, y seguimos aquí. De todos modos, siempre que se pueda y la necesidad no apremie, mejor es respetarla y no traspasar su límite, aunque los carritos de la compra de nuestros supermercados también inunden los mercados de la pobreza llenos de basura.

El límite, la frontera trágica y definitiva, es la que sí ha traspasado recientemente un inocente niño de 2 años, víctima, en pleno S. XXI y en una sociedad “avanzada” como se supone que es la nuestra, de la más absoluta falta de alimento. De inanición, por la distracción o la precariedad material de sus progenitores, también estuvo a punto de cruzar la línea su hermana, de apenas un año más. ¿Cuándo una sociedad no es capaz de detectar casos como éste y velar por sus más indefensos partícipes merece realmente el nombre de sociedad?. Supongo que hay otras realidades, igualmente impúberes pero sin necesidades al descubierto, que gozan de una caducidad sin fecha, que son capaces de adaptarse a los tiempos presentes bajo cortejos populistas y que gozan de un status quo obsoleto. Es la moda del régimen “pasteurizado” y “bífido”.

Y mientras, un poco más adelante en nuestros tramos poblacionales, los jóvenes se enzarzan en batallas entre si mismos y contra sus padres y progenitores. Sigue el incesante crecimiento de los datos porcentuales sobre el acoso escolar entre compañeros, de los alumnos a los profesores e, incluso, de los hijos a los padres. Malos tratos tanto físicos como psicológicos que amenazan en devolvernos a pasos agigantados a la época de las cavernas. Si progenitores, educadores y compañeros son objeto de la violencia de nuestros más jóvenes, ¿qué no será con un desconocido?. “Malos tiempos para la lírica” es lo que cantaban hace ya unos cuantos años, allá por los 80, Golpes Bajos. Y malos tiempos son los que corren, hoy en día, para nuestros pequeños, porque a estas alturas conviene preguntarnos ¿dónde ha quedado la inocencia de la niñez?

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