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Maragall, el señor (feudal) de la doble moral

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
martes, 3 de octubre de 2006, 00:38 h (CET)
El hombre se tropieza mil veces con la misma piedra y no aprende. Eso le ha pasado una vez más a Maragall, el de la doble moral. Así, durante la V conferencia nacional del PSC ha dicho: “Ahora que los portugueses quieren ser españoles, que se preparen los castellanos”. Todo ello al hilo de esa encuesta que afirma que un 28% de los portugueses parecen querer formar un Estado con España.

Otra vez Castilla como culpable, otra vez Castilla asfixiante dominadora, otra vez la rica y poderosa Castilla. ¡Pobre Maragall, el de la doble moral. ¿Cuánto tiempo hace que no se da un paseo por Tierra de Campos, por la montaña palentina, por la sierra de Ávila, por los montes de Toledo? Cataluña será grande y eterna pero sus dirigentes no tienen por qué serlo. Actualícese, señor Maragall, el de la doble moral y dé una vuelta por la Castilla de verdad, no por la de las rancias novelas.

Maragall, el de la doble moral, se empeñó en conseguir que los famosos papeles de Salamanca volvieran a Cataluña, pero el interés de los catalanes por “sus” papeles ha sido tanto que lo que iba a ser una gira por toda Cataluña se ha convertido en una exposición permanente en un local de las Ramblas que nadie visita. Sin embargo, Maragall y su doble moral no pueden aceptar que por la misma regla de tres se devuelvan a Castilla los cientos de piezas maestras de la riquísima imaginería castellana que llenan las salas del museo Marès, por ejemplo. Maragall, el de la doble moral. O la ley del embudo, para mí lo ancho y para los demás lo estrecho.

A los pocos castellanos que van quedando no les preocupa nada que algún día los portugueses y los españoles formemos una sola nación. Nada. Los castellanos nunca se han sentido preocupados por portugueses, gallegos, andaluces o catalanes. A lo mejor por eso hay tal explosión de riqueza en villas y capitales castellanas, plagadas de industrias florecientes, de habitantes jóvenes y emprendedores, por eso Castilla es un polo permanente de atracción de hombres y mujeres, de empresas, de capitales, de trabajo, de juventud, por eso Castilla tiene tal influencia en las instituciones del Estado, en la cultura del Estado... y en sus presupuestos, claro, que destinan una riada de millones de euros para.... Cataluña.

Quizá por eso, porque a nadie le preocupan los catalanes sino las catalanadas de algunos catalanistas, andan en Castilla locos escogiendo qué autovía inexistente van a utilizar para ir de Valladolid a León, por eso tardan tanto en decidir si utilizan el AVE, que no existe y que cuando llegue será un triste remedo del tren veloz que llega a otras regiones, o el avión de hélice para ir a Madrid desde cualquier capital de la región más extensa de la Unión Europea. Quizá por eso Castilla es una de las regiones más despobladas, envejecidas y desindustrializadas, quizá por eso Castilla se parece tan poco a Cataluña, señor Maragall, el de la doble moral.

Quizá por eso, por dejadez y falta de preocupación, Castilla anda dividida en cinco regiones autónomas de segunda regional mientras en Cataluña tienen el Estatut que tienen. Aunque todavía está por aclarar qué papel desarrollaron, junto a un Estado genuflexo y entregado, los partidos nacionalistas periféricos cuando la configuración de la España de las autonomías, por qué y por quién se impulsó la división de Castilla, por qué no interesaba una Castilla fuerte y poderosa, con Madrid, tal vez, como capital.

Así es Castilla, señor Maragall, no pinta nada en una España que parió y contribuyó a hacer grande pero que sin embargo consiente que la robe, la ignore, se burle de ella y la desprecie, una España con la que se la equipara y confunde interesadamente, una España que la asimila con el mismo régimen político que la destruyó, trasladó sus industrias y contribuyó al vaciamiento de sus campos, pueblos y ciudades. ¿Es que no hubo catalanes, vascos, extremeños, andaluces o baleares que apoyaran física y emocionalmente, política económica y militarmente al franquismo?

Y ahora dígame, señor Maragall, el de la doble moral, ¿de qué se van a enterar los castellanos?

PD Señor Maragall, ¿Cuántos castellanos forman parte de su PSC, le oyeron decir esto y no se levantaron a hacerle un corte de mangas?

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