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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Se levanta la veda de precampaña

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 2 de octubre de 2006, 01:51 h (CET)
La legislación marca un tiempo, poco antes de las elecciones, para que los diversos partidos nos machaquen con su cantinela de promesas pocas veces cumplidas. Pero la verdad es que varios meses antes de que los ciudadanos tengamos que pasar por los colegios electorales y depositar en la urna la correspondiente papeleta todos los partidos comienzan a poner en marcha su maquinaria electoral con el fin de aparecer lo más posible en los medios de comunicación. Y para ello se inventan toda clase de actos, convenciones o reuniones multitudinarias donde poder dirigirse a los suyos halagándoles los oídos con aquellas palabras que desean escuchar. Los catalanes en el plazo de un mes acudirán a las urnas para elegir al sucesor de Maragall, el resto de españoles lo haremos el último domingo del próximo mayo para elegir alcaldes y presidentes de las CC.AA. Todavía es pronto, aún faltan ocho meses, pero todos comienzan a mover ficha, los que detentan el poder aprovechan el Boletín Oficial y los otros, los que aspiran al mismo, los recursos que tienen a su alcance: las promesas de todo lo que harán si salen vencedores.

En Catalunya ya han comenzado a llegar los “manás” electorales, a los habituales a determinados tramos de autopistas de peaje se les va a rebajar su importe mientras el Sr. Montilla ha anunciado “libros gratis para todos” sin especificar cuánto costará esa gratuidad a los catalanes. Los ciudadanos deberíamos exigir a los políticos que cada vez que hagan una promesa electoral la cuantifiquen económicamente. Los presupuestos son limitados y si destinamos parte de su importe para una partida “libros gratis” tendremos que sacarlo de otra y los electores tenemos derecho a saber cual será la partida esquilmada por promesas que muchas veces están bordeando la pura demagogia.

Mi Comunitat- la valenciana, que no la de vecinos- es la segunda en endeudamiento. Los valencianos debemos ya 10.295 millones de euros y si nos atenemos a la ratio deuda/PIB somos los campeones ya que nuestra deuda es del 11’40 del Producto Interior Bruto de la Comunitat. Nuestra televisión pública, altavoz propagandístico del Gobierno de turno, superará el año próximo los 1.000 millones de euros en deuda y este viernes el Consell aprobó que en la ley que acompañará a los Presupuestos del 2.007 se insuflen 65 millones de euros a diversas empresas públicas para evitar su caída en situación de quiebra.

Pues a pesar de todo esto en la misma tacada se ha aprobado una disposición gracias a la cual se reducirán los ingresos del Gobierno valenciano en 175 millones de euros. Comienza a ser interesante, si uno dispone de bienes y buenas rentas, avecindarse en tierras valencianas. Aquí queda, a partir del próximo enero, abolido el impuesto de sucesiones, una medida que supondrá el ahorro de 152 millones de euros especialmente para las clases medias y altas. También se deja sin efecto el impuesto existente sobre las donaciones, otros 11 millones de euros que no entraran en la caja de la Generalitat, y el resto, hasta los 175 millones, se evaporará en diversas bonificaciones y deducciones en el IRPF como la destinada al derecho a deducir 400 euros a las madres trabajadoras con hijos de cuatro y cinco años.

Ya lo ven, mientras Pla contraataca con una moción de censura que tan sólo le servirá para poder hablar 90 minutos en las Corts valencianas, Francisco Camps le lanza a la cara el DOGV, el diario oficial, y la legislación vigente. Y muchos valencianos nos preguntamos si seguiremos endeudándonos más y más e hipotecando a los gobiernos que puedan venir en años posteriores y también si los 175 millones de euros que se dejará de ingresar pudiesen servir para que muchos de nuestros niños den clases en aulas y no en barracones, nuestros ancianos tengan una buena asistencia social en el ocaso de su vida o bien para paliar el déficit de médicos que padecemos. Pero todo esto no es electoral ni mediático, lo mejor para conseguir votos es rebajar los impuestos a algunos ciudadanos aunque el resto tenga que ir mendigando sus derechos. Y aún nos queda mucho por ver hasta que llegue Mayo.

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