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El Presidente humilla España reuniéndose con Torra, un independentista inhabilitado

La entrada del nuevo ejecutivo que nos ha preparado el señor Sánchez, ha sido a paso de carga de caballería
Miguel Massanet
miércoles, 22 de enero de 2020, 10:17 h (CET)

Se masca la jugada preparada por el señor Pedro Sánchez para contentar a ERC; algo que nos va a dar la medida de hasta dónde este presidente que, entre todos, hemos permitido que se instalase en la Moncloa, en cuanto a su capacidad para saltarse todos los cinturones rojos que la Constitución ha sido capaz de crear para salvaguarda a España, su unidad y su democracia; algo que sólo hace unos meses nos hubiera parecido inaudito pero que, a medida que van trascurriendo los días de este nuevo gobierno que nos toca padecer, se hace más palpable, más evidente y más repugnante para todos los españoles, que nunca llegamos a creer que sería posible que este país llegara a tal grado de degradación política. Pero, si ello ha llegado a ser posible ha sido gracias a que, en este país, se ha perdido la noción de la decencia, la memoria de lo que hicieron los socialistas bajo el nefasto gobierno de Rodríguez Zapatero ( un sujeto al que todavía se le permite ir intrigando, para que siga esparciendo cizaña por todos aquellos estamentos que frecuenta, aquellos países que le han permitido intervenir en sus propios asuntos y aquí, en su propio país cuando, apenas hace unos pocos años, su incapacidad para gobernar por poco nos lleva a la quiebra soberana) y las contradicciones, evidentes, palmarias, repetitivas y, a todas luces, encaminadas a valerse de la buena fe de algunos; el fanatismo de otros contra la derecha; el sectarismo de los nostálgicos de aquella II República que nos llevó a la Guerra Civil o aquellos que intentan valerse de la izquierda española para, conociendo la debilidad de los nuevos gobernantes, aprovecharse de ello para ir dando pasos hacia su objetivo final: la independencia de Cataluña y el País Vasco del resto de la nación española.


Lo cierto es que, la entrada del nuevo ejecutivo que nos ha preparado el señor Sánchez, ha sido a paso de carga de caballería, abriendo todos los frentes por los que piensan que pueden perjudicar a sus adversarios políticos, con la evidente intención de anularlos, amedrentarlos, impedirles reaccionar y cerrarles todas las puertas, mediante un nuevo “cinturón sanitario”, al que se le añadirá, ya se está haciendo, el refuerzo de un cinturón informativo, de modo que se deje a la derecha sin voz para defenderse, aunque es cierto que siempre quedará VOX, un partido que, pese a los intentos de derecha e izquierda de acabar con él, no pierde comba y va consiguiendo, cada día, nuevas afiliaciones; de modo que, hasta sus más cerriles enemigos, tienen que admitir que va avanzando en número de escaños, si es que se diera el caso de que ahora se celebrasen unas nuevas elecciones. De momento, el tándem Sánchez – Iglesias se están apuntando, utilizando el desenfado que les es peculiar, los primeros tantos en lo que constituye la mayor operación de intento de control de la Justicia en España, por parte del Ejecutivo. Con la desvergüenza con la que vienen actuando, su poca preocupación por saltarse las reglas, su indiferencia hacia la opinión popular, que saben que, si de momento pudiera expresar una cierta estupefacción, al poco tiempo piensa que, si se trata de ningunear a la “derechona”, todo está perdonado.


Cuando el señor Casado se hizo cargo del PP, venciendo en la votación que tuvo lugar a su adversaria, la señora Sáez de Santamaría, ya escribimos que se vería obligado a pasar un Vía Crucis político, que sus posibilidades de vencer estarían, durante algún tiempo, años, bloqueadas por la izquierda, que supo sacar tajada de los casos de corrupción que se dieron en el seno del partido de Fraga y que, debería resignarse a pasar un tiempo en que los que iban a gobernar serían los otros. Hasta ahora parece que se está siguiendo este itinerario, si bien nunca pensamos que lo iba a recorrer el partido socialista de la mano de Podemos y, aún menos, que el personaje que acompañaría en esta aventura al líder del PSOE, señor Sánchez, sería un sujeto como el señor Pablo Iglesias, un detractor furibundo de la Constitución, que ahora ha prometido cumplir y defender. Mientras esperamos, pacientemente, que a estos que nos gobiernan les llegue el momento en el que se les aplique la “capitis deminutio máxima”, algo que algún día va a tener lugar, se trata de resistir, amarrarse los machos y procurar no cometer errores garrafales que pudieran ahondar en esta brecha que se ha abierto entre, una importante parte del pueblo español y los partidos conservadores.


Hete aquí que, lo que parece que está tramando nuestro “habilidoso” señor Presidente, sería utilizar el Congreso de Diputados, en el que tiene una débil, pero suficiente mayoría para proponer, con grandes posibilidades de sacarlo adelante, un cambio del Código Penal. No para mejorarlo, ponerlo al día o endurecer las penas para los traidores a la patria y castigar con la mayor dureza cualquier intento de poner en peligro la unidad de la nación española, sino para adaptarlo a las conveniencias del gobierno socialista. Ya que, el TS, no tuvo el valor de defender la aplicación del delito de rebelión, a los políticos catalanes que se habían insurreccionado contra el Estado de derecho; se podría pensar que era preciso adaptar la tipificación de tal delito de manera que no fuera necesario, para estimar que existiera tal delito, el levantamiento en armas, sino que se incluyera que las modernas técnicas para presionar de una forma eficiente al Estado, también debieran considerarse como modalidades del delito de rebelión.


Pero no es por aquí por donde intenta entrar en un cambio del CP, el señor Pedro Sánchez; antes bien, como los políticos catalanes, especialmente los que han sido castigados con las penas mayores, como es el caso del señor Junqueras que fue condenado a 13 años, lo fueron por haber cometido el delito de sedición, ahora se trata, una vez que ya se ha ocupado a poner una fiscal, la señora Delgado, que sabe que será sumisa a sus órdenes, en el cargo de Fiscal General del Estado; de poner en marcha al Legislativo para que le ayude a poder cumplir con las promesas que se les hicieron a los que negociaron el apoyo de ERC a la investidura del actual presidente. Efectivamente, se trata de poner en libertad cuanto antes, no a través del sistema más lento de los distintos grados penitenciarios que se les conceden a los presos, según sean sus condenas que, por otra parte, requieren para que se les concedan, un arrepentimiento que parece que, por lo dicho últimamente por el señor Junqueras, no está dispuesto a manifestar, desde el momento en que parece decidido a seguir intrigando para conseguir su objetivo: la independencia de Cataluña. El medio: rebajar en el CP la calificación del delito de secesión y disminuir las penas que este grave delito tiene asignadas. Todo en favor de los intereses de ERC que, evidentemente, si consigue que se produzca el cambio en el CP, significará un importante triunfo para ellos y un varapalo para la Justicia española.


Pero no nos olvidemos de que, Dios mediante, si no decide impedirlo con un milagro, se va a producir uno de los actos más humillantes en los que pude incurrir un gobierno de una democracia. El señor Sánchez ha decidido ir a entrevistarse con un señor que, aparte de su condición de separatista declarado, de ser uno de los que más han violado las leyes en nombre de la Cataluña independiente y, por si fuera poco, colaborador fiel del señor Puigdemont, un fugado de la Justicia con el que se entrevista habitualmente, se trata de un personaje evidentemente desequilibrado del que, según ha manifestado su propio equipo, sólo estaría dispuesto a tratar de independencia. Para más INRI, resulta ser que el señor Torra ha sido inhabilitado para ostentar cargos públicos y, a pesar de ello, insiste en desobedecer a la JEC, negándose a abandonar su cargo como diputado hasta que se haya dictado la sentencia del TS que confirme la inhabilitación o, no creemos que suceda, la declare improcedente. No le importa un ardite, a nuestro nuevo Presidente del gobierno, el que esta reunión tenga lugar, de tú a tú, con un señor que va a quedar inhabilitado para ejercer cargos públicos; con un individuo que va a tener que ceder su cargo de Presidente de la Generalitat a otra persona; con alguien que haya puesto de chupa de dómine, desde a la monarquía hasta la Justicia y los tribunales españoles, siendo el primero en desobedecer y hacer desobedecer, todas las sentencias del TS y del TC, que se han dictado para intentar detener los actos de rebelión que se han producido en la comunidad catalana..


O así es como, señores, desde la óptica de un simple ciudadano de a pie, vemos como aquellas desgracias para la nación española, que empezamos a barruntar cuando el señor Sánchez consiguió la hazaña de ser repuesto como líder del PSOE, después de que había sido apartado, por sus propios compañeros, de la secretaría general del partido; no sólo se están cumpliendo al pie de la letra, sino que con una virulencia, un extremismo, una intolerancia y una demagogia que nos hace pensar que, si no se reacciona, no se intenta defender la democracia de la que hemos estado gozando desde que se produjo el fallecimiento del anterior Jefe del Estado, o los partidos que se oponen a que sigamos sujetos a estos cambios que se nos vienen anunciando, no toman las medidas precisas, no se olvidan de sus diferencia o no dejan de tomar decisiones cada uno por su lado; es muy posible que esta pesadilla que estamos sufriendo se prolongue más de lo que nos pudiéramos imaginar y, en consecuencia, la degradación de nuestra economía, la caída del empleo, la insostenibilidad de nuestra industria, la confianza del resto de naciones en cuanto a las inversiones en nuestro país o, incluso, nuestra permanencia como miembro de la UE, pudieran quedar en entredicho, si continuamos en manos de un gobierno de cariz comunista y con participación de relevantes figuras que han tomado parte activa en la destrucción de democracias de los países sudamericanos, como Venezuela y Bolivia.

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