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Etiquetas:   Perroflauteando   -   Sección:   Opinión

Este espejismo de democracia tiene un precio

Democracia es el gobierno del demos (pueblo)
Luis W. Sevilla
@LuisWSev
viernes, 24 de enero de 2014, 08:40 h (CET)

cerillas
En este comienzo de año hemos asistido a dos enfrentamientos entre el sistema de poder y la población, en nuestra muy avanzada y civilizada Europa, que han tenido un desenlace muy poco habitual y que tanto con el desarrollo del enfrentamiento como con su resultado final nos permiten vislumbrar como son las costuras del sistema, como está atrapado en su propia mentira, y como podemos presionar por esas costuras para conntraponer una vida posible y digna a su dominación y opresión.

El sistema es, por supuesto, el de dominación de la población en general a través del capitalismo, el consumismo y la opresión mediante el ejercicio del poder de espaldas a las necesidadades de toda la población, de manera que los más débiles y necesitados sean siempre los más desasistidos y puteados. Las herramientas principales son el capitalismo y una espejismo de democracia. Los dominadores son, claro, la ínfima minoría de los más ricos de cada país y del planeta (20 personas en España ingresan lo mismo que el 20% de la población más pobre. 85 personas en el mundo ingresan lo mismo que los 3.500 millones más pobres).

Gamonal: El bulevar no se hará
El viernes 10 de enero nos enteramos de España de que existía un barrio en Burgos llamado Gamonal, en el que viven 70.000 personas (la tercera parte de la ciudad). Que iban a construirles un bulevar muy chulo y un aparcamiento subterráneo muy práctico, y que unos cientos de vecinos del barrio no querían y habían quemado contenedores, tirado piedras, y la policía había cargado contra ellos.

Durante los siguientes días la oposición de los vecinos contra el bulevar se hizo más férrea y más numerosa, pasando de los 500 iniciales a más de 4000 el 14, con más de 200 policías reprimiendo las concentraciones, las manifestaciónes y la actividad de los vecinos (incluida la circulación nocturna, implantando un toque de queda sin declararlo). A lo largo de la semana hubo detenciones y manifestaciones cruzadas en los medios de comunicación criminalizando a los vecinos.

Finalmente el 17 por la tarde el alcalde anunció la paralización definitiva de la obra. Habían salido a la luz los manejos por decenios de un constructor actuando de oligarca y de los políticos plegados a su servicio. La apariencia de legalidad de la obra había saltado por los aires. Las demandas de la población, gracias a su unión y firmeza en la lucha, y en contra de la voluntad de los políticos de la ciudad, tendrán una oportunidad de ser atendidas.

Hamburgo: Rote Flora se queda
Como ya conté la semana pasada en Hamburgo tomado por la policía las reivindicaciones vecinales a favor de las actividades culturales, sociales y políticas que una parte de los vecinos tenía organizada a través del centro Rote Flora, que iba a ser demolido o reformado y cuya defensa ha estado reprimida tan duramente por la policía como para declarar en estado de excepción el centro histórico, van a continuar a pesar de todo el despliegue de medios que se hizo para anular las necesidades y la voz de los ciudadanos..

El distrito de Altona, donde se encuentra el Rote Flora, ha decidido cambiar el planeamiento urbanístico, publicando el viernes 17 de enero la ordenanza municipal de urbanismo en el Boletín Oficial de Hamburgo, de manera que tanto la rehabilitación como la demolición del mismo son imposibles. El ayuntamiento procederá a la recompra del edificio a su actual propietario.

Un proceso que en Alemania es habitual, el uso ‘ocupado’ o social de edificios sin uso, que termina de forma festiva en la fecha de puesta en marcha, ha sido sustituido esta vez por una batalla (bastante civilizada por parte de todos, con la excepción de la mani del 21 de diciembre) en la que la unión y la constancia de los vecinos de Hamburgo, la difusión del problema por toda Alemania y el mundo a través de las redes sociales y la extensión de la solidaridad por toda Alemania en forma de manifestaciones ha forzado a las autoridades a dar marcha atrás en su objetivo de beneficiar a la élites perjudicando con ello a los sectores de la población más necesitados, vulnerables o marginales.

Democracia es el gobierno del demos (pueblo)
Y es que la dictadura que de hecho vivimos, en España, Alemania y el resto del planeta, requiere en nuestro continente que sus decisiones se ejecuten sin publicidad, sin contestación, sin que se sepa. Los concursos público, las adjudicaciones de obras o servicios, los cambios en los usos del suelo … todas las decisiones políticas que de forma constante favorecen a unos pocos cientos, apenas miles en cada pais, requieren para seguir adelante la ignorancia de la población afectada, la falta de conocimiento sobre los detalles de los procesos de toma de decisiones y las ‘compensaciones’ que reciben los políticos que toman las decisiones.

Cuando esto no se cumple y suficiente cantidad de población se enfrenta durante suficiente tiempo y firmeza, los medios de comunicación alternativos tienen tiempo de investigar que es lo que sucede en ese caso para que los derechos y necesidades de los ciudadanos más pobres estén siendo pisoteados. La población de el resto de las ciudades inicia movimientos de apoyo porque nuestro sistema político carece por completo de mecanismos de participación ciudadana, Los gobiernos de turno utilizan sus fuerzas represoras como de costumbre, con contundencia, falta de respeto y sin cobertura de la ley en muchas de sus actuaciones.

Es entonces en estos casos en los que el foco de todo el mundo está apuntando a una acción, con una cierta pátina de legalidad, que vulnera a los más débiles y que ha puesto en marcha una dinámica de contestación y solidaridad creciente en número por parte de la población afectada y no, cercana y lejana, cuando el sistema tiene que dar marcha atrás y conceder que lo que se reivindica suceda. El pueblo unido contra el sistema funciona como un incendio en un bosque en verano, que amenaza con quemarlo todo. Los ricos y los que se enriquecen al favorecerlos saben que su modo de vida depende de que esto no pase, y pagan (a disgusto) el precio de seguir manteniendo a la mayor parte de la gente en esa ensoñación de democracia, en esa creencia de que las decisiones las toman sus representantes elegidos y lo hacen por el beneficio de todos.

Cuando la población se une y decide y se mantiene firme en su unidad y decisión, los políticos solo pueden acatar su decisión. Este es el precio de que parezca una democracia y ellos saben que de no pagarlo el orden real en el que los muy ricos mandan sobre todos no podría mantenerse. Gamonal y Hamburgo son solo el ejemplo más reciente de lo que consiguen la unidad y la firmeza frente al poder. El ejemplo a seguir.
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