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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

¿Qué fue del seny?

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
sábado, 30 de septiembre de 2006, 01:42 h (CET)
La penúltima acaecida en el oasis catalán, ese inmenso remanso de paz en donde cada vez se restringen más las libertades individuales, ha sido el anuncio pro selecciones catalanas en que aparece un niño vestido con la camiseta de la selección española de fútbol. Ya saben, ese anuncio financiado por una organización que no debe recibir apenas subvenciones públicas, donde se insulta, de nuevo, a los españoles. Y esta vez, además, utilizando a menores. Hete aquí que Ciudadanos por Cataluña y el Partido Popular acudieron, sorprendentemente, a un organismo dictatorial llamado CAC para tratar de evitar la emisión de dicho anuncio. Y digo sorprendentemente porque, en mi opinión, en lugar de acudir a órganos totalitarios debían de haber acudido al Juzgado de Guardia más próximo. El caso es que el CAC ha determinado que en el caso del nazi-anuncio la libertad de expresión es, justo al contrario que cuando dictaminan acerca de los contenidos de la Cadena COPE, el valor a proteger. ¡Qué casualidad! A la Ministra de Educación de ZP, Montilla y Pepiño, Mercedes Cabrera, la utilización de niños le parece “desacertada”. Fin de la crítica. ¡Oh sorpresa!

También ha sido en Cataluña en dondeha sido éxito de ventas un trabajo universitario de un alumno llamado Alvaro Vioque, el cual se presupone que con motivo del gustirrinín que el trabajo-libelo provocó en algún profesor universitario, fue publicado en forma de libro-panfleto, titulado “Les barbaritats de la COPE”. Hasta aquí muy bien. Pero es que el autor se inventó, directamente, al menos algunas de las citas que en él aparecen. Citas que ponía en boca del locutor radiofónico Federico Jiménez Losantos. ¡Cómo sería la manipulación que el propio CAC, que raudo y veloz acudió a estudiar las "barbaritats" por si era necesario sancionar a la COPE, tuvo que reconocer que no encontraba por ninguna parte las declaraciones que el alumno aventajado catalán ponía en boca del locutor! Eso sí, el tal Vioque, una vez descubierto el pastel, declaró que “por ahora no tengo nada más que decir”. Y, efectivamente, lleva meses guardando silencio.

Una llamada Coordinadora de Asociaciones para la Lengua (CAL, no CAC), que seguro que también se financia sólo con medios privados, ha exigido que a la Feria del Libro de Frankfurt sólo viajen autores que escriban sus libros en catalán. Vamos, que piden que los editores no puedan elegir libremente a quién llevan a las ferias. Es lo que se podría llamar la internacionalización de la paletada.

¿Y Rufianes? Ya saben todos que “Rufianes son todos”. No hace falta que me extienda. Eso por no hablar del precioso artículo que un tal Oriol Malló dedicó a Albert Boadella y Arcadi Espada en el diario “Avui”, ese periódico que no vende nada pero que es financiado, entre otros, por la Generalitat, propietaria de un 20% de su accionariado.

En los medios de comunicación de Cataluña, fiel espejo de su clase política, los insultos hacia los no nacionalistas se han convertido en el pan nuestro de cada día. El desprecio hacia los españoles, expresado de la forma más ordinaria y soez posible, ya no es noticia. Y yo cuando leo estas cosas no puedo evitar preguntarme si eso que nos contaban del “seny” no fue acaso siempre una burda mentira. Porque, si no lo fuera… ¿qué fue del seny? ¿ha quedado acaso oscurecido por el nacional-socialismo y el pensamiento único nacionalista imperante en aquella tierra? ¿ha triunfado la palurdez sobre el sentido común? ¿o es que acaso la brecha entre la clase dirigente, los medios de comunicación y la ciudadanía se ha hecho ya tan grande que cualquier parecido de los primeros con los pensamientos, preocupaciones e inquietudes de los últimos es mera coincidencia? Necesito que alguien me lo aclare.

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Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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