|
Animo Darío
Antonio Álvarez
El pasado domingo a muchos nos dejó escalofriados la noticia de que Darío Silva, popular futbolista uruguayo, había sufrido un grave accidenten de tráfico. Pero aún peor nos quedamos cuando tuvimos conocimiento de la amputación de su pierna derecha. ¡Parece mentira lo que puede cambiar la vida en cuestión de segundos! Aunque la noticia es mala, hemos de reconocer que pudo haber sido peor. La magnitud del siniestro fue brutal: a Darío le cayó un poste de iluminación encima.
Darío Silva fue un jugador controvertido e impetuoso. A pesar de ser delantero, no era un goleador nato. Sin embargo, era un obrero sobre el campo y desquiciaba a todo aquel que no formara parte de su equipo. Fue en Málaga donde, quizás, desplegó su mejor fútbol. Darío Silva siempre llevaba consigo su estilo polémico y provocador, dando siempre el 120% por el club que le pagaba.
Pero sobre todo esto, Darío Silva es una persona. El martes en el partido frente al Dinamo de Kiev, Sergio Ramos llevaba una camiseta del uruguayo.
Decía el andaluz que Darío fue de los que más le ayudó cuando, no hace mucho, debutó en el Sevilla. Contaba, también, Ramos, que Silva solía tener un chofer, porque no le gustaba mucho conducir.
Parece mentira, ¿verdad? Cuanto más tememos a una cosa, y más ponemos de nuestra parte para que no nos pase nada, resulta que al final, como si el destino estuviera escrito, esa cosa a la que le tienes un enorme respeto acaba con tu vida. Silva ha salido vivo esta vez. Pero muchos otros no. En la carretera quedaron Fernando Martín, Juanito o Petrovic. Pero es que también han quedado algún familiar o amigo.
La carretera no distingue a las personas. Nos trata a todos por igual. Por ello, le pido a usted, que mira ahora mismo a la pantalla, que respete a la carretera, que no corra, que guarde la distancia de seguridad y que no adelante si la situación no es del todo favorable, para que la próxima semana me pueda seguir leyendo. Y la siguiente, y la siguiente…
|