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Las amenazas serán contrarrestadas

Nikolai Bordiuzha
Redacción
sábado, 30 de septiembre de 2006, 01:42 h (CET)
Los quince últimos años, además de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en el espacio pos-soviético aparecieron otras organizaciones regionales. En vista de ello, suele surgir el interrogante: ¿no serán otras estructuras las que cumplan las funciones de la CEI? Mi respuesta es unívoca: los Estados limítrofes, situados en la misma región, no pueden por menos de tener una organización que les permita mantener contactos y coordinar acciones a nivel de política común, y, además, teniendo en cuenta tanto la infinidad de problemas acuciantes que enfrenta la Comunidad.

En efecto, la actividad de la CEI podría ser más eficiente, problema que ahora se discute ampliamente. No se descarta la posibilidad que en el futuro, la CEI se limitará a resolver los problemas de carácter general, mientras que en el marco de la Comunidad Económica Euroasiática (CEE) y la del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) se dará solución a los de carácter concreto.

En los años de su existencia, el Tratado de Seguridad Colectiva no sólo se convirtió en instrumento destinado a mantener estabilidad en la región, sino que devino factor efectivo de los procesos integracionistas que se desarrollan en la CEI. Hemos conseguido un alto nivel de cooperación con la CEE, porque no existe la economía sin seguridad ni la seguridad sin economía. Vemos la necesidad real de que estas dos organizaciones estén integradas al máximo en interés recíproco.

Ya ahora, paralelamente con la CEE tratamos de solucionar, por ejemplo, los problemas migratorios. Pero si la Comunidad Euroasiática da prioridad a los problemas de la migración laboral (control, orden de registro, administración de los procesos migratorios), nuestra entidad se ocupa de los relativos a la migración ilegal y la migración a la CEI de terceros países.

En cuanto a la fusión de las dos organizacionesón, a este respecto hay muchos pro y contra. Creo que de ser unificada la CEE con la OTSC se formará una estructura complicada en demasía. Podrán aparecer problemas capaces de obstaculizar el arreglo expeditivo de las situaciones que puedan surgir. Aunque, por otra parte, la unificación permitirá evitar la duplicidad de funciones y reducir el personal. Aún no puedo afirmar que sería más conveniente; es necesario examinar a fondo ese problema.
En todo caso, actualmente nadie tiene dudas respecto a la eficacia de la OTSC que goza de creciente prestigio entre otras organizaciones internacionales. Estoy convencido de que nadie es capaz de combatir en solitario el terrorismo y el narcotráfico. Solamente se podrá conseguirlo con esfuerzos mancomunados de todos los Estados, de todas las estructuras internacionales. Mantenemos contactos con la Organización de Cooperación de Shanghai (OCSh) y el Centro Antiterrorista Regional. Ahora se está concordando el protocolo de colaboración entre la OTSC y la OCSh en amplio formato. Es un elemento importante, ya que consideramos la garantía de la seguridad en el Asia Central como derrotero clave de nuestra labor. Creo que las relaciones con nuestros colegas en esa región se desarrollan con buen éxito.

Se está intensificando la cooperación bilateral. La reciente decisión de Uzbekistán de reintegrarse a la OTSC cambia radicalmente la situación geopolítica no sólo en el Asia Central, sino también en todo el espacio pos-soviético. Desde hoy Uzbekistán actuará de común acuerdo con otros países miembros de la OTSC, lo que arreciará al máximo la réplica a las embestidas y amenazas terroristas. Lo antes posible (con anterioridad a 2008) Tashkent se unirá a casi 70 tratados y convenios internacionales existentes en el marco de la OTSC.

Nuestro organismo es miembro con derechos plenos del sistema de seguridad internacional. En muchos aspectos su efecto depende de la capacidad de los Estados miembros de emprender acciones concordadas y del grado de coordinación en materia de la política exterior.

En lugar de una unión política militar, queremos crear una organización internacional de carácter universal capaz de dar una réplica contundente y oportuna a cualquier desafío.

Los contactos con la OTAN se hallan congelados, y no por culpa nuestra. No dramatizamos la situación, ya que esas relaciones no son prioritarias para nosotros. A mi modo de ver, hay que hacer hincapié en la colaboración con la Organizacion de las Naciones Unidas, ante todo, con su Comité antiterrorista.

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Nikolai Bordiuzha, Secretario General de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), RIA Novosti.

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