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Etiquetas:   ISRAEL   PALESTINA   -   Sección:   Internacional

Sharon, el fin de una era para el Estado de Israel

El ex primer ministro fallece a los 85 años
Redacción Siglo XXI
@DiarioSigloXXI
sábado, 11 de enero de 2014, 13:13 h (CET)
Con la muerte de Ariel Sharon desaparece una de las figuras más instrumentales y controvertidas de la política regional en las últimas décadas, así como el penúltimo político israelí relacionado directamente con la creación del Estado judío moderno --junto al presidente Shimon Peres--; un hombre demonizado por palestinos y sectores de izquierda de la sociedad israelí, pero considerado un héroe por la derecha y los estamentos militares del Estado hebreo.

Sharon (nacido el 26 de febrero de 1928 como Ariel Scheinermann en la Palestina Británica) ha participado en mayor o menor medida en todos los acontecimientos que han definido la historia de la región, desde la guerra del Sinaí de 1956 hasta la desconexión de Gaza en agosto de 2005.

Sharon estuvo también involucrado la matanza en los campos de refugiados libaneses de Sabra y Chatila en 1982 --que la ONU tachó de "genocidio" y de la que Sharon fue declarado "responsable indirecto" por una comisión de investigación israelí--, originó la Segunda Intifada palestina tras una polémica visita a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén en 2000 y su figura afectó en tal medida a la sociedad israelí que Yigal Amir, el ultraderechista israelí que asesinó al primer ministro Isaac Rabin en 1995, llegar a reconocer a Sharon como figura de influencia en sus actos.

Sharon pasó su adolescencia en la Haganá, la organización paramilitar de autodefensa judía creada en 1920 y germen de las actuales Fuerzas de Defensa de Israel, el Ejército israelí. Con solo 20 años, Sharon fue nombrado comandante de la brigada Alexandroni en la guerra árabe-israelí de 1948. Tres años después llegaría su primer gran golpe de efecto en su carrera militar, la creación de la Unidad 101, especializada en operaciones de infiltración y eliminación de milicianos árabes.

La Unidad 101 fue considerada por Israel como un "éxito extraordinario", en palabras del entonces jefe del Estado Mayor, Moshe Dayan. Sin embargo, otros analistas consideran a la unidad como un escuadrón de la muerte, responsable de la masacre de 69 civiles durante una redada en la localidad de Qibya (en la entonces Cisjordania jordana), que llevó al departamento de Estado de EEUU a suspender temporalmente la ayuda a Israel, que a su vez responsabilizó del ataque a un grupo de civiles israelíes.

Sharon ascendió progresivamente en el escalafón según se granjeaba su reputación como brillante estratega en la guerra de Suez de 1956, en la guerra de 1967 y en el conflicto de 1973, donde Sharon lideró la división que bloqueó el avance del Tercer Ejército egipcio y dio un vuelco a la guerra. Dos meses después, Sharon inició su carrera política como diputado del entonces recién creado partido Likud. Tras cuatro años de preparación como ministro de Agricultura, su primera gran oportunidad política llegó en 1981, como ministro de Defensa a las órdenes de Menachem Begin.

Un año después, Sharon invadió Líbano sin informar explícitamente al primer ministro Begin, con el ambicioso deseo de instaurar en el país un Gobierno cristiano que firmara un tratado de paz con Israel y erradicara la infraestructura de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Y si bien la operación desembocó en la expulsión del país de la OLP, también originó uno de los episodios más sangrientos de la historia reciente de la región: la masacre de entre 750 y 3.500 palestinos y chiíes libaneses en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, bajo control israelí, a manos de "Las Juventudes", la milicia cristiana libanesa liderada por el fallecido Elie Hobeika.

La investigación posterior concluyó que el Ejército israelí fue responsable indirecto de la matanza, al quedarse de brazos cruzados mientras se producían los asesinatos. Sharon asumió la responsabilidad personal del incidente y abandonó el cargo de ministro en 1983.

Líbano, argumentó el diario británico 'The Guardian', "casi fue la perdición de Sharon", quien pasó los años siguientes entrando y saliendo de diferentes gobiernos, y pulió su mensaje político a favor del colonialismo y del nacionalismo, alimentando la tensión interna durante las negociaciones israelo-palestinas de los acuerdos de paz de Oslo que derivaron en la creación de la Autoridad Palestina. La presión estalló con el magnicidio en 1995 de Rabin por disparos del estudiante ultraortodoxo Yigal Amir. "Gente como Sharon tenía razón. Este acuerdo (Oslo) iba a llevarnos al desastre", declaró Amir desde la cárcel.

Sharon moderó su discurso durante los dos años siguientes. Como ministro de Exteriores durante el primer mandato de Benjamin Netanyahu, Sharon aceptó la retirada israelí de parte de la ciudad cisjordana de Hebrón y aceptó a regañadientes la retirada de las fuerzas israelíes de un 13 por ciento de Cisjordania.

El 28 de septiembre de 2000, Sharon, entonces líder de la oposición, realizó una visita a la Explanada de las Mezquitas, el lugar más sagrado del Judaísmo y el tercero en importancia del Islam. La visita, según Sharon, tenía un carácter de investigación. "Quería ver si los árabes estaban realmente destruyendo los restos del Templo", declaró posteriormente a 'The New Yorker'. Para los palestinos, fue la chispa que encendió la Segunda Intifada, un levantamiento que en los cinco años siguientes se cobraría la vida de casi un millar de israelíes y más de 3.000 palestinos.

Sharon proporcionó un golpe político magistral a Netanyahu, su rival en el Likud, y llegó al poder en 2001 tras una victoria electoral aplastante. Dos años después comenzó sus planes para formalizar la retirada de Israel de la Franja de Gaza, una "desconexión unilateral" con el triple propósito de "incrementar la seguridad de los residentes de Israel, aliviar la presión sobre el Ejército y reducir la fricción entre israelíes y palestinos".

Si bien algunos entienden esta decisión como fruto del desgaste de la Segunda Intifada, el primer ministro también buscó consolidar los avances territoriales obtenidos; una estrategia militar, acompañada por la continuación de su política de asesinatos selectivos contra líderes de los grupos islamistas palestinos Hamás y Yihad Islámica.

La desconexión hizo perder a Sharon numerosos apoyos en el Likud. Sharon abandonó el partido en noviembre de 2005 y fundó una nueva formación política, el centrista Kadima, con la que aspiraba a recuperar el cargo, hasta que sufrió el primer ataque el 18 de diciembre de 2005: un leve infarto cerebral que degeneró en hemorragia solo tres semanas después. Sharon cayó en coma profundo y permaneció en coma hasta el día de su muerte.

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