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Etiquetas:   Punto crítico   -   Sección:   Opinión

Debate sobre el Estado de la Comunidad de Aragón

Raúl Tristán

viernes, 29 de septiembre de 2006, 04:46 h (CET)
No cabe duda. Pese a quien pese, el Gobierno de Aragón de bicéfala cabeza, la resultante de la suma Iglesias (PSOE) y Biel (PAR), goza de buena salud.

El Debate sobre el estado de la Comunidad ha dejado clara la posición en la que se encuentran Iglesias y Biel en el panorama político que se abre ante nosotros, de cara a las próximas elecciones locales y autonómicas. Y esa posición es la de una fuerza y una estabilidad sorprendentes.

Iglesias ha salido al ruedo con la muleta más fina, y ha demostrado que su silencio es, en muchas ocasiones, muestra de un saber callar.

Sí, porque cuando Iglesias habla, lo hace en tono tan comedido y respetuoso que, en general, sus opositores no tienen argumentos con los que atacarle. Y en ese Debate, aún les ha sorprendido más si cabe, pues él mismo se ha atribuido el papel de abogado del diablo, siendo el vocedaor de los errores, faltas o pecados de su Gobierno. Hasta siete, como los capitales, han sido las "faltas" que Iglesias ha destacado como compromisos no cumplidos, como capítulos pendientes de escribir en el libro del gobierno de nuestra Comunidad.

Es cierto que se ha regalado atribuyéndose éxitos que no son consecuencia directa de sus acciones, pero esos es lo común y habitual en un político, lo contrario sería estúpido.

Iglesias es de admirar en cuanto que su tono y modales, sus ademanes son correctos e impecables en todo momento, ya sea recibiendo los ataques furibundos, las réplicas desatentas o las negaciones de saludo del malencarado representante de CHA, que debería volver de nuevo al parvulario, a recibir la mínima educación exigible en uno de nuestros representantes (que no el mío, por supuesto), o haciendo cintura ante las "medidas" palabras del PP, amedrentado por el hecho de poder ser blanco de sátiras en relación a su Partido y las continuas ansias trasvasistas (handicap este que va a hundir toda esperanza del PP aragonés por arrebatar al PSOE su poltrona).

Como ha dicho el alcalde de Zaragoza, Belloch, (otra figura política que no suele perder la cabeza en sus intervenciones, por mal que ande el patio a su alrededor por culpa de la incompetencia de algunos concejales de CHA, y que no abandona su carácter dicharachero, la sonrisa o las buenas palabras, quitando hierro a los temas más candentes)lo destacable ha sido lo comentado, que Iglesias ha quitado su papel a la oposición...

¿Y Biel? Biel, en su línea de hace meses, haciendo campaña. Barriendo para casa, intentando lanzar flores al PAR, a su gestión como socio del Gobierno, que por otra parte hay que destacar que, en cuanto a Vicepresidencia ha sido intachable. Iglesias no puede tener un socio de mayor talla política, de una calidad parlamentaria tan trabajada por los años y años de experiencia. Biel es un tiranosaurio, un carnívoro gigante que puede despedazar a cualquier pieza con tan sólo una dentellada...
Y en cuanto a la Consejería de Medio Ambiente, bajo la diestra guía de Alfredo Boné ha sido esta una legislatura fructífera en grado extraordinario, aprobándose leyes y normas de gran alcance, llevándose a cabo estudios, proyectos, inversiones, que ponen a nuestra Comunidad a la vanguardia de la protección ambiental no sólo de España, sino de Europa. Podemos decir que el Departamento de Medio Ambiente es uno de los más productivos, efectivos y avanzados, ejemplo claro para otras comunidades de nuestro país y de Europa.

Por lo demás, ya sabemos qué es lo que un debate de este tipo representa. En claro poco se puede sacar: autolisonjas de los gobernantes, críticas de la oposición, el banco pintado, unos días para que nuestros políticos se digan lo que llevan tiempo deseando decirse y hagan precampaña electoral.

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Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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